Canción del domingo: Sweet child o’ mine (Guns ‘n’ Roses)
Primer domingo del primer mes de febrero de la segunda década del siglo XXI. En Valencia ayer alcanzamos los 20 grados, un dato que va a entusiasmar a mi buen amigo Sebastiano. En apenas un par de semanas la ciudad se convertirá en una imposible sucesión de calles cortadas y barrios colapsados gracias a las Fallas, unas fiestas que aún no he acabado de entender pero que me encantan.
A raíz de la canción del domingo de la semana anterior, Welcome to the jungle, de Guns ‘n’ Roses, he pasado toda esta semana recuperando los grandes temas de la banda, que ha vuelto a ocupar un pequeño espacio en los 8Gb de mi Ipod. Guns ‘n’ Roses me recuerda a los primeros 90, a mis años de instituto en Alcoy y, curiosamente, me he enterado de que el día 20 de febrero se celebra una comida de reencuentro de antiguos compañeros de la época, cómo no, organizada a través de facebook.
Una cosa son los recuerdos y otra muy distinta nuestra realidad actual; puedo entender que haya gente a la que le apetezca reencontrarse con antiguos compañeros a los que hace quince o veinte años que no ve.
Sin embargo, a mí este tipo de reuniones no me va y tengo una máxima al respecto que aplico desde hace varios años: cuando has perdido el contacto con alguien durante quince años, lo más probable es que se deba a que te importaba un carajo. Y si hace quince años te importaba un carajo, imagínate lo que realmente te importa ahora.
Provocar un reencuentro quince o veinte años después constituye, por sí mismo, un ejercicio de hipocresía elemental. Supone actualizar tu imagen de un grupo de personas con las que en algún momento tuviste algo en común, añadiendo gafas, arrugas y kilos, suprimiendo pelo y tersura y constatando el cruel efecto de la gravedad sobre lugares comunes.
Por principios no acudo a cenas, comidas o actos varios de reencuentro. Prefiero dedicar ese tiempo a disfrutar de los amigos que el tiempo, la distancia y las circunstancias me han permitido mantener, pese a que se encuentran dispersos por todo el planeta. Sin embargo, no quiero perder la ocasión de dedicar la canción de este domingo, Sweet Child o’ Mine, de nuevo de Guns ‘n Roses, a mis antiguos compañeros de instituto de la Salle de Alcoy. Qué cojones, por los buenos tiempos. Ya buscaré otra canción para los malos, que también los hubo :)
She’s got a smile that it seems to me
Reminds me of childhood memories
Where everything
Was as fresh as the bright blue sky
Siempre me ha resultado llamativo que un grupo de super machos metaleros como Guns ‘n’ Roses tuviese entre sus grandes éxitos una canción que dice “if I’d stare too long I’d probably break down and cry“, pero imagino que volver la vista al pasado provoca un efecto booleano: nos puede convertir en piedra o en mantequilla.
En realidad, me hubiese gustado que la canción de este domingo hubiese sido “regresos inesperados” de Señor Mostaza, ya que representa bastante mejor mis sensaciones con respecto a este tipo de situaciones, pero ya estaba cogida (fue la canción del domingo 2 de noviembre de 2008), así que os dejo con Sweet Child o’ Mine, sin duda una de las canciones más representativas del siglo pasado, no sin antes desearos que paséis un gran domingo.
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No te acepto
La proliferación de nuevas redes sociales y comunidades online de todo tipo -generalistas, verticales, sectoriales, privadas y muchas más- provoca que sea necesario establecer criterios distintos de participación y admisión de contactos en cada una de ellas.
No hay nada peor que un newbie, recién llegado a una nueva red, que en vez de pararse a mirar cómo funcionan las cosas, irrumpen cual elefante en cacharrería, invitando a desconocidos, publicando información privada y, en general, pasándose por el arco del triunfo las normas no escritas de convivencia. Porque, si bien es necesario cumplir las normas de uso (TOS), aún más importante es aprender cómo se relacionan los usuarios de una red y qué uso hacen de ella.
Dado que el tiempo y la atención son recursos escasos, hace tiempo que decidí centrar mi actividad en tres redes o comunidades: facebook, linkedin y twitter. Por motivos varios mantengo activos -y, en ocasiones, incluso actualizados- mis perfiles en muchas otras redes, como Viadeo, Sónico, A Small World, Xing, Friendster, Spoke y, por supuesto, Tuenti, pero me he dado cuenta que los resultados que he obtenido, personal y profesionalmente, en estas redes no me han compensado el esfuerzo.
Tras varios años de uso de facebook, linkedin y twitter, mis normas particulares de aceptación de usuarios en cada una de ellas son las siguientes:
- facebook = amigos. En facebook no acepto a desconocidos, negocios, contactos profesionales ni personas con las que no tenga una relación cercana o personal. No utilizo facebook para hacer negocios, sino para mantener el contacto con la gente a la que aprecio. Ignoro casi el 100% de las solicitudes de amistad y todos los días elimino “amigos” que no me aportan nada, me invitan a grupos absurdos o me spamean con sus negocios. Lo sé, a este paso pronto me quedaré sin amigos y quizá ésta sea la única forma de sucumbir a mi tentación diaria de cancelar mi cuenta definitivamente :)
- linkedin = trabajo. Linkedin es el lugar perfecto para conocer y relacionarte con tus partners, clientes y colaboradores. Hay muy poco ruido, ahora quizá más desde que se permite integrar el feed de twitter, y todo está enfocado a facilitar el networking profesional. Acepto a todos mis contactos personales y profesionales e, incluso, a gente que no conozco siempre que (i) tengan perfiles interesantes y (ii) no parece que vayan a molestar a mi red de contactos. Mi perfil de linkedin es al que más tiempo dedico.
- Twitter = información. Twitter es la mejor fuente de información en tiempo real que existe. Intento seguir a entre 90-110 personas siguiendo criterios objetivos, es decir, no por mi relación personal con ellas sino por la calidad de sus tweets. Me molestan mucho los namedroppers, los spammers (#FF), la gente que se mete en conversaciones ajenas sin conocerte ni aportar valor y los que twittean cosas como “te escribo en abierto porque no me sigues”. Si no te sigo será por algo, ¿no crees?
Aunque tengo muy claro cómo interactuar en estas redes, me surgen algunas dudas en otros casos, como el de foursquare, un sitio que te permite indicar en tiempo real dónde estás y publicar trucos y recomendaciones. Por una parte, creo que no debería aceptar a cualquiera porque no me gusta exponer públicamente mi actividad personal, pero por otra parte se trata de una comunidad de prescriptores, por lo que sólo me aporta valor en la medida en que comparta información con mucha gente. Si dentro de un par de años sigo utilizando foursquare (o algún sistema parecido) os explicaré mis experiencias.
Y tú ¿has decidido a quién vas a aceptar en tu red?
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Canción del domingo: El imperio contraataca (Los Nikis)
Penúltimo domingo de enero. En Valencia apenas nos quedan unas semanas de frío moderado y ya puedes encontrar a mucha gente comiendo e, incluso, cenando en terrazas. En Valencia se vive muy bien, yo que tú me lo pensaba :)
De hecho en España se vive bastante bien en casi cualquier sitio y eso, junto a nuestra situación geopolítica y a otros factores que no vienen al caso, nos ha convertido en un objetivo apetecible para las mafias de la inmigración. Durante esta última semana se ha hablado mucho sobre el tema a raíz de la negativa de Vic y Torrejón de Ardoz a empadronar a inmigrantes sin papeles.
España mola, pero no es jauja. Aquí se puede vivir bastante bien, pero no somos un imperio, como Estados Unidos, ni una superpotencia, como China. Para entrar, trabajar y vivir en China o Estados Unidos tienes que pasar por un buen número de trámites, algunos más vejatorios que otros, y aún así siempre sientes que en cualquier momento puedes estar incumpliendo alguno de los requisitos y un señor con gafas oscuras te va a meter en un avión de vuelta a tu casa.
Sin embargo, todo esto tiene bastante sentido. La demanda de permisos en Estados Unidos es infinitamente superior a la oferta, y allí el mercado es Dios. En China se controla todo y no vayas de listillo porque no se andan con chorradas.
Aquí en España somos más de ir por casa. De manga ancha y que la mano derecha no sepa lo que hace la izquierda. Decimos que hay que expulsar a los que no tienen permiso para quedarse, pero luego les permitimos que se empadronen. Pagamos pensiones, prestaciones y subsidios de todos los sabores, coberturas sanitarias y hasta ayudamos a los bancos y a los países en vías de desarrollo, pese a que nuestra población activa mengua y empieza a ser claramente insuficiente para pagar todas las fiestas.
Entonces subimos los impuestos, para desincentivar a los pocos que aún trabajan y contribuyen a las arcas del Estado en lugar de chupar del bote. Y la culpa, encima, es de los empresarios. Con dos cojones.
Nosotros no somos un imperio, ni una superpotencia, pero tampoco se trata de echar por la borda todo lo que hemos tardado décadas en conseguir. Por eso la canción del domingo es “el imperio contrataca” de los Nikis.
Con los Austrias y con los Borbones perdimos nuestras posesiones esto tiene que cambiar, nuestros nietos se merecen que la historia se repita varias veces
Cuando los Nikis grabaron este tema, en 1985, la transición estaba aún a la vuelta de la esquina y todavía había mucho, casi todo, por hacer. “El imperio contraataca” fue, entonces, una crítica a la situación en que se encontraba España en ese momento, ya que era ridículo compararnos con los países de nuestro entorno.
Nuestra situación ha cambiado mucho durante los últimos veinticinco años. Hemos ganado el mundial de baloncesto por veintitrés puntos -”mira cómo gana la selección, España está aplastando a Yugoslavia por veinte puntos arriba“- y Yugoslavia ya no existe. Miles de inmigrantes llegan cada año a Canarias en pateras “Cambia el rumbo de la evasión, de Cuba van directos a Canarias y ya no van a Florida”, aunque a este respecto hay mucho menos que celebrar.
En España no somos un imperio ni una superpotencia. Somos un país que ha corrido mucho y al que ahora le flaquean las fuerzas. Por eso está bien recordar de vez en cuando de dónde venimos y quiénes somos. Hace veinticinco años nos descojonábamos de nosotros mismos y de nuestras aspiraciones. Ahora nos hemos convertido en un hatajo de plañideras sin sangre, incapaces de reaccionar frente a una situación adversa.
Aunque cada vez somos más los que nos avergonzamos de las cosas que hacen y dicen nuestros políticos, de todos los sabores, y de las situaciones absurdas que se producen en casi todos los ámbitos, creo que tenemos que seguir empujando. No podemos perder en unos pocos años lo que nos ha costado décadas conseguir.
Que pases un buen domingo. Y descansa, mañana estaré esperando tu pequeña contribución para cambiar las cosas :)
Canción del domingo: Killing me softly (The Fugees)
Tercer domingo de la segunda década del siglo XXI. Esto ya no hay quien lo pare.
El año ha empezado con sobresaltos, con cosas buenas y malas. El problema es que unas no compensan a las otras. Sin duda, la peor noticia ha sido el terremoto que ha devastado Haití, uno de los países más pobres del planeta, desestructurado y con un gobierno casi inexistente.
Como suele pasar en estos casos, al principio se dijo que habría muertos. Luego se habló de unos 400, más tarde de miles y las últimas cifras hablan de 40.000 cadáveres ya enterrados, más de 100.000 muertos y de un número aún por determinar de desaparecidos bajo las ruinas de los edificios. Es una catástrofe de proporciones descomunales.
Durante estos días hemos escuchado opiniones de todo tipo, incluso algunas crueles e innecesarias como la de Salvador Sostres, que dice que la tierra a veces menstrúa para purgar lo que le sobra (aquí el artículo en catalán); por supuesto, la mayor parte de las reacciones han sido llamadas a la acción y peticiones de ayuda. El problema es que la falta de infraestructuras de todo tipo en Haití hace que la ayuda llegará tarde, demasiado tarde, cuando miles de personas que hubieran podido salvarse ya hayan perdido la vida bajo edificios convertidos en cascotes que nadie puede -ni podrá en muchos días, tal vez semanas- levantar. Pero aún queda mucha gente que necesita de la ayuda internacional para sobrevivir. Y la ayuda internacional somos nosotros.
Yo soy de los que opinan que las buenas acciones se hacen, no se cuentan, igual que las oraciones, que van por dentro, salvo si eres ZP y te dedicas a rezar en USA con Obama mientras arrancas los crucifijos de los colegios en España. A Dios rogando y con el mazo dando, dirían algunos. País…
Mi apoyo simbólico a Haití es esta versión de the Fugees de Killing me softly with his song, el clásico que popularizara Roberta Flack en 1973.
I prayed that he would finish but he just kept right on strumming my pain with his fingers
No he escogido esta canción por su título (killing me softly), lo que hubiese supuesto un pequeño acto de crueldad inexacta. La he elegido porque esta versión fue uno de los éxitos más conocidos de The Fugees, el grupo con el que saltó a la fama el cantante haitiano más conocido en estos momentos: Wyclef Jean. Wyclef ha sido uno de los cooperantes más activos en la campaña de ayuda a Haití, ha aparecido en todo tipo de programas solicitando donaciones e, incluso, se ha desplazado a Haití para ayudar a las tareas de desescombro.
Ante una tragedia como ésta, nuestras pequeñas miserias deberían palidecer. Sin embargo, nuestra condición de seres miserables hace que, poco a poco, vayamos creando una coraza de mierda que nos impide apreciar las cosas buenas que nos rodean.
Pocos Haitianos tendrán un buen domingo. Si crees que el tuyo puede serlo, aprovéchalo de verdad.
¿Quién ha hecho la página web de metricson?
Desde que lanzamos la página web de metricson el 15 de diciembre por la tarde hemos recibido una cantidad ingente de e-mails, tweets, updates y casi cualquier otra forma de feedback que os podáis imaginar con comentarios positivos y negativos que nos han permitido hacer evolucionar la web de metricson para hacerla aún más útil y atractiva. Gracias a todos.
Sin embargo, el comentario más repetido ha sido una pregunta: ¿quién ha hecho la página página web de metricson? En respuesta a esta pregunta, este post pretende ser un agradecimiento y un pequeño homenaje a las dos personas que han conseguido que nuestra web sea mucho mejor, incluso, de lo que esperábamos:
- Amadeo Oltra: El Diseñador, así, con mayúsculas. Amadeo es el padre del logo y de toda la imagen gráfica, corporativa y de la web. Tuve la suerte de trabajar codo con codo con él durante mi etapa en tractes.com y es el primer diseñador que he conocido que es capaz de aportar valor real en la interpretación de mis ideas, por lo demás bastante vagas, sobre cómo debería ser una web. Además, es un fiera del diseño gráfico y tiene una experiencia muy amplia en el desarrollo de proyectos web, desde el principio hasta el final.
- Juanma Evaristo (paddingtop): El productor de la web, o como le gusta a él, nuestro front-end web developer :) Tras su experiencia profesional en Silicon Valley, Juanma tiene una visión muy profesional y ejecutiva de cómo se tiene que producir una página web. Es meticuloso y tiene soluciones brillantes para los problemas más complejos. Gracias a su capacidad de trabajo, poner en marcha la web, algo que siempre cuesta lo suyo, fue un proceso rápido e indoloro.
Pocas veces veréis un post de agradecimiento al equipo que pone en marcha una web, porque los obstáculos que indefectiblemente aparecen por el camino suelen provocar pequeñas -o grandes- insatisfacciones con el producto final. En este caso, he tenido la enorme suerte de contar con el mejor equipo, con el que espero seguir colaborando, y con grandes personas, que han superado ampliamente mis expectactivas al conseguir, en muy poco tiempo, lo que otros hubiesen tardado meses.
Misterio desvelado. Muchas gracias a los dos. :)
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Canción del domingo: Video killed the radio star (The Buggles)
Segundo domingo de la segunda década de 2010. Segunda de unas cuantas fechas binarias que vamos a tener este año (10/01/10) y culmen de la ondonada de fiestas de Navidad. Tranquilos, ya ha pasado todo: Nochebuena, Navidad, Sant Esteve (para unos cuantos), Fin de Año, Año Nuevo, los Reyes Magos y demás han pasado a la historia. Estamos en rebajas, señora, que me lo quitan de las manos. A currar se ha dicho.
Muchos habréis abandonado ya vuestros propósitos de 2010: dejar de fumar, ir al gimnasio, perder unos kilos. Yo no he hecho ningún propósito especial este año, así es más fácil centrarse en las cosas importantes de verdad. Eso sí, me he apuntado a un gimnasio cojonudo porque con la que me está viniendo encima, o empiezo a hacer un poco de deporte o voy a acabar reventando cualquier día de estos.
Uno de los temas que he decidido aparcar por el momento es todo lo relacionado con el #manifiesto. En los últimos días se ha comprobado que los usuarios de internet no importamos un carajo. No es nada nuevo, siempre se nos ha ninguneado, pero ¿tal vez alguien esperaba otra cosa de un gobierno que debe buena parte de su imagen buenista a los cantantes y actores de nuestro país? Sobre todo a los viejunos, a los que sólo sacan recopilatorios y hacen un concierto de vez en cuando. Cobrar sin trabajar, eso sí que mola. O cobrar por ser un artista mediocre, simplemente por haber tenido cierto éxito cuando la competencia y el talento escaseaban o estaban menos expuestos.
El tema es fácil: los artistas y, sobre todo, los productores y distribuidores tienen pasta y saben hacer lobby. El resto, la inmensa mayoría de ciudadanos, no. No estamos dispuestos a luchar por nuestros derechos porque pensamos que alguien lo hará en nuestro lugar. Y nos equivocamos. Los lobbies existen y son necesarios, y si no, dígame usted que hace una directora de cine como Ministra de Cultura.
Ayer tuve ocasión de asistir a un momento mágico: un concierto de versiones de uno de mis grupos favoritos, Sr. Mostaza, en la Sala el Loco de Valencia. Entre otros temas clásicos de los 60 y 70, interpretaron un tema que no suele faltar en sus conciertos: Video killed the Radio Star, de the Buggles y, pensándolo bien, es una canción perfecta para ilustrar lo que está pasando con internet y la música (y pronto con el vídeo): igual que la imagen no acabó con la radio, la tecnología no acabará con la cultura, sólo con algunos negocios que se han aprovechado de ella durante unas pocas décadas y que no han querido adaptarse a los nuevos tiempos. Por eso, Video Killed the Radio Star es la canción del domingo:
And now we meet in an abandoned studio.
We hear the playback and it seems so long ago.
And you remember the jingles used to go.
Como bien comentó al inicio Luis Prado, el teclista y cantante de Sr. Mostaza, el grupo más citado en la canción del domingo :), el repertorio fue un grupo inconexo de canciones que les apetecía cantar y, pese a que seguramente no ensayaron demasiado, el resultado fue un concierto memorable, divertidísimo, un derroche de talento que nos hizo disfrutar de un gran momento. Aquí tenéis el set list, o una parte del mismo.
No creo que Sr. Mostaza venda muchos discos, y apenas actúa una docena de veces al año, cosa que espero que cambie en el futuro porque se merecen un puesto privilegiado en el panorama musical español por sus ganas, por su enorme talento y por sus grandísimos temas, que ya puedes escuchar en Spotify. Son un ejemplo de ilusión en una industria sin corazón, que ha conseguido pervertir el sentido mismo de la música, que existía muchos siglos antes de que apareciese y seguirá muchos siglos después de que desaparezca, algo que se tiene bien merecido por su inmovilismo y negativa a evolucionar.
No creo que a nadie le preocupe el futuro de la música, el cine o la cultura, ni siquiera a los que dicen actuar en su nombre. Pero la pasta es la pasta. Con esta profunda reflexión :) os dejo disfrutar del (poco) domingo que queda y os deseo que paséis un gran semana.
Canción del domingo: Voy a pasármelo bien (Hombres G)
Por fin llegó 2010, el año siguiente al que posiblemente haya sido uno de los más negativos en la historia aún reciente de nuestra democracia. Pocas cosas se han salvado de la hecatombe y entre ellas, desde luego, no se encuentra nuestra economía, nuestra clase política -mires donde mires- ni nuestra cultura. Cada vez somos más pobres, más burros y estamos menos dispuestos a luchar por las cosas que de verdad importan.
Pese a que hay pocos atisbos de que 2010 vaya a ser un año mejor para España, sí que parece que buena parte del resto del mundo empieza a despertarse, y eso es algo alentador, sobre todo si piensas centrar tu actividad fuera de nuestro país. Y si no lo has considerado, deberías empezar a hacerlo.
El primer domingo de 2010 nos ha cogido aún con el paso cambiado y algo adormecidos, tal vez porque el primer día del año fue festivo y viernes y muchos aún no se han dado cuenta de que tenemos todo un año por delante para hacer nuevas cosas, un lienzo virgen en el que, si nos dejamos llevar por la inercia, no llegaremos a pintar nada interesante.
A título personal, he decidido que 2010 va a ser un gran año, aún mejor que 2009, que para mí fue un año razonablemente bueno. Pienso trabajar aún más para hacer crecer metricson, viajar todo lo que pueda y seguir nadando contracorriente. En definitiva, en 2010 pienso pasármelo bien, Y por eso, la canción del domingo es para los Hombres G.
“Hoy me he levantado dando un salto mortal; he echado un par de huevos en mi sartén; dando volteretas he llegado al baño, me he duchado y he despilfarrado el gel porque hoy algo me dice que voy a pasármelo bien.”
Hombres G fue uno de mis grupos preferidos durante los 80 y, precisamente, “Voy a pasármelo bien” fue el último disco de esa década. El tema que da nombre al disco es una canción vitalista, alegre, sin pretensiones, que habla de los prolegómenos, vamos, la preparación de una buena juerga, en las que la inquietud por el desenlace se mezcla con el firme convencimiento de saber que todo va a salir bien. Por tanto, bien podría ser la precursora de una de las canciones más escuchadas del pasado año: I’ve gotta felling, de Black Eyed Peas :)
Así me siento yo en estos momentos, con todo por hacer y, sobre todo, con ganas de que pasen de una vez las fiestas y de que todo el mundo vuelva al trabajo para que se descorra el telón y empiece de una vez la función. 2010 va a ser un gran año, creedme, y aún depende de lo que hagamos con él.
Yo sé que voy a pasármelo bien. ¿Y tú? :)
Un poco de energía para 2010
El día 31 de diciembre suele venir envuelto en una especie de histeria colectiva provocada por el cambio de año. Si lo piensas bien, en realidad el paso del 31 de diciembre al 1 de enero no tiene nada de particular, más allá de algunos efectos fiscales y plazos autoimpuestos que en muy pocas ocasiones acaban por cumplirse.
Soy muy poco romántico con el fin de año. Para mí 2009 ha sido un buen año por muchos motivos. Y tengo bastante claro que las cosas negativas -y muchas de las positivas- no dependían del último dígito de la fecha, sino del momento, del karma, de mis acciones y de las de la gente de mi alrededor o, incluso, del clima. El año, a todos los efectos, es intrascendente.Vamos, si no eres un esquizofrénico, un conspiranoico o un descendiente de los mayas o de Paco Rabanne.
Acabo de ver cómo en Australia se empezaba a celebrar la llegada del 2010 hace un rato. En China todo esto les importa un comino porque hasta el 14 de febrero de 2010 no llega el año 4708 (no está mal), el del tigre, y el Rosh Hashanah judío no llegará hasta mediados de septiembre.
¿Por qué celebramos el cambio de año? Posiblemente porque necesitamos sentir que estamos vivos, que nuestro entorno cambia y evoluciona, que las cosas malas siempre pasan, sin pensar que buena parte de lo que sucede a nuestro alrededor depende de nuestra intervención y que las buenas cosas y los buenos momentos, por desgracia, también se acaban antes o después.
Los humanos somos inconstantes, inconsistentes e inasequibles al aprendizaje basado en nuestra propia experiencia. Cada año, por estas fechas, recordamos qué hemos hecho y qué nos ha pasado durante los 365 días anteriores. Formulamos propósitos y nos deshacemos en buenos deseos para con los demás. Pero a partir de mañana seguiremos con nuestra vida como si nada hubiese pasado y no volveremos a sentirnos culpables hasta dentro de 12 meses, cuando nos demos cuenta de que todo sigue igual y nuestra vida es un poquito peor.
Por eso pienso que la nochevieja es uno de los peores inventos de la humanidad. Esta labor de reflexión, autocrítica y propuesta de mejora debería formar parte de nuestra lista de tareas diarias, tanto como lavarnos los dientes o comer. Si no evalúas todos los días si tu vida es como tú quieres que sea y adoptas las medidas correctivas y evolutivas necesarias para corregir las desviaciones, acabarás desperdiciando tus pocos años de vida haciendo cosas irrelevantes, repetitivas e inútiles, que no te aportarán nada.
Aprovecha el fin de año. Escribe tus propósito y ponles fecha. Oblígate a hacer un seguimiento periódico del cumplimiento de tus hitos personales y retoma el curso de tu vida, poco a poco, pero con paso firme. Sólo así, cuando llegue el 31 de diciembre de 2010 podrás mirar atrás y decir “no me arrepiento de nada“. El momento es ahora y, sí, puedes cambiarlo si tienes la determinación y el compromiso personal suficiente.
Por tanto, no te voy a desear un feliz 2010 ni un próspero año nuevo, sino, simplemente, que tengas la energía necesaria para provocar que durante los próximos días, meses y años, tu vida circule por el camino que tú has elegido. De esta forma, no sólo 2010, sino todos los años venideros serán felices para ti y para tu entorno.
¡Disfruta! ;)



