El blog de Luis Gosalbez


Un mes y pico sin whatsapp 0

Posted on agosto 31, 2015 by admin

El 23 de julio publiqué este post (entretenimuerte) en el que explicaba mi decisión de dejar de utilizar whatsapp y otros servicios en mi móvil.

Desde entonces he hecho un montón de cosas, he viajado por tres países, he sobrevivido el síndrome postvacacional (que ya sabéis que no existe) y no he echado de menos ni un segundo ninguno de esos servicios.

Os cuento algunas cosas que he aprendido por el camino:

– Whatsapp es un vampiro de tiempo y energía horrible. Convierte tu vida en una interacción sincrónica permanente con cientos o miles de personas que acaban apropiándose de tu agenda. Cuando dejas de usarlo, se incrementa tu buffer de tiempo para responder a las peticiones o mensajes que recibes a través de otros canales, y este tiempo mejora la calidad de tus respuestas.

Ruido: Whatsapp –y Twitter y Facebook y tantos otros- son una fuente constante de ruido. No tengo nada en contra de los gatos, las tetas y las frases de Paulo Coelho (esto último no es cierto), pero es muy difícil separar el grano de la paja en whatsapp, sobre todo en los grupos. Si no tienes whatsapp ni aplicaciones de RRSS en el móvil, tú eliges cuándo quieres tener ruido y cuándo no.

Los grupos: ¡Ay los grupos! No tengo duda de que es la killer feature que ha hecho que las apps de mensajería proliferen, ni de que será lo que acabe con ellas. Los grupos son inmanejables y siempre hay gente que los utiliza para distribuir pozales de mierda digital. Algunos días recibía la misma porquería a través de veinte grupos distintos en menos de 1 minuto.

– Coordinación: todo el mundo auguraba que al no estar en los grupos me perdería las quedadas que organiza la gente de mi alrededor. Seamos serios: no tengo veinte años. La gente de mi alrededor tiene entre treinta y muchos y cuarenta y pocos y no hace nada de nada, aparte de currar, cambiar cacas de niños y dormir cuando pueden. Y cuando alguien hace algo, me acabo enterando con una llamada rápida. Eso sí, me ahorro los cuatrocientos mensajes de coordinación. Si puedo ir, voy. Si no, no. Y ya está. Whatsapp es el MAL para la vida social.

– Aplicaciones: el hecho de no usar apps para redes sociales hace que me lo tenga que pensar dos veces antes de usar el móvil para actualizarlas. Conclusión: apenas uso el móvil y cuando lo uso, lo hago con un propósito concreto, no para ver si tengo notificaciones.

– Curro: en Terminis usamos Slack y me gusta tanto que probablemente la implantemos también en Metricson. Si eres capaz de definir bien las integraciones, los canales y las reglas de uso, te aporta valor y te permite centralizar las conversaciones en un solo canal, lo que mejora la trazabilidad, sobre todo cuando tienes el equipo distribuido en varias ciudades y te pasas el día viajando. De hecho Whatsapp debería funcionar como Slack, con canales temáticos, privados y conversaciones integradas.

Conclusión: se puede vivir y trabajar sin Whatsapp e incluso sin redes sociales, salvo si eres un community manager o tienes una necesidad patológica de reafirmación externa. Inténtalo, igual también descubres que tu vida es mejor así.

Entretenimuerte 0

Posted on julio 23, 2015 by admin

El frotar se va a acabar.

Sí, amigos, todo esto del quantified self está muy bien, pero a veces descubres cosas que no molan. No lo digo porque corra menos o más lento que mi amigo David Zaragoza (lo contrario sería casi humanamente imposible) o consuma menos calorías de las que ingiero o, qué se yo, que el número de e-mails que recibo al día siga una progresión geométrica. No soy Stephen Wolfram, pero el caso es que me he dado cuenta de que mi vida digital -y probablemente la tuya- se ha convertido en una espiral de interacciones vacías de valor que me hacen perder años de vida a cambio de N-A-D-A.

Estoy hasta las pelotas de los grupos de whatsapp, de los comentarios en facebook, los checkins en swarm -oh cielos, han vuelto los mayors- y los chistes en, bueno, en fin, en cualquier sitio, ya sabes.

El futuro no era esto. Me resisto a pensar que mi vida está abocada a la muerte por infoxicación o lo que yo llamo la entretenimuerte, que no es otra cosa que una mezcla letal de procrastinación y onanismo social que conduce a la parálisis por autocomplacencia. Sí, ya lo sé, First World Problems y toda esa mierda, pero a mí me afecta y he decidido hacer algo al respecto.

Que sí, que la tecnología está muy bien y yo vivo de ello, no estoy hablando de convertirme en un eremita digital aunque de buen gusto recuperaría mi Startac del 95. De momento he empezado a montar un huerto y me como unos tomates que se me saltan las lágrimas.

Lo que quiero decir es que, en el fondo, me importa una mierda que tu hijo se haya comido la primera papilla, o que sea tu cumpleaños o que tengas un nuevo trabajo, o tengas resaca, o, no sé, que odies al mundo porque hace trescientos años alguien te la metió doblada, como te debería dar igual que yo haya montado dos o doscientas empresas o que haya adoptado un gato, esté en un festival, me coma un cachopo o el puto euromed me haya vuelto a dejar colgado.

Si no nos hemos llamado o escrito o visto para contárnoslo, probablemente sea porque nos dé exactamente igual lo que nos pase.  Vale, eso suena muy triste, pero aún lo sería más que nos importe y no lo hablemos. ¿No crees?

Voy a ahorrarte mis pajas mentales para ir al grano. Mañana me largo de vacaciones -no me busques a partir de las 14:00- y voy a aprovechar para cambiar unas cuantas cosas:

– a la mierda whatsapp. Esta noche voy a dejar de usarlo, así que no me busques por ahí a partir de mañana.

fuera las apps: facebook, linkedin, swarm… todo fuera del móvil. De momento voy a mantener mis perfiles, porque a veces pueden ser útiles, pero desinstalaré las aplicaciones de mensajería y redes sociales, salvo Slack, porque la necesito para trabajar.

– normas para el e-mail: tampoco voy a aburrirte, pero estoy cambiando drásticamente la forma de revisar y contestar el e-mail. Hay mil técnicas distintas, veremos si esta por fin me funciona, pero no esperéis que os responda en menos de 12 horas un correo. Esto nos lleva a que si queréis algo…

llamarme (guanche): el teléfono, sea más o menos listo, sirve para llamar. Vale que por mi -horrible- forma de hablar no sea fácil entenderme, pero es lo que hay. Nadie dijo que fuera a ser fácil.

equipo: tengo la suerte de tener un equipo -en realidad dos, pero vamos a simplificar- cojonudo, mucho mejor que yo en la mayor parte de cosas que hacemos juntos al cabo del día. No soy nada bueno delegando, pero eso va a cambiar drásticamente.

Y de momento esto es todo. Podéis preguntaros ¿y a mí qué cojones me importa todo esto? Bien visto. Seguramente sea así y te dé igual, pero si has llegado hasta aquí, quizá también estás preocupado por tu propia entretenimuerte y quieras cambiar cosas. Adelante, hazlo y compártelo para que podamos mejorar juntos.

No estoy seguro de que mi plan vaya a funcionar, pero dicen que la mejor forma de cumplir los objetivos es compartirlos públicamente, por eso de la presión social y tal.

Ya os iré contanto. O no.

Canción del domingo: no todo va a ser follar (Javier Krahe) 0

Posted on julio 12, 2015 by admin

Segundo domingo del séptimo mes del sexto año de la segunda década del siglo XXI. 12 de julio de 2015. Estoy hasta las narices de Grecia y de Casillas, como todos vosotros. En fin, vamos al lío.

Hoy he desayunado con la noticia de la muerte de Javier Krahe. Vaya mierda. En un mundo podrido por la corrección y lo políticamente correcto, la figura de Javier Krahe destacaba o, mejor dicho, debería haber destacado como una cerilla en el fondo de un pozo. Y eso que yo soy poco fan de los aspavientos, pero cuando uno tiene ganas de enviar a unos cuantos a tomar por el culo -esto me pasa al menos un par de veces al día-, se pone a escuchar cuervo ingenuo (sí, esa canción que le dedicó al PSOE de Felipe González después de la entrada de España en la OTAN) y se da cuenta de que siempre hay otra forma más inteligente y elegante de hacer las cosas. Precisamente Krahe era seguidor de George Brassens, a quien versionó varias veces, la otra gran referencia del género (¿qué género?) en Europa en el pasado siglo.

Javier Krahe era un provocador, pero no creo que lo fuese solo por convicción, sino sobre todo por gusto; aunque su sentido estético fuese discutible (recordemos el famoso vídeo cómo cocinar un crucifijo, tan chorra como inofensivo), hace muchos años que incorporé varias de sus canciones a mi propia acervo musical, como el topo, Marieta, la hoguera o la que hoy traemos como homenaje: no todo va a ser follar.

Y habrá también que comprarse unos calcetines,  
también habrá que regar esos cuatro tiestos,  
no todo va a ser follar,  
no todo va a ser follar,  
y habrá que documentarse sobre los delfines  
y habrá también que firmar,  
no todo va a ser follar,  
muchos manifiestos.  

Seguro que muchos habéis escuchado el mítico disco la Mandrágora, que grabó junto con Joaquín Sabina y Alberto Pérez en el sótano del local homónimo en 1981. Si no lo habéis hecho, no sé a qué habéis dedicado vuestra vida durante los últimos 35 años, pero entrad ahora mismo en spotify y escuchadlo; luego me lo contáis. De nada.

El vídeo que acompaña este post fue grabado en la Sala Super 8 de Ferrol hace apenas seis meses y en él podéis ver a Krahe en plena forma, demostrando que con 71 años se puede dar todo en el escenario. No voy a decir lo de siempre, que es una pérdida irremplazable o, yo que sé, que era un ejemplo para la raza humana, pero lo cierto es que me quedo con muchas ganas de haberle visto -y aplaudido- en directo y que seguiré escuchando sus canciones y pensando que es posible hacer las cosas de otra forma y reírse del pensamiento único con un poco de inteligencia -y de huevos, también hay que decirlo-.

Gracias a mi amigo David Leoz por regalarme mi primer CD de Javier Krahe (surtido selecto) en 2002 y a ti, maestro, por hacerme pasar tan buenos momentos. Al resto, que acabéis de pasar un gran domingo.

Seis 0

Posted on julio 04, 2015 by admin

seis

Os presento a Seis, nuestro nuevo inquilino. Sí, es un gato. Y sí, Tarzán sigue con nosotros, más gordo y cabrón que nunca.

Seis no ve por un ojo y tiene la columna regular, por lo que no anda demasiado bien; lo justo para arrastrarse y esconderse porque a pesar de tener cuatro meses no está acostumbrado a interactuar con humanos. Ese es el motivo por el que le invitamos a vivir con nosotros.

Hace dos semanas le encontré en una calle de mi urbanización en un charco de sangre a las 08:00 de la mañana. Estaba en estado de shock y ni siquiera podía maullar porque tenía la boca llena de sangre. Alguien le atropelló y le dejó morir solo, no sé durante cuánto tiempo.

Por suerte ese día la mejor veterinaria de gatos del mundo estaba a 2 minutos de allí, así que fui a buscarle y cuando volvimos Seis intentaba andar, pero apenas podía moverse; se había arrastrado como pudo hasta mitad de la carretera, donde un tipo estaba en su coche pitándole para que se apartase. Quizá si no hubiésemos vuelto a por él, lo hubiesen vuelto a atropellar. El mundo está lleno de hijos de puta.

Gemma lo recogió y lo llevó a la clínica de nuestra amiga Amparo, quien se ha encargado de cuidarlo y tratarlo durante este tiempo. Al principio parecía que no sobreviviría, pero ha sido fuerte y aunque está muerto de miedo y casi no puede andar ni comer, parece que conseguirá salir adelante, con un ojo menos, pero muchas ganas de vivir. Si algún día necesitáis un veterinario en Valencia, ya sabéis dónde tenéis que ir: https://www.facebook.com/lynxveterinaria. Muchas gracias por todo Amparo.

¡Bienvenido Seis! Aunque tengas una vida menos, esperamos disfrutar contigo las seis que te quedan :)

2015 0

Posted on enero 01, 2015 by admin

Who's taller now?

Vale, ya estamos en 2015. ¿Y ahora qué? Pues ahora todo.

2014 ha sido un año entretenido. A grandes rasgos, ha sido el año en el que hemos lanzado Terminis, hemos seguido creciendo de muchas formas distintas en Metricson -que cumplirá 5 años dentro de unos días- y, por encima de todo eso, me he venido a vivir a Valencia, aunque todavía pase un par de días a la semana en Barcelona.

Durante los últimos 12 meses he tenido la suerte de conocer a mucha gente interesante y he hecho todo lo que he podido para aprender de ellos sobre cosas que desconocía hasta entonces: desde vinos hasta yoga, fertilizantes, depuradoras, pulsómetros, procesos legislativos o fondos de inversión verticales en Suiza.

Lo dicho, un año divertido.

Bien es cierto también que he pasado momentos jodidos y sé que he estado gruñón y quejica más tiempo y en más ocasiones de las que debería. Es lo que pasa cuando abarcas más de lo que puedes apretar. Por suerte tengo a gente extraordinaria a mi alrededor que me ayuda a sobrevivir a los incendios diarios y a que mis horribles defectos no me condenen a la oscuridad. Gracias por estar ahí a todos (casi podría decir a todas).

Hace un año y unos pocos días escribí este post en el que comentaba que los propósitos son una mierda y que lo realmente importante es la actitud con la que afrontas los retos. No sé si estás de acuerdo con esto, pero yo -y esto es raro en mí-, lo sigo manteniendo, en especial ahora que tengo 12 meses por delante con perspectivas, nuevas ilusiones y retos que hacen que los del año pasado parezcan un paseo por el campo un domingo por la mañana con sol.

Ya sabes, si quieres tener un buen año, mantén una buena actitud. Como suele decirse, si puedes controlar tus pensamientos, puedes controlar tus sentimientos, así que ¿a qué estás esperando?

¡Vamos a por todas!



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