A vueltas con the big tail
Esta mañana he asistido a uno de los ya clásicos desayunos de ANETCOM en el hotel Astoria de Valencia y he tenido la suerte de poder escuchar a Martí Manent, fundador de Derecho.com. He de reconocer que siempre me ha fascinado el modelo de negocio de esta empresa y que no habia caído en que, ciertamente, se adapta con bastante nitidez al de la “cola larga” (the long tail).Después de la presentación he podido disfrutar de un rato de amena conversación con mi buena amiga Inma Elum, compañera de ESADE y directora adjunta de ANETCOM, y ahora, reflexionando sobre lo que hemos estado hablando, me doy cuenta de que incluso el modelo de expansión de ESADE -que recientemente ha sido nombrada mejor escuela de negocios internacional del mundo por The Wall Street Journal- se adapta a este modelo. ESADE aprovecha su inmejorable situación en el mercado y el prestigio de su escuela de negocios para ofrecer un número ingente de programas, cursos, seminarios, etc., con lo que incrementa su visibilidad, su asociación de antiguos alumnos, su networking, etc. Así, además, consigue retroalimentar su propio mercado…
Será cuestión de empezar a plantearse el tema y dejarse crecer la cola. Aunque en realidad, ¿qué es nuestra estrategia de crecimiento de arte sino una cola muuuuy larga?
¿Qué hacemos con la constitución?
El segundo embarazo de los príncipes de Asturias ha vuelto a poner sobre la mesa una vieja discusión que amenaza con convertirse en un asunto de estado muy pronto: ¿Qué pasa con nuestra constitución?El artículo de la discordia, 57.1 de la Constitución, dice que
La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos.
No conozco tan bien nuestra carta magna como para saber los motivos por los que el texto definitivo optó por esta redacción, pero lo cierto es que en nuestro actual contexto una norma así carece de justificación.
Sin embargo, la introducción de una nueva modificación en nuestro texto fundamental en estos momentos de cambios y zozobra del modelo constitucional adolece de un doble riesgo que pocos están dispuestos a correr:
- Por una parte, algunos -los menos- temen que esta discusión sea utilizada por algunos sectores para retomar el viejo asunto de la república. Afortunadamente nos encontramos en un país avanzado, con una cierta pax social que garantiza que no vamos a sufrir cambios graves en nuestro modelo de estado. Sin embargo la discusión, aunque minoritaria, está ahí.
- Por otra parte, durante los últimos años he escuchado en varias ocasiones que el cambio de la constitución debería utilizarse para acometer, de una vez por todas, la totalidad de reformas pendientes. Y ése sí que es un problema de estado serio, grave e injustificable.
Vale, nos encontramos en un país acostumbrado a legislar por decretazo y a modificar leyes fundamentales para la convivencia a través de las leyes de acompañamiento de los presupuestos generales.
Pero dar un paso más resulta es inadmisible; no podemos aprovechar un cambio en el que estamos casi todos de acuerdo para introducir modificaciones de competencias y modificaciones orgánicas o de modelo de estado, porque es tanto como pervertir el fin último del proceso de reforma constitucional previsto en la propia constitución.
En este sentido, mi postura ante la constitución es más bien grisista: no creo que sea perfecta, pero me parece que debe tener vocación de permanencia. Una constitución, si se cambia cada quince años, ni es constitución ni es nada; es el problema -para algunos- de intentar adaptar el modelo democrático anglosajón. Coño, si no te gusta, haber elegido muerte… Para los peces de colores, creo necesario recordar que ya se produjo un cambio en el artículo 13.2 de la constitución para permitirnos la entrada en Europa.
Sin embargo, no estaría de más que, por una vez, los políticos no aprovecharan la confusión para hacer y deshacer a su gusto. Una reforma como ésta no precisa un acuerdo, sino un consenso, y ya sabemos que un cambio del modelo de estado como el que parece buscarse desde algunos sectores, no va a contar con un apoyo que justifique un cambio drástico.
No va a ser una cuestión sencilla, y seguro que en el debate que se va a abrir vamos a mezclar churras con meninas. De nosotros depende que el asunto llegue a buen puerto.
Comunitel no cumple
Cuando en las estadísticas sobre el uso de Internet España aparece a la cola de Europa -aunque recientemente he leído via Enrique Dans un estudio que coloca a los internautas españoles a la cabeza en el uso de las nuevas tecnologías de Internet, en un bonito ejemplo patrio de leapfrogging- tendríamos que plantearnos si realmente disponemos de una infraestructura que nos permite crecer o colocarnos al nivel de otros países.Algunas de las incidencias más impresentables que hemos tenido que sufrir últimamente son los siguientes:
- Apertura de puertos: el administrador de sistemas de la firma se ha encontrado frecuentemente con que Comunitel tarda varios días en abrir los puertos, ya que inexplicablemente sólo ellos pueden abrir los puertos de nuestro router. Recientemente han creado un sistema on-line para ello que no funciona jamás y que sólo consigue emperorar las cosas.
- Caídas de servicio: Como empresa dedicada a Internet, necesitamos conexión permanente. Entre dos y tres veces al mes nos quedamos sin conexión -teléfono e internet- durante, al menos una mañana laborable. Esto supone que los clientes no pueden contactar con nosotros y que no pueden utilizar nuestros servicios, lo que repercute directamente en nuestra imagen como empresa y en su rendimiento.
- Atención al cliente: Lo más “cachondo” de todo es que su servicio de atención al cliente suele ofrecer explicaciones del tipo “no nos consta que exista ninguna incidencia”, “es posible que en el transcurso de la próxima semana quede arreglado su problema” o -uno que me encanta- “sí, creo que están cambiando unos cables en la central”. A ver si alguien se da por enterado: ¡¡NECESITAMOS SOLUCIONES, NO EXCUSAS!!
Por lo que a mí respecta, espero tener un nuevo operador muy prontito. Ya os contaré cómo me funciona.
Los problemas de la indexación indiscriminada
Algunas de las cuestiones que planteábamos son las siguientes:
- Propiedad intelectual: Muchos buscadores indexan imágenes, fotografías, textos, etc., posteriormente les asignan tags o definiciones contextuales y finalmente las muestran sin más en una pantalla de resultados. El problema no está en la indexación de imágenes obtenidas ilegalmente -el responsable sería el que las muestra sin autorización-, sino en coger una imagen exhibida por el autor o alguien que la ha publicado bajo autorización, descargarla en un servidor, asignarle una referencia y mostrarla sin indicar a quién pertenece. Es discutible, al menos, y eso sin entrar en los acuerdos que han alcanzado algunos buscadores con bibliotecas -no con los autores o las entidades de gestión- para digitalizar, indexar y publicar libros.
- Protección de datos de carácter personal: Según ha declarado la Agencia de Protección de Datos, el hecho de publicar datos de contacto en Internet no habilita a un tercero a tratarlos en un fichero y menos a mostrarlos, publicarlos o utilizarlos, y eso es exactamente lo que hacen los buscadores: indexan nombres, e-mails, direcciones, teléfonos, etc. y los muestran a solicitud del usuario, sin autorización ni posibilidad de control del interesado o titular de los datos. Incluso, con un poco de paciencia, podemos hacer búsquedas inversas de teléfonos (buscando directamente el número).
- Infracciones de derechos: Los cachés de los buscadores ofrecen versiones antiguas -las últimas indexadas- de las páginas a las que han accedido, en las que pueden existir imágenes o textos que infringen derechos de terceros y que han sido retirados de una página, bien por mandato judicial, bien para evitar que un tercero que ya se ha quejado formalmente, interponga una demanda. Como abogado, en varias ocasiones he tenido que recurrir al caché de google para poder demostrar que una página contenía determinada imagen o texto, ya que el infractor, al percibir que le habíamos cogido con las manos en la masa, había retirado inmediatamente la obra. En este último caso, la indexación -en concreto el caché- tiene una doble vertiente: perpetúa una infracción -lo que puede perjudicar a un tercero- y, al mismo tiempo, permite demostrar que esa infracción se produjo.
Ayer por la noche encontré un sitio en Internet que te permite recuperar versiones antiguas de páginas web: the wayback machine (algo así como la máquina del tiempo). Se trata de un proyecto interesante que funciona bastante bien aunque, por desgracia, en algunas páginas archiva la URL, pero no indexa el contenido. Pensando en la línea que comentamos en este artículo, una herramienta como ésta resulta entrañable en tanto que te permite ver “cómo éramos” hace unos años (hoy he visto una de las primeras páginas de e-contratos, que diseñamos en enero de 2004). Sin embargo, también provoca que determinadas infracciones, conductas o situaciones contrarias a derecho se sigan perpetuando indefinidamente -al menos hasta que las comuniquemos a la página.
En una época en la que se discute tanto sobre el control de Internet, es difícil conjugar todas las ventajas y desventajas de un medio libre por definición. Por mi parte, soy absolutamente contrario a la imposición de medios públicos de control de contenidos , ya que existen herramientas que permiten filtrar y controlar localmente -a nivel de usuario/equipo- dichos contenidos. Sin embargo, como abogado he participado en asuntos en los que varias empresas se han visto obligadas a retirar de sus sitios determinados contenidos -principalmente fotografías- que infringían derechos de mis clientes.
Aunque sea una misión imposible, nos corresponde a nosotros, los que cada día nos encontramos con casos distintos y cada vez más complejos, intentar trazar la línea entre la libertad de expresión y el abuso de derecho. Será interesante ver cómo evoluciona este embrollo en los próximos años…
La boda de Santi
Antes de empezar a escribir este post, he estado revisando las fotografías que hice con mi cámara ayer por la tarde/noche y, al crear la carpeta “Boda de Santi y María”, me ha invadido una sensación agridulce. Después de muchos meses de espera, ya ha pasado la primera boda macanuda del 2006, y el recuerdo de la TODO lo que pasó ayer es muy positivo, agradable, incluso familiar. Pero también queda la sensación de que el tiempo pasa muy rápido y que no espera a nadie. Y eso, aunque no tiene nada que ver con la boda en sí, ya me gusta un poquito menos…
La boda se celebró en la iglesia de los Salesianos de Alcoy. Como mandan los cánones, los amigos de Santi (los macanudos y unos pocos más) estuvimos por la tarde vistiéndole en su casa en compañía de su familia. Me guardo las fotos más íntimas, pero hay alguna, como la que ilustra este párrafo, que da cumplida cuenta de cómo se desarrollaron los preparativos.
Antes de partir hacia la iglesia, estuvimos a punto de perder a uno de los nuestros -Jordi- con la traca que tiramos cuando bajó el novio, pero todo se saldó con un susto de narices y una mano de goma, como la de Moiso cuando se olvidó de tirar un petardo porque pensaba que ya había explotado… Podéis ver el vídeo de la traca, con Jordi saltando al principio y frotándose la mano al final, siguiendo este enlace.
La ceremonia discurrió ágilmente, para lo que suelen ser estos sacramentos. El cura fue directo al grano, como procede, y la música estuvo a la altura de las circunstancias. Más tarde, durante la cena, todos reconocimos en privado haber estado a punto de soltar una lagrimita, aunque muchos seguro que, pasadas unas horas, lo negarán.
Un detalle que todo el mundo comentó fue una coña del cura, que dijo que pensaba que el novio se había multiplicado; ciertamente quince personas vestidas con el mismo chaqué son suficientes para desorientar a cualquiera.
Realmente, me gustó que, como ya hiciéramos en la boda de Mauro, todos los testigos fuésemos vestidos igual -aunque alguno se bajara del tren en contra del deseo del novio, que nos regaló las corbatas-; desde luego, el recuerdo es ciertamente bonito, y la imagen de la celebración también. No creo que la forma de vestir sea una cuestión de ideología, sino de oportunidad, y en estas circunstancias me parece una idea bonita y apropiada. Vamos, a tener en cuenta de cara a un futuro muuuuy lejano… ;)
La cena -convite, banquete, cada uno que le llame como quiera- se celebró en la llum, el restaurante del hotel AC de Alcoy y, en mi opinión, rayó a un nivel muy alto. De acuerdo, no soy objetivo ni pretendo serlo, pero reunir a más de 300 personas en un restaurante y darles de cenar a todos no debe ser cosa fácil, digo yo… Lo mejor, en todo caso, la compañía, los amigos reencontrados y las anécdotas de la cena. Compartí mesa con Borja, Marta, Emilio, Edurne, Jordi, Lorena y, por supuesto, con Gemmurrín.
Tras la cena, los novios bailaron al son de “I’ve got you under my skin“, en versión dueto (Frank Sinatra y Bono, de U2), en lo que me pareció una variación muy interesante del clásico Vals, y de ahí a las copas sólo quedaba un pasito. La noche acabó en la llum con una clásica actuación (estaba en la carni…) con los macanudos al micrófono -la foto ilustra este momento- y finalmente nos fuimos al pub lemnos, donde Santi y María nos habían preparado una sorpresita: la segunda barra libre de la noche.
La verdad es que fue una boda absolutamente memorable, repleta de recuerdos, anécdotas, reencuentros y sensaciones agradables, que nos ha dejado a todos un buen sabor de boca. Mientras escribo este post he recibido varios mensajes y llamadas de distintos macanudos “comentando la jugada” y evocando momentos que, como siempre, nos quedarán grabados en un rinconcito de la memoria.
Dentro de tres semanas, de oca a oca y tiro porque se casa Moisés, y en cerca de dos meses, le toca a Juan. En febrero se casa Yorch y me temo que no será la única boda de 2007, porque hay algunos que callan mejor que hablan.
En cualquier caso, mi más cálida y afectuosa felicitación a los novios -que no leerán esto hasta que vuelvan de los Estados juntitos- y mi agradecimiento por el esfuerzo que han desarrollado para que todo fuese genial.
El resto seguimos para bingo.
El vino de la derrota
Ayer por la noche disfruté como un enano -nunca he entendido esta expresión- viendo la película “sideways” (Alexander Payne, 2004, EEUU), que en nuestro país se tradujo como “entre copas“.
El argumento de la película no puede ser más simple: dos amigos se van de viaje durante una semana a modo de despedida de soltero (vaya, parece que últimamente todo gira en torno a ese tema) y después de una serie de peripecias -nada espectaculares- entre los viñedos de California, vuelven a su casa.
No voy a introducir spoilers, ni voy a destripar sin piedad la película; sin embargo, sí que me gustaría explicar los motivos por los que me gustó.
En primer lugar, el argumento es bastante sobrio: no pasa nada -o casi nada- que no podamos esperar, y la acción es puramente lineal. Sin embargo, la sensibilidad con que están tratados los personajes y las relaciones que crean y mantienen entre ellos suple con creces la falta de una auténtica trama. La película obtuvo un globo de oro y un óscar por su guión adaptado y, desde luego, no es debido al interés que pueda suscitar el argumento, sino a cómo consigue ahondar en la personalidad de cada uno de los personajes a través de su día a día. Las interrelaciones que los protagonistas van tejiendo en la película son una maravilla, y resultan absolutamente creíbles.
Porque, en segundo lugar, lo mejor de todo es la verosimilitud de cuanto sucede ante nuestros ojos: dos amigos fracasados en mayor o menor medida en sus vidas profesionales ven la oportunidad de mejorar su vida personal, apoyándose en el otro, pero sin contar necesariamente con él. Estoy seguro que todos hemos vivido experiencias muy cercanas a las que se describen en la película, y la forma cómo está narrado todo hace que nos acabemos identificando con varios personajes a la vez, no sólo con el que resulta más afín a nuestras circunstancias. En este sentido, el papel de Miles (Paul Giamati, desconocido en esta película) es, sencillamente, delicioso, por su complejidad y, al mismo tiempo, su cercanía y ternura, que llega a desconcertar, en especial durante los últimos tres minutos de la película.
Para acabar, me gustó esta película porque habla de algo que todos sabemos: la vida está compuesta de experiencias, buenas, malas e inclasificables, pero todas ellas interesantes y necesarias, porque van orientando nuestro camino en distintas direcciones, hasta que nos decidimos por uno en particular. “Entre copas” es la historia de dos tipos que se fueron de viaje para encontrarse y se perdieron por el camino, para reencontrarse al volver a casa. ¿O tal vez no?. Que la fuerza de e-mule os acompañe. Muuuuuy recomendable.
¡A por ellos!
Ojo al tamaño de la bandera que nos dejó usar el tipo del restaurante. Buena gente, sí señor.
Por cierto, mi más sincera enhorabuena a la selección española de baloncesto por el premio príncipe de Asturias del deporte. Muy merecido, aunque también hubiese sido apropiado entregárselo a Agassi (Andrea Gassi, como decía un amigo hace años). Pero es que en el deporte, ¡Majestad, no hay segundo!.
Ya estamos aquí
Cautivo y desarmado, el ejército macanudo se retira tras haber protagonizado un fin de semana memorable.
La avanzadilla estaba compuesta por Jordi, Borja, Emilio y un servidor. Poco después llegaban Mauro y Cherch, y sobre las siete y media arribaron los homenajeados, Santi, Moiso y Juan, dirigidos por Nabuco. Los rezagados fueron Waring y Zurita, que llegaron tarde, pero no tanto como para perderse la primera noche de risas.
La noche acabó pronto, porque ya sabíamos que al día siguiente teníamos a madrugar.
El sábado a las 8,30 tocó diana. Tras un buen desayuno en la pinada del restaurante, nos dirigimos al puerto de Alicante para embarcar en el catamarán que nos tenía que llevar a Tabarca. El viaje estuvo genial -íbamos cargaditos de biodramina-, aunque apenas nos bañamos debido a la plaga de medusas que este año infesta nuestras costas.
A la vuelta, pasamos un par de horas en el hotel tomando unas copas y cantando unas cancioncillas. Aunque ya lo sa nunca nos ganaremos la vida con la música y la tarde acabó convirtiéndose en una versión gore de la casa de las dagas voladoras. Nada grave, ya hace muchos años que nos conocemos, quizá demasiados como para enfadarnos por cuatro verdades dichas con un poco de mala leche…
Por la noche, una muy buena cena en el Dársena de Alicante y unas copillas por los alrededores; risas, risas y más risas. Muchos recuerdos por el camino…
No sé cuándo va a repetirse un fin de semana como éste, aunque aún quedan unos cuantos macanudos por pasar por el altar -como este servidor de Vds-. Me gustaría pensar que no sólo vamos a repetir estas reuniones cuando alguien se case, y que podremos organizarlos cuando todos estemos casados, arrejuntados o bajo cualquier otra modalidad de unión formal. Poc viurà el que no ho vorà, dicen por aquí.
Podéis contar conmigo desde ya, amics.
La despedida
No me voy a ningún sitio (bueno, en realidad sí), pero este post no va sobre eso. El título obedece a que esta tarde me voy con once amigos de despedida de soltero, un concepto que siempre me ha parecido curioso.Entiendo que hay personas que necesitan justificarse a sí mismas para llevar a cabo determinadas conductas; lo que me extraña es que haya podido generarse una especie de conciencia social permisiva respecto de este tipo de acontecimientos. Me horripila escuchar algunas de las conversaciones que han tenido mis amigos últimamente con sus parejas, en las que ellas dan por asumido que va a haber de todo. DE TODO. ¡Y lo que me resulta acojonante es que no les parece del todo mal, porque ellas esperan hacer lo mismo con sus amigas!
¿Pero es que hace falta que alguien se case para organizar una fiesta? ¿Acaso toda la industria del sexo de nuestro país depende de las despedidas de soltero? ¡¡En ese caso resultaría que el índice de matrimonios o uniones formales está vinculado al de servicios sexuales!! No lo veo claro.
Todo esto me parece de una hipocresía y falta de coco tremenda. No hace falta una justificación para ir a un lupanar. Y tampoco es necesario ir, sólo porque un amigo se case.
Nosotros, de momento, tenemos un plan que me hace muchísima ilusión; me apetece TODO juntarme con amigos que hace meses que no veo y, sobre todo, reunirme en un lugar “neutro” con un grupo que lleva en activo doce años. Sólo lamento la baja de Poto, pero cada uno toma las decisiones que estima oportuno en cada momento.
En nuestro plan no entra lo que la gente llamaría una despedida de soltero al uso. Prefiero hablar de reencuentro, que es lo que realmente vamos a celebrar este fin de semana. Hace años, a este tipo de acontecimientos le llamábamos el “día de los macanudos”, y sigo prefiriendo ese nombre.
Bon cap de setmana a tothom.




