Que Alcoy es una población que vive en buena medida de su historia reciente -y no tan reciente- es un hecho contrastado, en especial si tenemos en cuenta el declive económico en el que se encuentra desde hace años. La economía de la ciudad baila al ritmo que marca la industria textil, que ha sido sus sustento durante más de cien años, y a nadie escapa que este sector no está atravesando su mejor momento.
Sin embargo, Alcoy siempre ha tenido la capacidad de reinventarse a sí misma cada año con motivo de los diversos actos relacionados con las fiestas de moros y cristianos, y en esta ocasión no iba a ser distinto.

Durante este año celebramos en la ciudad el 750 aniversario del otorgamiento de la carta puebla, un hecho importante que no ha pasado desapercibido. ¿Y qué es lo que mejor que se puede hacer en Alcoy para no pasar desapercibido? ¡¡Organizar algo relacionado con las fiestas de moros y cristianos!!

Así, el pasado 1 de octubre, celebramos una «Gloria histórica», en la que un miembro de cada una de las filaes, los sargentos moro y cristiano y varios miembros de la asociación de San Jorge se vistieron con trajes de filaes ya desaparecidas, para mayor gloria del recuerdo de nuestra ciudad. Las imágenes de este post capturan algunos de los momentos de esa gloria histórica, y hay algunas más colgadas en mi espacio de flickr.

Lo cierto es que el éxito de la convocatoria fue absoluto: miles de personas salieron a la calle a disfrutar de un acto original y muy evocador, en especial por el contraste entre los trajes «históricos» y los actuales, que, con algunas excepciones muy queridas, tratan de recrear con detalle la vestimenta de la época a la que se refieren.

La importancia de las fiestas de moros y cristianos para nuestra ciudad es difícil de relatar para alguien que no las haya vivido desde dentro. A veces tengo la tentación de atribuir este amor desmesurado a nuestras fiestas a la pérdida de otro de los referentes de nuestra ciudad, como ha sido el sustrato industrial. Para una ciudad emprendedora, rica, orgullosa y abierta como Alcoy es difícil asumir que la base de su economía hace aguas. Por eso, cada año la fiesta es más exhuberante, más brillante, más monumental.

Como vicesecretario de la filà Vascos, una de las más queridas de la ciudad, me parece bien que las fiestas de moros y cristianos sigan siendo uno de nuestros referentes de puertas afuera; sin embargo, esto no debe hacernos descuidar el core de nuestra maltrecha economía. La mayoría de pueblos y ciudades de nuestro alrededor florece mientras nosotros nos marchitamos, pero aún estamos a tiempo de reconvertir nuestra industria y volver a marcar el paso como referentes en campos como la investigación, Internet o los «nuevos servicios». Tenemos una universidad maravillosa, gente emprendedora y experiencia en salir a vender casi cualquier cosa al extranjero.

Nuestra cita con la historia no es la gloria del domingo, sino el reto de evitar que el resto de referentes de Alcoy tenga que referirse al pasado, en lugar del futuro.

Cita con la historia
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