Ahora que vivo solo en Valencia he redescubierto uno de los grandes placeres de la vida: el momento del desayuno.

Mis recuerdos sobre el rito de comer por la mañana se remontan casi hasta la alta edad media, cuando, con 9 ó 10 años, correteaba por el pórtico de los salesianos con las veinticinco o cincuenta pesetas que costaba un bollicao en el Bartolín (aquello era una inversión monstuosa); yo era más de bollicao que de bocadillo. Los más osados o pudientes bajaban hasta la Sociedad y se compraban un bocata; recuerdo que los más baratos eran los de picadillo, es decir, aceite, ajo y perejil. ¿Alguien se imagina ahora comiendo un bocata así? Seguro que mi hermano Jorge no, desde que acabó vomitando uno enterito.

Cuando di el salto a La Salle, los bocatas venían conmigo desde casa. Recuerdo que nada más levantarme sacaba el pan del congelador, me metía en la ducha y cuando llegaba a la cocina mi madre ya me había preparado el bocadillo. En aquella época (hace unos trece o catorce años), el que hoy es mi buen amigo y socio Jordi nos daba envidia a todos con los bocadillos que le preparaba su padre. Pero para bocatas los que nos preparaba la Puri en el bar de la Salle, o los de Johny, aunque en este caso tenías que comprar el pan por separado…

En Barcelona, durante los cuatro años que viví en Pedralbes, era casi absurdo no desayunar porque, de todas formas, a las 09:15 había que estar fuera de la habitación, así que valía la pena ahorrarse las 500 ptas. que costaba aprox. el desayuno en el IESE y meterse entre pecho y espalda la leche y los bollos que no se zampaba el Diapasón (aka Juan Torres). Además, el bar del edificio II de ESADE por aquel entonces era una bazofia. Para bazofia, las cenas de Pedralbes, con alimentaje digno de película de miedo como el informe semanal (que recogía lo mejor de la semana) o el filete Bond, James Bond (frío, duro y con nervios de acero). ¡Cuántas cenas pasamos entonces en el Frankfurt Pedralbes entre groves y cervelas…!

El cambio que supuso irme a vivir solo a un piso en la calle Sagués trajo consigo una modificación en mis hábitos: me levantaba una hora antes y nunca tenía tiempo para desayunar, por lo que acabé llevándome los cereales a Ernst&Young, que guardaba en mi armario; como la leche, los zumos y las galletas corrían a cuenta de D. Ernesto, los desayunos me solían encontrar a las 09:30 enfrascado en mil pleitos. Recuerdo, incluso, haberme tomado mi taza de leche con cereales varias veces en el despacho del socio de mi departamento, Santiago Nadal, mientras organizábamos el trabajo de la semana. Buena época aquella.

También recuerdo de aquella época los desayunos de los certámenes y viajes de Tuna; esos desayunos a las 8 ó 9 de la mañana antes de llegar al hotel, hostal o pensión de mala muerte, temblando de frío, sin fuerzas ni voz ni ganas de nada que no fuera comer y dormir, en un bar oscuro que ya a esas horas olía a frito y con un rebaño de parroquianos con legañas que te repetían eso de “cántame una tuna”. Más que los propios, recuerdo los desayunos de Motxo, que era capaz de comerse un niño crudo con diarrea.

Los casi tres años que he pasado en Alcoy desde que monté E-CONTRATOS he desayunado en casa un tazón de leche con cereales, un mero trámite rápido y seguro; alguna vez me he escapado con Jordi al Nou Tonell o al Quico a tomarme unas tostadas, pero han sido ocasiones esporádicas y celebradas.

Ahora, desde que vivo en Valencia, mis desayunos se han convertido en un verdadero rito: tostadas, zumo de naranja, café, mermelada, de vez en cuando algo de bacon o unos huevos revueltos… Me he vuelto un sibarita de los desayunos; ¡alguna ventaja tenía que tener trabajar desde casa! Imagino que el día que montemos una oficina en Valencia en algún lugar distinto a mi casa volveré a mis cereales y a mis prisas, pero, ¡qué demonios, ahora disfruto los desayunos como nunca!

Tendré que ir pensando en apuntarme a un gimnasio…

Desayuna, que algo queda
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7 thoughts on “Desayuna, que algo queda

  • 4 noviembre, 2006 a las 17:18
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    Me alegro, nos alegramos un monton.

    Casi que te conviene mas estar en Valencia……, pues si que te cuidas!!!!

    Por si acaso no has caido, recuerda que es muy tipico «els fartons», igual te gustan…., claro despues de haberte metido entre pecho y espalda unos huevos revueltos con bacon, un zumo, unas piezas de fruta y alguna cosita mas, lo que no debe faltar es un buen tazón de leche y media docena de fartons, y te aconsejaria, despues de tan opíparo desayuno un poco de cama, te levantas, comes algo suave, una ensalada con queso y frutos secos, unos espaguettis a la bolognesa, un pequeño trozo de carne (250 gms), claro, despues no puede faltar el pedacito de turron o unas trufas, un cafe, sin cafeina y entonces, como no, la siesta!!! hasta las 8, una duchita, una vueltecita por el centro, una cervecita y al cine !!!, mas que nada por hacer algo hasta la hora de la cena…., en ese menester no puedo aconsejarte, pero algo muy suave, una crema y unos canelones quizás?, algo de postre y una buena pelicula, antes de dormir un vaso de leche con un pedacito de torta o bizcocho y a la cama, que ya esta bien, eso de estar viviendo solo, es muy, pero que muy pesado, sobre todo porque tienes que lavar los platos, pero como estas solo, los utilizas de plastico y te evitas el esfuerzo.

    Por cierto, en tu casa, tienes alguna habitacion libre?, verás, seguramente tengo que ir a Valencia a recoger unos papeles y tendre que estar unos meses posiblemente esperando….

    Un abrazo

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  • 4 noviembre, 2006 a las 17:27
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    Perdona, se me olvidaba, para que no te desmejores y porque cuando se esta viviendo solo, no te acuerdas de las cosas.

    No olvides que se deben hacer varias comidas al dia, a media mañana un bocata y a media tarde otro, eso si, con pan integral, no sea que con el tiempo, y si los bocatas son de «pan de pueblo», te pongas encima algunos gramos mas de la cuenta, por lo demas, tranquilo, lo que engorda es ese maldito bocadillo con pan de pueblo, el integral es mas sano….

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  • 6 noviembre, 2006 a las 0:41
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    La verdad es que hay que tener unas buenas tragaderas para haber vivido cuatro años en Pedralbes con esa «bazofia» de cena y desayuno… ¿Será que no era tan malo? En fin… De todas maneras, también recuerdo con fruición esos desayunos de certamen, en los que a las 10 de la mañana, cuando te dirigías a la pensión de turno, te esperaba el novato de la tuna organizadora en la típica plaza mayor con una buena cerveza (Me estoy refiriendo concretamente al Certamen de Toledo organizado por Barberán y los tiradores de la Plaza Zocodover). Una de esas junto con uno de los millones de omeoprazoles que llevaba siempre Motxo encima, te arreglaba la resaca del día siguiente. Puede que mejor que esto fueran los desayunos-comida en el mal llamado «Kentuky fried Pollen» de Francesc Maciá después de una noche en el Cyrano que siempre acababa a las 07:00 de la mañana con una Sandwitch de la Tere o un Lekio de pollo en el París. La verdad es que visto desde este punto de vista, la evolución de tus desayunos Luis, es meteórica. Espero no tardar demasiado en probarlos, aportando alguna novedad, como una copita de Pago de los Capellanes, que a buen seguro que con los huevos revueltos y el bacon sienta de maravilla. Buena idea lo del gimnasio… Un abrazote.

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  • 6 noviembre, 2006 a las 0:55
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    Tragaderas dice… El que ha pasado más tiempo en Pedralbes que Kit en el mecánico! Pero si cuando entrabas en el Frankfurt Pedralbes, te sacaban la alfombra roja y te hablaban de Vd!

    ¿Otra cervela, Sr. Turell?

    Jejeje.

    Grooove, grooove…

    Un abrazote.

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  • 9 noviembre, 2006 a las 21:39
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    Yo,que pensaba:»el pobre Luis»,tendre que invitarlo a que venga a casa y cuidarlo un poco!!!!!!
    Te mandare a tus primos para que les des ese buen desayuno y si me apuras,ire con ellos!!!!!!
    Me alegra que estes tan feliz en esta tierra!!!!!
    Ya no hace falta que te diga lo de CUIDATE!!!!!
    Un besazo gordo!!!!!!!!!

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  • 12 noviembre, 2008 a las 16:14
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    Hola, soy un chico de Ontinyent, he visto tu blog, la verdad es que es bastante completo, lo que más me ha llamado la atención es tu apellido, Gosalvez, fue una de lás familias más poderas de España a principio de siglo XX, se establecieron en Villalgordo del Jucar, en la provincia de Cuenca, población en aquella época muy rica, el más importante patrimonio industrial de la mancha y segunda ciudad donde se estableció la luz electrica en españa y fue todo gracias a esta familia. Alli existe un palacio de estilo Versallesco fabuloso, hoy en ruinas, Palacio de los Gosalvez, en wikipedia lo tienes, y la verdad nunca he encontrado nadie con este apellido. Simplemente era comentarte esto, por si te interesa, yo tengo fotos del palacio ya que he ido mucho por alli por si quieres que te pase. talue.

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