Todos los días me sorprende algo relacionado que encuentro en Internet. Hoy le ha tocado el turno a twitter.

Se trata de un híbrido de auto-chat, blog, sms y migas de pan que te permite publicar en cada momento dónde estás, qué haces o cualquier otra cosa que se te esté pasando por la cabeza, via web o, incluso, a través de sms (eso sí, a un número de uk).
¿Para qué sirve esto? Pues en realidad para absolutamente nada distinto de aquello para lo que muchas de estas herramientas han sido concebidas: conseguir crear una red social de miles y miles de personas interconectadas. ¿Qué hacemos luego con la información de toda esta gente que envía breves mensajes de texto en los que publica voluntariamente datos privados que a poca o mucha gente interesa? Pues lo que queramos. Tenemos un registro público de lo que hace y piensa un señor, sabemos dónde vive, a dónde viaja e, incluso, con quién se relaciona. ¿Quién querría que toda su vida quedase al descubierto en un medio público? Pues a juzgar por toooooda la gente que se ha dado ya en twitter y tooooooda la gente que ha cambiado el diario que tenía en un cajón bajo llave por un blog público, más de uno está dispuesto a compartir su intimidad con el resto del mundo.

A veces cuando veo estas cosas me pregunto para qué demonios se está realizando un esfuerzo para regular el uso de los datos personales en medio planeta, si luego nos dedicamos a divulgarlos gratuita y voluntariamente. Sin embargo, quizá ahí es dónde se encuentra el core del problema: en que yo pueda publicar mis datos y que, al mismo tiempo, nadie pueda utilizarlos sin mi consentimiento. ¿Utopía? No, esto se llama web 2.0.

Eso sí, siempre hay un freak cachondo que utiliza estas cosas de una forma inesperada, como un usuario que se hace pasar por Darth Vader y escribe cosas como éstas:

One time Tarkin blew Alderaan to bits just to see the look on Princess Leia’s face. That old space dog really knew how to party.

Has discovered that my mask is excellent at straining the pulp from my morning glass of orange juice.

¿Absurdo? Mientras escribo esta entrada el tipo ha conseguido cerca de 1500 seguidores y está entre los 10 favoritos de twitter. No sé si conseguir algo así es un mérito o simplemente es un hecho. Pero lo cierto es que el tipo ya apunta maneras como publicista, introduciendo enlaces en sus twitters y comentarios en plan «hey, esta cantidad de seguidores es escasa para el señor oscuro».

Creo que me voy a cansar pronto de Twitter, pero hay que reconocer que al principio resulta bastante catching. Por el momento, he introducido un badge en la parte derecha del blog para que podáis seguirme despiadadamente. Veremos cuánto dura.

Y esto… ¿para qué sirve?
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