Fuerteventura 3
Fuerteventura es un lugar de otro planeta, acaso telúrico. Los colores y texturas de sus parajes son absolutamente originales y únicos; acabo de llegar del ferry que me ha llevado allí esta mañana y aún estoy extasiado y deseando volver.
Hemos hecho la primera parada en esta cala, en realidad, en la que he tomado la foto que encabeza esta entrada y que se encontraba justo debajo de los acantilados de la derecha: una cala virgen, en la que soplaba un viento de mil demonios y donde las huellas se borraban en apenas un par de minutos. Estábamos prácticamente solos, con toda la playa, las rocas, los acantilados, el mar y el horizonte azul para nosotros. Una pasada, aunque el viento llegaba a cansar.
Cuando el viento ha hecho mella en nuestro ánimo, nos hemos dirigido a las denominadas “grandes playas”, cerca de Corralejo y rodeadas de Dunas. Si en Cotillo el mar era azul celeste, intenso, en Corralejo el agua resultaba algo más verdosa, pero totalmente transparente y compañada por una arena blanca muy fina que daba al paraje un tono paradisíaco. Una vez más, poca gente, muchos surfistas -la mayoría novatos en este caso- y un entorno incomparable.
Nos hemos vuelto con pocas ganas y con muchas de volver pronto, si bien es cierto que el calor ha resultado un poco sofocante -acabo de escuchar que estamos en estado de preemergencia por “meteorología adversa”-. Antes de llegar al hotel, nos hemos detenido en Playa Quemada, donde he podido fotografiar a unas gaviotas que esperaban en las rocas la vuelta de los pescadores.
En resumen, un día memorable y espero que no irrepetible!!

