Una de las tentaciones asociadas al último o los últimos días del año es la de glosar a modo de resumen lo sucedido durante los doce meses anteriores, en un ejercicio de memoria forzada que suele tener poco de inocente.

Los medios de comunicación, posicionados en uno u otro bando, aprovechan para echar por tierra lo que han hecho los malos y ensalzar las acciones de los buenos, en un bonito ejemplo de maniqueismo corporativista. En general, estas retrospectivas vienen acompañadas de cierta crítica y algo menos de autocrítica, aunque el balance suele estar a favor del narrador, por unos u otros motivos.

Por mi parte, y tras haberme dejado llevar ayer por el impulso de soltar un rollo infumable sobre un tema del que me había prometido no hablar, voy a eludir la tentación de resumir o glosar mi paso por el año 2007, el año más viajero de mi ya no tan breve existencia, aunque si tuviese que hacer un mínimo balance, diría que ha sido un buen año, con sus cosas buenas y malas pero, en general, bastante aproximado a lo que de él esperaba.

El 2008 se postula como un año mejor para casi todos, en algunos casos porque las perspectivas se muestran favorables y en otros porque resultaría difícil superar lo aciago del 2007. Nunca me ha gustado demasiado la fiesta de fin de año, porque creo que no hay nada que celebrar en una mera sucesión de guarismos, en especial si tenemos en cuenta que para gran parte de la población mundial hoy es un día como cualquier otro. Sin embargo, esta noche voy a tomarme las uvas de buen gusto y a brindar por vosotros, esperando que durante el 2008 sigáis viniendo a saludarme y agradeciéndoos por adelantado vuestra fidelidad y atención durante el año que ya se marcha al anaquel de los tiempos que han sido.

2008 va a ser un gran año. Y si no, seguro que la culpa habrá sido de los demás!! 🙂

Feliz año a todos.

Tentaciones de fin de año
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