El final de e-contratos
Hoy miércoles 23 de diciembre de 2008, cinco años y veinte días después de comenzar el proyecto, firmamos la disolución y liquidación de econtratos, s.l.
Desde que en el mes de julio avancé que nos tomábamos un respiro, he intentado casi de todo para sacar adelante el proyecto, pero al final no ha sido posible. No todo es culpa de la crisis, ya que ha habido varias circunstancias metaeconómicas, probablemente impulsadas por las económicas, que nos han conducido inexorablemente a la liquidación.
Incluso llegué a plantear a mis socios adquirir las acciones, pese a las pérdidas, pese a la crisis, pese a no haber sido capaces de crear un modelo de negocio sostenible en cinco años, pese a todo. Y me dijeron que no, o mejor dicho, que sí pero con unas condiciones que no podía aceptar. Aún hoy no sé si ha sido una putada o el mejor favor que me han hecho, seguramente en unos meses me daré cuenta de que ha sido lo segundo.
Hoy es un día triste; veo acabarse la etapa más intensa de mi vida personal y profesional, en la que hemos afrontado retos enormes y en la que nos hemos metido en miles de cuevas sin mirar antes si había un oso dentro. Y hemos sido capaces de salir vivos, que no es poco.
Muchos dicen que en nuestro país el fracaso es una losa que te acompaña durante toda tu vida; yo no opino lo mismo. Mi impresión es que ya existe un grupo cada vez mayor de personas capaces de apreciar el esfuerzo que supone sacar adelante un proyecto y el coraje necesario para saber cerrarlo a tiempo.
Para mí e-contratos no sólo ha sido una obsesión y casi toda mi vida durante cinco años, sino la mejor escuela a la que jamás podría haber asistido. He tenido que contratar y despedir personas, he abierto, reformado, amueblado y cerrado oficinas, he viajado por todo el mundo presentando nuestra empresa y vendiendo nuestros productos, he abierto y cubierto rondas de inversión, he luchado con los bancos y los proveedores, he trabajado con centros de investigación, pymes y corporaciones internacionales, y muchas otras cosas que no cabrían en un post como éste.
A la sazón, he hecho -y hablo por mí, cualquiera de mis socios podría decir lo mismo- todo lo que ha estado en mi mano para que e-contratos se convirtiese en una empresa consolidada, de éxito, capaz de ganar dinero y perdurar en el tiempo. Al final no lo he conseguido, pero tengo la conciencia tranquila por no haber desaprovechado una oportunidad, no haber escatimado esfuerzos ni haber retrocedido jamás ante un problema.
Sin duda he aprendido mucho gracias a e-contratos y este bagage es el regalo que me queda de una experiencia plagada de momentos duros y amargos, pero también de grandes satisfacciones. Me gustaría que todo esta vivencia no quedase en saco roto y pudiese ayudar a otros emprendedores a identificar los factores de éxito y de fracaso de sus propios proyectos, los puntos de no retorno y las oportunidades que se generan a lo largo del camino, así que tengo un pequeño proyecto personal en este sentido.
En el momento de la publicación de esta entrada, las 12:30 am, estaré en el notario asistiendo al último acto de la vida de e-contratos, 1.846 días después de que llegase a Alcoy directamente desde Barcelona, con mis maletas llenas de apuntes y de ideas para comernos el mundo.
Sólo puedo decir que la experiencia ha valido la pena y que no me arrepiento de nada. Si hoy volviese a ser 3 de diciembre de 2003, no dudaría en lanzarme de nuevo al vacío, aunque dispondría de muchas armas que entonces no tenía ni conocía. Pero ni siquiera estas armas garantizan el éxito de un proyecto.
Si estás planteándote emprender un nuevo proyecto, porque sientes la necesidad interior de hacerlo, hazlo. Nadie te va a asegurar que funcione, ni volverás a tener una sola certeza en tu vida profesional, pero vivirás momentos increíbles que te recompensarán por ello. Yo no voy a dejar de emprender, con o sin apoyos, con o sin socios, desde dentro de una organización o por mi cuenta, pero he descubierto lo que me gusta, y eso es lo que importa.
Gracias a todos los que habéis estado ahí durante todos estos años, por confiar en nosotros, por aguantar mis peroratas eternas y por apoyarme en estos meses amargos. Llegó el momento de volver a la carretera.


