A raíz de la reciente noticia publicada por the Sun de que un ingeniero aeronáutico británico había encontrado la Atlántida gracias a Google Ocean (ver noticia), he recordado que el pasado mes de octubre yo sí que estuve en Atlántida. Y olé.

Tantos años de investigación, tanta expectación creada por Platón en sus Diálogos «Timeo» y «Critias» (350 a.C), todo culmina en Uruguay. En efecto, me encontraba volviendo desde Punta del Este hacia Colonia en coche con Gemmurrín cuando, de repente, empecé a encontrar carteles señalando el camino a la ciudad perdida más mítica de los últimos 2000 años.

«Atlántida 30 km» … «Atlántida 5 km» … «Bienvenido a Atlántida»

Tuve que frotarme los ojos, pellizcarme, apagarme cigarros encendidos en las encías, arrancarme las uñas de los pies con alicates al rojo vivo (bueno, ya basta)… para convencerme de que no estaba soñando. Allí estaba Atlántida, ante mí. Y, por supuesto, no pude sino rendirme a la tentación de parar y hacerme esta foto.

La verdad es que Atlántida no es para tanto. No vi rastro de las columnas de Hércules ni de los círculos concéntricos, y los grandes edificios debieron perderse con los años, porque todo lo que encontré fueron algunas casas desvencijadas, una rotonda atlante y un perro atlante que casi mordisquea mi culo humano mientras me tomaban la foto.

Tampoco me pareció que los atlantes fuesen seres extraordinarios, dicho sea esto con todos los respetos. Sí que es cierto que los vehículos que utilizaban para desplazarse eran extraños y poco comunes, pues vi un par de carricoches construidos a partir de una moto y unas cuantas cajas de madera, con toldo incluido, de lo más curiosos.

Tantos años, tantas teorías conspiranoicas, tantos sinsabores para tantos parapsicólogos e investigadores de lo oculto, todo ha quedado resuelto.

Yo estuve en la Atlántida, llegué, me hice una foto y volví, sin mojarme, sin bucear y sin buscarla. Una experiencia sobrehumana. O al menos un buen rato de risas hasta casi salirnos de la carretera.

Volveré porque allí dejé mi corazón.

Bueno, no.

Yo estuve en Atlántida

2 thoughts on “Yo estuve en Atlántida

  • 28 febrero, 2009 a las 22:20
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    Hola, te recomiendo volver a Atlantida (ya que la encontraste) con mas tiempo, no solo para sacarte una foto a la entrada, y te aseguro que encontraras mas que «casas desvencijadas» y «carricoches», o no miraste mucho, quiero creer que fue falta de tiempo, ahora bien, para juzgar hay que conocer, cosa que opino no hiciste, de lo contrario otro seria tu comentario, es un balneario hermoso, lamentablemente te lo perdiste, te recomiendo volver con mas tiempo y luego nos cuentas.

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  • 1 marzo, 2009 a las 17:19
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    Hola Bea:

    Muchas gracias por pararte a comentar. Tienes toda la razón, antes de publicar mi post estuve documentándome y encontré información muy interesante sobre la ciudad, en especial sobre la historia casi centenaria del balneario y su popularidad en Uruguay.

    Sin embargo, seguramente habrás notado que este post es una simple reseña, una anécdota sin maldad sobre una experiencia muy limitada, aunque totalmente cierta, de mi paso por la ciudad. Seguramente me perdí -casi- todo, pero intento hablar sólo de las cosas que conozco y de las sensaciones que me generan, que en este caso fueron, al menos para mí, hilarantes.

    De todas formas, te ofrezco este espacio, para que compartas conmigo y con la gente que se deja caer por aquí tus experiencias atlantes.

    Un saludo y gracias de nuevo por venir a comentar.

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