Las opiniones son como los culos…
Esta mañana he publicado un post que ha tenido cierta repercusión en la red: ¿Sabes quién se queda con tu pasta?.
Hablaba sobre los buitres que se dedican a engañar a las instituciones y estafar al estado, recabando injustamente, para evitar tener que buscar un empleo, ayudas y subsidios destinados a personas que realmente lo necesitan.
La noticia ha llegado a meneame, donde, una vez más, he podido observar que han perdido absolutamente el control sobre lo que pasa a su alrededor. Os cuento.
Un tal “ice” ha publicado un comentario en el que me llama “bloger, abogado, gilipollas y clasista”. Lo de blogger y abogado no me ha molestado demasiado ;) Pero creo que cualquiera nos sentiríamos insultados si alguien nos llamase “gilipollas y clasista”, así, sin más, simplemente por haber expresado una opinión.
Ante este comentario, y tras leer las condiciones de uso, en las que específicamente se declara que
“El usuario se abstendrá de escribir y enviar enlaces difamatorios, racistas, obscenos, pornográficos, ofensivos, que promuevan el odio (…)”
he decidido escribir a meneame para informar de la existencia de este comentario y solicitar el cumplimiento de sus propias condiciones de uso. De buen rollito. Éste ha sido mi e-mail:
“Tras leer vuestras condiciones de servicio, creo que este comentario es abusivo:
http://meneame.net/story/quien-se-queda-con-tu-pasta
#20 Me encanta que se haga demagogia de lo que dice un bloger, abogado, gilipollas y clasista.
Si éste no es un comentario difamatorio y ofensivo, no sé cuál puede serlo.
Al menos yo me siento bastante “abusado”; así que os pido que, por favor, cumpláis con vuestros TOS y eliminéis la cuenta y el comentario.
Gracias y un abrazo”
La respuesta del moderador de meneame ha sido tan sorprendente como el comentario, y simplemente inexplicable (la negrita es mía):
“Primero debemos diferenciar una opinión de otro tipo de comentarios. Si quiere ejemplos de comentarios difamatorios: “fulano es un ladrón” “mengano está inhabilitado en su colegio profesional por desfalco”.
En este caso, se trata de una opinión que, además puede ser generalizada respecto del cuerpo de abogados (en cuanto a lo de clasista). Si hubiera dicho “tú eres un abogado gilipollas” aún entenderíamos que se quejase, pero el tono del comentario no es un ataque personal, por tanto, no entendemos su petición. De acuerdo que no nos gusta, a nadie, que nos traten de tontos, pero es a lo que nos exponemos cuando nos dedicamos a exponer nuestras opiniones en la red: a que algunos otros expongan las suyas, nos gusten o no.”
Me encanta. Así, en cuatro líneas está dándole la razón al infractor, respaldando que los abogados somos clasistas per se y dando carta de naturaleza al insulto en su propio foro.
En pocas palabras, está intentando conseguir que me crea que, cuando un tipo me llama a la cara gilipollas, en realidad no me está insultando; lo que pasa es que, como todo el mundo sabe, todos los abogados somos clasistas y gilipollas y no merecemos más que ser insultados por cualquiera que pase cerca de nuestro despacho.
Que alguien te llame clasista y gilipollas no es una opinión, es un insulto, un trato vejatorio, denigrante y abusivo. Y contradice las normas de uso de meneame y de cualquier otro foro, portal y web alojada en España.
Por desgracia, en meneame, pese a ser una referencia en nuestro país, no saben gestionar la información que circula por sus entrañas. Les ha temblado el pulso en momentos en que debían mostrarse inflexibles y empiezan a tratar de forma distinta a los de una y otra cuerda. Todos conocemos qué pasó en la famosa crisis de meneame de hace unos meses, y desde entonces parece que han tomado la actitud de laisser faire, laisser passer; vamos, lo más fácil.
Lo malo no es que me hayan insultado; la verdad, esto me importa bien poco. Lo que de verdad me molesta es el doble rasero, la sensación de indefensión que se te queda cuando te das cuenta de que las normas de uso sólo están de adorno y que nadie va a hacer nada por solucionar una situación flagrantemente injusta.
Es una auténtica lástima, porque no hay una alternativa real a meneame en España y porque tengo en buena consideración profesional a Ricardo Galli. Pero las cosas son como son y meneame no está a la altura de lo que esperamos, al menos los que pensamos distinto a la mayoría de los usuarios.
Al final, resultará que es cierto aquello de que las opiniones son como los culos, cada uno tiene el suyo. Y algunos están más sucios que otros…
¿Quién se queda con tu pasta?
La semana pasada escuché en las noticias (creo recordar que fue en antena 3) un testimonio conmovedor.
Un tipo de entre 30 y 35 años celebraba la noticia de la aprobación del subsidio para desempleados de larga duración que han agotado su prestación contributiva. Hasta aquí, todo bien, salvo por el hecho de que era un tipo en edad más que productiva, sin ningún impedimento para trabajar más allá de su voluntad de hacerlo.
El caso es que, al preguntarle, el sujeto respondió que, gracias a este subsidio, se quitaría de encima la presión de tener que buscar trabajo (sic) y que así podría seguir pagándose la plaza de aparcamiento de su moto.
Yo no tengo moto, ni mucho menos plaza de aparcamiento para ella. Trabajo 12 horas al día, incluidos muchos fines de semana porque quiero y porque me gusta. Me parece fantástico que con mi aportación a las arcas públicas se ayude a quien lo necesite, pero no estoy dispuesto a financiar siestas y plazas de aparcamiento.
El mercado laboral está mal, pero creo que dos años son tiempo más que suficiente para formarse, reconvertirse y buscar un empleo si realmente se tiene ganas y uno se dedica a ello de forma seria y profesional. Diría que 6 meses son mucho, 1 año excesivo y 2 años una vergüenza. Pero que gracias a mi esfuerzo se esté alimentando a tipos como éste, que afirma estar vencido por la tensión que le provoca tener que buscar un trabajo, me hace avergonzarme del país en el que vivo.
¿Así vamos a salir de la crisis? ¿Fomentando el tocamiento generalizado de huevos?
No con mi pasta. Construid hospitales, carreteras o geriátricos. Ayudad a las familias, a los ancianos y a los enfermos. Incluso prefiero que le déis la pasta a los bancos para que se decidan de una vez a abrir el puño, si es que esto es posible. Pero ni un duro más para los jetas, para los carroñeros de los fondos públicos, para los que viven del trabajo de los demás.
Y tú, ¿ya sabes quién se queda con tu pasta?
Actualización: Si quieres menear este post, puedes hacerlo desde aquí (gracias @jordibufi)


