Fast post: Meneame, el tráfico y los trolls
“El tráfico que genera Meneame es pan para hoy y hambre para mañana; sólo sirve para que los blogs que no están auditados se la cuelen a los anunciantes incautos”
Éste es uno de los pocos temas en los que estuvimos de acuerdo ayer por la tarde en Iniciador Valencia.
Todos salvo yo, que añadí que también es muy útil para los trolls porque es uno de los pocos sitios en los que te animan a serlo, aunque eso suponga pasarse por el arco del triunfo sus propias Condiciones de Servicio.
Lógicamente, también estuvimos de acuerdo en esto último :)
Entrepreneur funding boot camp

A través de Felicia Diaz, directora de emprendedores de Keiretsu Forum San Francisco y North Coast, he sabido de la celebración, el próximo viernes 6 de noviembre, del Entrepreneur funding boot camp, que podría traducirse como el campamento de entrenamiento para emprendedores que buscan financiación. Sin duda, suena mucho mejor en inglés :)
Como ya os comenté, Keiretsu Forum es la mayor red mundial de angel investors y cuenta con cuatro sedes en San Francisco y alrededores, donde nació hace ya unos cuantos años. En España, por el momento, sólo tenemos un capítulo en Barcelona.
El Entrepreneur funding boot camp es una ocasión incomparable para aprender cómo funciona la inversión privada y el capital riesgo en Estados Unidos, de la mano de grandes expertos y auspiciado por el propio Keiretsu. Las sesiones tratarán sobre los siguientes temas:
- Desarrollar un plan y una estrategia vinculantes
- Estructurar la operación (Ofertas, valoraciones, condiciones)
- Cómo presentar a inversores de forma efectiva
- Preparación y gestión de la Due Diligence
- Crear una estrategia de salida (exit) atractiva
Los ponentes serán Greta Mowry -presidente de Verge innovation group-, Christopher J. Andersen -fundador de Atlas business advisors-, Mark Shapiro -CEO de Peopleconnect staffing-, Jeffrey Schox -fundador de Schox patent group-, Larry Kammerer – socio de Mohler, Nixon & Williams-, Keith Zachow -propietario de Omega Valuations- y Scott Smith y Teresa V. Pahl, -socios de Hanson Bridgett-.
Si estás cerca de San Francisco y te interesa asistir, puedes inscribirte aquí (inscripción). Además, por acceder desde mi blog tienes un descuento de 50$. Para conseguir tu código de descuento, envíame un e-mail a la dirección de e-mail que puedes ver a tu derecha.
Me encantaría ver un evento de estas características en España, casi tanto como me hubiese gustado poder asistir a éste.
¡Suerte!
Tu amiga la empresa

Casi todos los días recibo invitaciones de empresas que pretenden ser mis amigas en facebook y en otras redes sociales. Nunca he aceptado a una empresa como amiga e intento formar parte de la menor cantidad posible de grupos, no porque sea un asocial, sino porque en la mayoría de casos me parece una tomadura de pelo.
Dándole vueltas al asunto, he recopilado los siguientes motivos por los que no deberías aceptar jamás la invitación de una empresa, institución, asociación o cualquier otra forma jurídica distinta a una persona física que conozcas bien como amigo en facebook o en cualquier otra red social:
- Una empresa no es un amigo: Puede resultar obvio, pero una empresa es un conjunto de recursos que tienen una finalidad estrictamente crematística. Una empresa necesita ingresar dinero y para ello necesita clientes. Por definición, un negocio no tiene amigos, es más, ontológicamente sólo una persona física puede tener amigos, te pongas como te pongas. Aunque te trate bien, aunque seas un fan de su marca, aunque te parezca inofensiva o, incluso, graciosa en un primer momento, su único objetivo es que seas su cliente o le ayudes a atraer nuevos clientes, muchas veces por su cara bonita.
- Privacidad: Tu perfil en cualquier red social aglutina una cantidad ingente de información sobre tu actividad, tus gustos y tus amigos. Aceptando a una empresa como amigo, le autorizas para que acceda a toda esa información y, aunque no pueda traspasarla a sus propias bases de datos, siempre podrá acceder a la red para utilizarla. Luego no te quejes cuando recibas miles de ofertas en forma de actualizaciones en su muro, invitaciones a eventos o si machaca a tus amigos para que también la acepten como amigos. Es más fácil ignorarla desde el principio.
- Utilidad: No te sirve de nada ser amigo de una empresa. A ella le interesa tu información, pero tú puedes acceder a la suya a través de su web o de muchas otras formas. Un “perfil” de empresa no deja de ser un panfleto publicitario, así que es evidente que estás en inferioridad de condiciones, o al menos de intereses.
- Concepto: Las empresas tienen grupos y perfiles específicos en las redes sociales en las que pueden darse de alta para interactuar con los usuarios. El hecho de que traten de ocultarse bajo la apariencia de un usuario para intentar acceder a tu información podría suponer una infracción de las condiciones de uso en muchas redes, en especial en aquéllas en las que hay que pagar para dar de alta una empresa o un grupo (ahora mismo no sé si queda alguna, pero hace años muchas redes funcionaban así).
Quizá sea deformación profesional, pero me molesta la gente que incumple las reglas del juego para aprovecharse de mi buena fe. Una empresa jamás será tu amiga y antes o después acabará intentando sacar algún provecho de ti, así que mi consejo es que jamás aceptes una invitación de una empresa como amigo y que elimines a todas las que ya hayas aceptado, antes de que sea demasiado tarde.
¿Para qué sirve Google Wave?

El lanzamiento de la versión preview de Google Wave ha desatado un verdadero terremoto mediático en internet sin que Google haya hecho absolutamente nada más que lanzar unas cuantas invitaciones y sentarse a mirar cómo la república de internet se peleaba por repartírselas. Twitter ha hervido durante días con ofertas y demandas de invitaciones, hasta que casi todos los que teníamos interés por probarlo hemos conseguido la nuestra.
Prueba superada. Ruido y un montón de early adopters peleándose por ser los primeros en acceder. El problema es que, una vez dentro, hay poco que hacer.
En su estado actual, Google Wave es un mix entre gmail, un foro de discusión y un chat cualquiera.
De los foros y de gmail Wave hereda la posibilidad de agregar las conversaciones relacionadas con un solo tema en distintas olas (waves), de forma que todos los participantes en una discusión puedan seguir las aportaciones de todos los miembros, nada que no podamos hacer en un foro o en el propio gmail a través de los clásicos hilos (threads).
De los chats tenemos la posibilidad de interactuar en tiempo real, hasta el punto de que podemos seguir la composición de los mensajes de cada uno de los miembros, letra por letra y palabra por palabra. Podemos ver sus correcciones y faltas de ortografía, algo que hace gracia al principio pero acaba convirtiéndose en una funcionalidad bastante molesta.
Tachaaan. Con esto y un bizcocho, se acabaron los usos de la preview de Google Wave. Por supuesto, se adivina el potencial que tiene como herramienta de trabajo en colaboración, en especial a partir del momento en que la API quede liberada y todo hijo de vecino empiece a desarrollar el ecosistema de aplicaciones que dotará de valor a este entorno.
La acogida entre los usuarios ha sido entre fría y congelada, al borde de la criogenización. En realidad, en su versión actual no aporta nada nuevo, lo que ha provocado que, al carecer de utilidad, haya muy pocos usuarios conectados cuando tú quieres interactuar con ellos.
Sin embargo, creo que por debajo de este movimiento subyace una estrategia bastante inteligente:
- Wave se vincula a tu perfil en Google Profiles (éste es el mío), lo que te obliga a quitarle el polvo y actualizarlo. Hoy en día, Google no es competitivo, ni siquiera es un competidor, frente a las grandes redes sociales y su apuesta por Profiles parecía fallida o, al menos, abandonada. Sin embargo, con Wave los perfiles de Google vuelven al campo de juego. Necesitas actualizar y dotar de cierto contenido a tu perfil porque la gente te va a encontrar a través de él y lo último que quieres es que se encuentren la casa revuelta, sin barrer y sin actualizar. Wave viene a dotar de sentido a Profiles, y parece que lo está consiguiendo por el movimiento que he visto en los perfiles de muchos de mis contactos.
- Para encontrar a alguien en wave, debes tener actualizados tus contactos en Google, lo que significa que, si hasta ahora no habías dedicado tiempo a volcar tu agenda en Google contacts, ha llegado el momento de hacerlo. Limpia y actualiza los datos de tus contactos, incorpora a los nuevos, importa tus agendas de otros gestores de correo y organiza bien tus google contacts porque, de lo contrario, no vas a encontrar a esas personas con las que quieres colaborar.
Aún tratándose de una herramienta sosa, sin apenas funcionalidad, Google Wave ha conseguido que nos demos cuenta de la importancia de mantener al día Profiles y Contacts, dos funcionalidades que parecían abandonadas y perdidas en el limbo, pero que resultan esenciales para el objetivo de Google de concentrar todo el universo a su alrededor. Si tienes tu perfil, tus contactos, tus documentos, tus búsquedas y la mayor parte de tus aplicaciones en Google, no vas a ir a buscar a otro sitio, y al poner en relación toda esa información, cada vez te resultará más útil e imprescindible.
Google Wave es una pieza más de una estrategia. Yo lo concibo como un entorno, más que como una aplicación, en el que se va a jugar la próxima batalla por el control de la información y, sobre todo, de la atención de los usuarios de internet.
Y a ti, ¿se te ocurre algún otro uso inmediato de Google Wave?
Cinco motivos para no acceder a internet desde el móvil

- “Éste va a ser el año de la explosión de internet en el móvil”
Llevamos diez años esperando a que internet llegue definitivamente a los móviles, o mejor dicho, a que el uso de internet desde dispositivos móviles se dispare de una vez, pero esta explosión no acaba de producirse. Las expectativas han acabado con miles de iniciativas y de proyectos que arrancaron convencidos de que había llegado el momento en que todos tendríamos una conexión a internet desde nuestro móvil.
No ha sido así, el momento sigue sin llegar y, pese a que la penetración parece mejorar, el porcentaje de acceso a internet desde móviles, consolas y otros artilugios sigue siendo muy minoritario, pese a que todos los nuevos móviles están preparados para ello y la calidad de la conexión, al menos en las ciudades, empieza a ser razonable.
Se me ocurren al menos cinco motivos por los que no utilizo internet desde mi dispositivo (Blackberry) de una forma más intensiva:
- Limitaciones: Por mucho que nos empeñemos, la pantalla de un dispositivo móvil jamás podrá competir con la de un monitor de 19 pulgadas, y ésta es una limitación real, que necesariamente lastra la experiencia del usuario. No ayuda nada utilizar fuentes más pequeñas o renunciar al diseño y ofrecer textos planos. En un entorno hostil es donde un experto en usabilidad o un diseñador de verdad debería demostrar su valía.
- Experiencia de usuario: La inmensa mayoría de los sitios web no están preparados para el acceso desde dispositivos móviles. Si cada vez que intentas acceder a un sitio encuentras menús sin maquetar, huecos que probablemente pertenezcan a imágenes que jamás verás o funcionalidades que, simplemente, no están disponibles, acabas por frustrarte y dejar de utilizarlo.
- Funcionalidad: Asociamos los móviles con operaciones sencillas, como enviar un SMS, hacer una llamada o mirar la hora (¿pensabas que eres el único que lo hace?). Incluso ha proliferado la descarga de aplicaciones triviales y juegos sencillos y malotes, que nos permiten distraernos en el metro, el autobús o la consulta del dentista. Hay que tener en cuenta el uso “nativo” del dispositivo a la hora de diseñar aplicaciones e interfaces, para facilitar la penetración. Me gustan los servicios que te permiten elegir entre acceder a la versión móvil -que sólo permite acceder a las principales funcionalidades- o a la versión completa, con todas las funcionalidades y adaptada para el uso en móviles. Por desgracia, se trata de casos peregrinos y casi anecdóticos.
- Expectativas: Ya no espero encontrar sitios ni servicios de calidad desde mi móvil. Mi experiencia como usuario ha sido tan nefasta que mis expectativas están por los suelos, tanto que prefiero esperar a llegar a casa para acceder a una nueva página que me han recomendado o a un nuevo servicio, porque sé que me defraudará si intento acceder desde el móvil. Los usuarios actuales estamos tan frustrados con el uso de internet desde móviles que va a resultar extremadamente difícil recuperar nuestra confianza.
- Killer apps: Mis usos básicos están cubiertos. Puedo acceder a mi correo y responder con bastante facilidad. Por supuesto, puedo hacer llamadas y enviar SMS, algo que me parece impropio de esta era. Incluso puedo twittear y moderar los comentarios de mi blog. Si tengo contratada una tarifa plana de datos es, únicamente, para cubrir mis necesidades de comunicación, asociadas a mi entorno de trabajo. No se me ocurriría utilizar mi blackberry, ni cualquier otro dispositivo que haya probado hasta ahora, para navegar y estoy convencido de que, cada vez que alguien habla sobre la penetración del uso de internet desde el móvil está contando como usuario a personas que jamás han abierto una página web desde su móvil.
Mucho tendrán que cambiar las cosas para que que se produzca un verdadero vuelco en este sentido, y el esfuerzo no depende tanto de los fabricantes de dispositivos móviles, porque las limitaciones físicas y tecnológicas son un hecho incontestable, sino de que los desarrolladores y diseñadores de los sitios web crean en ello.
Y tú ¿accedes a internet desde tu móvil?
Canción del domingo: Sing it back (Moloko)
Último domingo de octubre. Ya hemos llegado. Tenemos más de medio otoño consumido y por fin parece que empieza a desaparecer el verano, en especial en la ciudad en la que estoy pasando el fin de semana en compañía de un buen puñado de amigos: Santander.
Por unos u otros motivos, éste ha sido un fin de semana festivo. En Alcoy se conmemora el Mig Any, es decir, que falta exactamente medio año para las fiestas de moros y cristianos. Un año más me lo he perdido, pero seguro que habrá sido tan divertido, intenso y agotador como siempre. En Santander me he reunido con amigos venidos de las cuatro esquinas de la piel de toro para celebrar el cumpleaños de Cárol y sé de buena tinta que en Valencia no han estado perdiendo precisamente el tiempo, entre conciertos y escapadas nocturnas.
Mañana, lunes 26, será un gran día por muchos motivos. Ha llegado el momento de tomar decisiones, así que tocará ponerse la gorra de pensar, atar los machos y arrear. Pero hoy no, hoy es domingo y sigue siendo un día festivo.
Qué cojones, también hay que disfrutar, total la vida son cuatro días, y siempre habrá tiempo para hablar de tasas de conversión, CPM sí o no, megas y tasas de transferencia. Por eso, la canción del domingo 25 de octubre de 2009 es Sing it back, de Moloko.
I have succumbed to this passive sensation
Peacefully falling away
I am the zombie your wish will command me
Laugh as I fall to my knees
Seguro que si a cualquiera de los que rondáis por arriba o por abajo la treintena os pregunto con qué asociáis Sing it Back, me responderéis lo mismo: una buena juerga. La canción apareció en el album “I’m not a doctor” en 1998 (OMG, hace más de 11 años) y enseguida arrasó en cualquier pista de baile, de las que yo suelo huir como de la peste. Sinceramente me sorprende que esta canción se haya convertido en un clásico de mis recopilatorios, pero supongo que es debido a que el paso de los años la ha tratado bastante bien.
Para la ocasión he elegido una versión en directo relativamente reciente y algo más madura; dicho esto sin perjuicio de la traca final, cuando Roisin Murphy se encajona dentro del órgano y sigue cantando mientras mueve las piernas entre estertores. Lo dicho, es una canción desenfadada, sin pretensiones, que a buen seguro te traerá recuerdos de todo tipo. Con ellos te dejo hasta la próxima semana, no sin antes desear que acabes de pasar un feliz domingo.
Escuchar al mercado o luchar contra él
Todo el mundo comenta un dato que saltó a la red la semana pasada: Google ya gestiona alrededor de un 6% de todo el tráfico de internet, lo que significa que una de cada 16 conexiones a internet se dirigen o provienen de un sitio de Google. Si te parece una barbaridad, piensa en cuántas veces consultas tu cuenta de gmail, buscas información en su buscador, accedes a tu blog o a cualquier otro que esté alojado en blogger o buscas una dirección en maps. Cada vez que accedes a una página que contiene anuncios o vídeos, es muy probable que estés viendo información servida por Google. ¿Y aún así crees que un 6% es mucho?
Diez años después, Google sigue siendo bastante cool, algo que pude comprobar in situ en sus propias oficinas. Google parece una compañía seria y estable, pero al mismo tiempo divertida, formada por geeks para geeks, y dedica grandísimos esfuerzos y recursos a mantener esa imagen. Lo cierto es que la mayor parte de sus productos son incontestables: funcionan mejor que la mayoría y casi todas sus aplicaciones son gratuitas o tienen un coste muy inferior a su competencia.
El peor enemigo de Google, hoy en día, es Google. Puede cubrir -y de hecho cubre- nichos completos del mercado con una penetración pasmosa, y si ya existe un jugador fuerte muchas veces prefieren comprarlo a competir con él. De hecho, miles de empresas empiezan a ver peligrar sus negocios por culpa de Google, y cualquier emprendedor que pretenda desarrollar un servicio web sabe que su plan de negocios tiene que contener una respuesta contundente a la pregunta
¿Qué pasa si mañana Google desarrolla un servicio similar?
Hay dos formas de ver este escenario: “Google no tiene competencia” o “Todos somos competencia de Google“. A estas alturas, pocos siguen creyendo en el “don’t be evil” de Google. La simpatía se convirtió en sorpresa y ésta en alerta, que poco a poco ha ido cubriéndose por una cierta pátina de preocupación.
Mientras tanto, seguimos utilizando los productos de Google. Yo gestiono todos mis dominios desde Google Apps, utilizo gmail, maps, analytics, docs y estoy empezando a familiarizarme con wave. La semana pasada, más de cincuenta personas me pidieron invitaciones para Google wave en apenas dos días; incluso llegaron a ofrecerme dinero a cambio de una invitación y eso que mientras no se desarrolle un ecosistema de aplicaciones, Wave es poco más que un híbrido de chat y e-mail sin un valor añadido claro.
Una de las lecciones que mejor ha aprendido Google es que uno no puede dormirse en los laureles. Microsoft lo hizo y lleva varios años sin encontrar un rumbo claro: sus nuevos sistemas operativos no están a la altura y parece que todas sus decisiones son lentas y reactivas frente a Google, que pese a ser el líder, sigue siendo capaz de innovar y de generar valor en un mercado floreciente, pero copado por nuevos jugadores ambiciosos y agresivos.
Las ventajas industriales de Google (escala, tamaño, capacidad, equipo, solvencia) son, a la vez, sus mayores enemigos. Ya sabemos que, cada cierto tiempo, el mercado reacciona contra el status quo dando un vuelco al jugador que más fichas tiene sobre la mesa. También sabemos que estos ciclos son cada vez más cortos y más acusados y que hace falta mucho esfuerzo y muchos recursos para detenerlo.
La música y el periodismo nos ha dejado buenos ejemplos de que la evolución no puede detenerse. Tú eliges: ¿prefieres escuchar al mercado o luchar contra él? ¿Dinamizarlo o tratar de apagarlo? Y sobre todo ¿qué estás dispuesto a hacer para conseguir tu objetivo?
Entradas relacionadas:
- Lecciones aprendidas en Silicon Valley.
Canción del domingo: Pump it up (v. the lost fingers)
Tercer domingo de octubre, cómo pasa el tiempo. Parece que ayer empezó a llegar el otoño de verdad, y ya va siendo hora, porque dentro de dos meses estamos metidos hasta el cuello en las Navidades, así que es cuestión de ir acostumbrándose. De momento, la próxima semana nos cambian la hora y eso reducirá un poco más el escaso tiempo de sol que nos queda. Mira que me toca las narices lo del cambio de hora, pero ya habrá tiempo para hablar de este tema.
Tras haber pasado la semana saltando de reunión en reunión y de ciudad en ciudad, me queda la sensación de haber hecho un montón de cosas distintas, quizá demasiadas, de haber retomado contactos que tenía algo ajados y, sobre todo, de haber vuelto a escuchar algunas voces que llevaban semanas escondidas en algún lugar recóndito de mi cabeza.
No, no me estoy volviendo esquizofrénico -al menos no por el momento :)-. Seguro que todos habéis escuchado alguna vez esa voz interior que te va recordando cosas que ya sabes. Esa amiga peñazo que nos recuerda que por ahí ya hemos ido y nos la hemos pegado, que nos conoce mejor que nosotros mismos y a la que, de vez en cuando, bajamos el volumen para poder concentrarme en otros asuntos.
Yo he decidido parar un momento para escucharla, y ahora no tengo otra opción que concentrarme y subir el volumen para entender mejor lo que dice. Y estoy seguro de que sea lo que sea, va a provocar que la fiesta empiece de nuevo, con todo lo que eso supone. Bien, estoy preparado. Vamos allá.
Pump it up a little more
get the party going on the dance floor
see ’cause that’s where the party’s at and you’ll find out if you do that
Precisamente, pum it up (sube el volumen) cumple ahora 20 años. Se trata de la canción más conocida del grupo belga Technotronic, que ha sido recientemente adaptada por el grupo canadiense The Lost Fingers, un grupo que hace grandísimas versiones en formato “swing” de canciones conocidas, aunque su último álbum se centra en temas creados y promocionados durante los años 80.
Tal vez me equivoque, pero creo que es el momento de hacer todo lo que dice esta canción. Subir el volumen, arrancar la fiesta y hacer que todos se muevan un poco de sus sitios. Al fin y al cabo es lo que más me gusta, así que, ¿por qué no?
Os dejo con The Lost Fingers y os deseo un enoooorme domingo. Make my day!!
El teléfono es sincrónico y bidireccional

¿Contestas el teléfono cada vez que te llaman? ¿Incluso si no conoces el número entrante o aparece como anónimo?
Yo no, y sé que es un tema controvertido, que en muchas ocasiones ha sido objeto de una acalorada discusión. Yo decido cuándo quiero utilizar el teléfono, y en ocasiones mi voluntad no coincide con la de la persona que, en un momento determinado, quiere contactar conmigo. El teléfono es un medio sincrónico y bilateral, y estos atributos son, a la vez, sus principales virtudes y sus peores defectos.
Contrariamente a lo que muchos opinan, contestar el teléfono no es una cuestión de educación o de talante; ni siquiera tiene que ver con la gestión del tiempo. Si lo piensas, no es fácil que la voluntad de comunicación de dos personas coincida exactamente en el mismo momento, y eso es algo que hemos dado por sentado durante demasiado tiempo.
Seguro que conocéis casos de personas que resultan casi imposibles de localizar a través del teléfono. Siempre lo tienen apagado o en silencio, están en una reunión o lo han dejado olvidado en casa, en la oficina, en el coche o en la fosa de las Marianas. Si sospechas que estas excusas no siempre son sinceras, estás en lo cierto.
Con la proliferación del uso del e-mail, las redes sociales o, incluso, de twitter, cada vez tiene menos sentido utilizar un medio de comunicación de pago como el teléfono. La gente de tu entorno tiene acceso a toda la información sobre ti que estés dispuesto a facilitarle. El equilibrio entre actualización y exposición no siempre es fácil y depende de cada uno, pero ante esta realidad el teléfono carece de argumentos.
Durante los dos últimos años, al día recibo menos de diez llamadas y hago dos o, como máximo, tres, algo impensable hace cinco o seis años. A cambio, recibo más de cien e-mails y envío de quince a treinta, dependiendo del día, sin contar con otros usos como twitter. Eso sí, siempre intento dedicar el tiempo necesario a responder a todos los e-mails escritos por personas (eso excluye las campañas, el spam y las notificaciones automáticas) en un plazo razonable.
Lo bueno del correo electrónico y de twitter es que tú decides cuándo utilizarlo. Puedes reservar determinados momentos a lo largo del día para leer y contestar e-mails o actualizar tu estado y, de esa forma, conviertes la gestión de interrupciones en una agenda controlada.
No lo olvides: la comunicación es cosa de, al menos, dos personas, así que siempre puedes decidir.



