fito acabo de llegar

Tercer domingo del quinto mes de la segunda década del siglo XXI, 16 de mayo de 2010. Calor, sol y alergia. Casi estamos en verano y aún no hemos tenido primavera.

Para los que llegáis por primera vez, la canción del domingo es una sección permanente de mi blog, que escribo todos los domingos del año desde el ocho de junio de 2008, es decir, casi dos años.

La canción del domingo de tres partes principales, claramente diferenciadas -en ocasiones no tanto-: una breve introducción sobre el momentum, mi opinión sobre cualquiera de los temas que han marcado la actualidad de la semana que acaba y una canción que, de forma más o menos acertada, refleja dicha opinión. A veces tengo que acudir a artimañas mejor o peor urdidas para encajar una canción que me gusta o me apetece traer con algún hecho o noticia de actualidad; en otras ocasiones la realidad se impone sobre la música y me toca encajar canciones que, en otras circunstancias, nunca hubiesen aterrizado por aquí.

Pese a todo, trato de ser fiel a mis gustos musicales, por lo que casi me atrevo a decir que la mayor parte de mis grupos y canciones favoritas ya han pasado por aquí durante los más de cien posts dominicales que he publicado hasta la fecha. Si eres de los que sigue esta sección con cierta frecuencia, habrás podido escuchar -y ver- pop, rock, metal, bossa nova, boleros, salsa, reggae, hip hop o, incluso, rapsodias o arias de ópera.

La canción del domingo dice mucho de mí, de mis opiniones sobre lo que está pasando y sobre la música, que es una parte fundamental de mi vida, sin la que no concibo ni podría identificar la realidad. La música nos acompaña en todos los momentos de nuestra existencia y sirve como hilo conductor de nuestras experiencias y crecimiento como personas. Por eso creo que tiene sentido ponerle música a la actualidad a través de un post semanal que resuma mi forma de ver las cosas. Siempre puedes saltártelo, ésa es la grandeza de los blogs, que nadie te obliga a leerlos.

Cuento todo esto porque esta última semana se ha caracterizado por noticias de todo tipo, pero para mí, el mejor momento fue el concierto al que asistí ayer por la noche en Burjassot: Señor Mostaza, La cabra mecánica y Fito y Fitipaldis. Ahí queda eso.

Si has pasado alguna vez por aquí, probablemente te hayas encontrado alguna canción de Sr. Mostaza, uno de mis grupos favoritos en la actualidad, con Luis Prado a la cabeza. Sólo por escucharles a ellos hubiese valido la pena ir al concierto, aunque me queda la espinita de que acabaron con la única de sus canciones que no me acaba de convencer (necesito mejorar). La Cabra mecánica, qué queréis que os diga, bien, pero no me interesaba y, tras escucharles, sigue sin interesarme. Y, para acabar, Fito y Fitipaldis, a los que llevo años deseando escuchar en directo, y que no sólo no me defraudaron, sino que cumplieron con creces cualquier expectativa que pudiese tener. Por todo ello, la canción del domingo es Acabo de llegar, de Fito y Fitipaldis.

Qué te voy a decir, si yo acabo de llegar
si esto es como el mar ¿quién conoce alguna esquina?
Dejadme nacer que me tengo que inventar
para hacerme pez empecé por las espinas

Tras su paso por Platero y Tú, Fito Cabrales ha sabido crear una formación inolvidable, con un directo impactante y una gran personalidad propia. Habrá quien diga -como he escuchado- que Fito es un egocéntrico, que hace girar el mundo a su alrededor y que sólo habla de él mismo, pero a mí me parece que, precisamente, ésa es una de sus principales virtudes: la honestidad y su capacidad de hablar de temas cercanos, aunque sea a través de frases deslabazadas y muchas veces inconexas. Y si es cierto y resulta que Fito es un divo, cosa que desconozco, me importa un comino porque, con su trayectoria, Fito puede decir y hacer lo que le salga del arco del triunfo. Quien no quiera polvo, que no vaya a la era.

Muchas veces me habréis escuchado quejarme de los presuntos artistas que aprovechan su posición o su capacidad de convocatoria para lanzar mensajes más o menos bienintencionados, pero que no tienen nada que ver con la música. El hambre en África, la liberación de los presos políticos, la paz y muchos otros temas merecen atención, pero cuando yo voy a un concierto, quiero escuchar música, no que me den lecciones.

 

Pese a ello, Fito y su banda ayer dieron una lección de música, de rock en directo de primera, con un sonido limpio, potente y brillante, el mejor que he escuchado en mucho tiempo. Fito es un genio del rock, Carlos Raya es un maestro y Boli (Alejandro Climent), además de un grandísimo bajo, es uno de los tipos más cojonudos que pueblan nuestra escena musical; además es a quien debo el placer de haber podido asistir al concierto gracias a sus invitaciones.

 

Boli es o ha sido parte de las tres formaciones que más admiro y que más me ha hecho disfrutar en este país, por lo demás, lleno de pseudoartistas subvencionados: Sr. Mostaza, MClan y ahora Fito y Fitipaldis, tres grupos auténticos, valientes, con un sonido vibrante, personalísimo, que les hace merecedores de formar parte de la historia musical de nuestro país. Por eso, este post va dedicado a él. Enhorabuena, gracias por todo y mucha suerte para lo que queda de gira. Estoy deseando escuchar lo nuevo de Sr. Mostaza.

 

Hace poco leía a Paulo Coelho decir que la vida es demasiado breve para beber vino malo. Con la música pasa lo mismo. Por eso, siempre que puedas elegir, escucha a cualquiera de estos tres grupos. Todo es mucho mejor cuando disfrutas de música de verdad. Todo, no te miento. Incluso un domingo corto y perdido 🙂

¡Que lo disfrutes!

Canción del domingo: Acabo de llegar (Fito y Fitipaldis)
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