ACDC

Segundo domingo del sexto mes de la segunda década del siglo XXI. 13 de junio de 2010. Llueve en casi toda España y Valencia, por supuesto, no es una excepción, aunque parece que el Mediterráneo nos está protegiendo de las trombas que están cayendo en otras partes. 40 de mayos y esas cosas, ya sabéis.

La semana del 7 al 13 de junio de 2010 ha sido una de las más productivas que recuerdo en mucho tiempo, gracias a que no he tenido que viajar y he podido dedicarme a trabajar, enviar propuestas y poner un poco de orden; justo lo contrario de la próxima semana que pasaré entre Madrid (lunes y martes) y Barcelona (miércoles) asistiendo a La Red Innova y al día del emprendedor de Catalunya, en el que celebraremos el segundo foro de inversión de First Tuesday.

Para mucha gente esta semana habrá sido la semana en la que empezó el mundial de fútbol de Sudáfrica. Reconozco que el fútbol me interesa cada vez menos, aunque disfruto con los partidos de la selección española, sobre todo ahora que ganamos. No se me ocurriría jamás ver un Serbia-Ghana o un Argelia-Eslovenia, la verdad. Tampoco sigo la F1 ahora que Alonso no llega al podio ni con Iván Vanko en la pista. Llamadme oportunista pero es que a mí lo que me gusta es ganar.

Para mí esta semana ha sido la del focus (no la del coche), pero sobre todo ha sido la semana de la reforma laboral. He seguido sin mucha fe los movimientos y propuestas de unos y otros, y he podido asistir, junto con el resto del planeta, a otra representación esperpéntica de un gobierno tan extremadamente débil y perdido que resultaría cómico, si no nos fuese tanto en ello.

Por si alguien no lo ve, nos lo están diciendo todos: necesitamos un cambio de modelo que nos permita generar empleo y proteger a las empresas, las únicas que pueden generar riqueza y que tienen la capacidad de sacar al país de la situación en la que nos ha metido la clase política. Los funcionarios sólo son una carga, no un apoyo en época de crisis, y habría que articular una forma de eliminar decenas de miles de puestos de trabajo público para aligerar esa carga.  Las empresas necesitan empleados para sobrevivir, pero sobre todo necesitan ganar dinero, y tal vez no puedan hacerlo con la estructura de personal que tenían antes de la crisis. Es necesario facilitar la renovación y reestructuración de las empresas, al menor coste posible. Esto no es ninguna broma, la viabilidad económica de nuestro país y el futuro de varias generaciones de españoles está en juego.

Sin embargo, nuestros sindicatos siguen anclados en una postura decimonónica, en la que el empresario es un explotador y el empleado una víctima, pese a que el primero que se rebaja o elimina su sueldo para que la empresa siga adelante, el que se endeuda, el que arriesga, el que empuja, el que genera riqueza y empleo sea el empresario, mientras que los sindicatos se limitan a lloriquear y gritar pidiendo que se mantengan unos derechos que, en este contexto, simplemente no tienen sentido.

La propuesta del gobierno, una vez más, es claramente insuficiente. Necesitamos un verdadero cambio de modelo, no un nuevo parche para mantener un modelo que se ha mostrado incapaz de generar empleo, que es de lo que se trata esto. Cuando una sociedad llega al 20% de desempleo, es que algo falla y no hace falta que vengan desde fuera a decírnoslo. Por lo visto, el coste del cambio de modelo es una huelga general. Este gobierno es un zombie que se limita a arrastrarse entre estertores, por lo que, de todas formas, no va a conseguir esquivarla, así que cuanto antes llegue mejor. Es un día. Asegurar el futuro del país por un día de huelga me parece un buen trato. Además, así veremos cuál es la verdadera fuerza de los sindicatos, que es ninguna en la actualidad. Cuando uno lucha por salir adelante, lo último que necesita son presuntos representantes más preocupados por salvar su propio culo y status quo que por defender los intereses de una clase obrera que ya no existe.

Lo que necesitamos son decisiones valientes, cambios de verdad, que aseguren nuestra viabilidad y refuercen nuestra credibilidad ante el mundo; mientras tanto, seguiremos conduciendo por la autopista hacia el infierno en la que nos ha metido la panda de inútiles que hoy rige nuestros destinos como país. Por eso, la canción del domingo 13 de junio de 2010 es Highway to Hell, de AC/DC.

No Stop Signs, Speed Limit
Nobody’s Gonna Slow Me Down
Like A Wheel, Gonna Spin It
Nobody’s Gonna Mess Me Round

Highway to Hell es uno de lo muchos bombazos de la banda de los hermanos Malcolm y Angus Young, y se ha convertido por derecho propio en uno de los himnos del hard rock. El riff inicial de la canción probablemente sea uno de los más reconocibles de la historia del rock, igual que el estribillo. Highway to Hell es la primera pista del álbum homónimo que el grupo lanzó en 1979 y desde entonces su popularidad no ha hecho más que crecer, con versiones de todo tipo, como la que en su día hizo el grupo gallego Siniestro Total.

En cuanto a la letra, Highway to Hell habla de una autopista (en realidad una autovía), sin indicaciones, sin límites de velocidad y con un solo carril, que lleva directamente al infierno. Durante los últimos 30 años han surgido varias interpretaciones acerca del contenido de la letra, pero por desgracia a mí empieza a recordarme a nuestra situación actual.

Aún así, tengo confianza. Nos va a costar, pero conseguiremos salir, aunque para ello tendremos que empezar a tomar decisiones. No hay alternativa. Cada vez tenemos el fuego más cerca y empezamos a vislumbrar algunos tridentes en la lontananza. Ya no se trata de aguantar, sino de sobrevivir, así que dejémonos de estupideces y empecemos a empujar de una vez.

Nos va mucho en ello. El infierno no es un lugar en el que tenga pensado vivir mucho tiempo.

¡Que paséis un feliz domingo con los hermanos Young.!

Canción del domingo: Highway to hell (AC/DC)
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