Quinto domingo del décimo mes de la segunda década del siglo XXI, casi nada. 31 de octubre de 2010. Correr, correr, correr.

Esta última semana me ha tocado pivotar entre Valencia, Barcelona y Madrid, con mil reuniones, eventos y decisiones de última hora que tomar y una media de 4 horas diarias de sueño; ya descansaré cuando me muera. Lo bueno de la actividad frenética es que aprovechas mucho mejor el poco tiempo del que dispones para cada uno de los hitos de tu agenda; lo malo es que resulta extraordinariamente fácil pasar por alto cosas o momentos importantes.

Citius, altius, fortius. Más rápido, más alto, más fuerte. Cuando intentas cumplir con tu sueño y sacar adelante un proyecto personal o profesional, el esfuerzo inicial suele ser el más intenso y difícil, porque siempre corres el riesgo de empujar hacia el lado equivocado, quedarte corto o excederte en el impulso. Cuando todo empieza a funcionar y consigues algo de tracción, puedes hacer dos cosas: conformarte con lo que has conseguido o seguir empujando para llegar más alto, ser más fuerte y crecer más rápido. Yo ahora estoy en esta segunda fase, la de empujar aún con más ganas un negocio en crecimiento como es Metricson, para llevarlo mucho más lejos y convertirlo en un referente fuerte y consolidado.

Arrancar cuesta mucho, pero seguir creciendo después del primer impulso exige, además, tenacidad, estrategia y muchas ganas. Hay que saber arriesgar y sacrificar, pero siempre existe una recompensa. Hace poco leía una frase que me encantó: un emprendedor a veces gana y a veces aprende. Por tanto, vale la pena esforzarse y seguir corriendo, aunque a veces tengamos que dejar partes de nuestra vida por el camino.

Durante las próximas semanas voy a emprender una nueva etapa, un nuevo camino intenso y apasionante, que va a exigir un esfuerzo importante y renunciar a una parte de mi calidad de vida actual a cambio de continuar creciendo, de querer llegar más alto, más lejos y ser más fuertes. Por suerte tengo a Gemmurrín como compañera de viaje; de otra forma, probablemente ni siquiera me lo plantearía.

Correr, correr, correr. No recuerdo a quién le comenté en Madrid esta semana que me sentía como si fuese en el Miracle Express, y cuando me di cuenta de que no entendía nada, le hablé del vídeo de Breakthru, que, por méritos propios, es la canción del domingo.

I’m out of control

I wanna rush headlong into this ecstasy

Breakthru es una de las canciones más rápidas de Queen y fue planteada como un experimento, una especie de estudio de velocidad en el que unió una introducción de una canción independiente, que no llegó a ver la luz oficialmente -aunque parece que hay algunas copias circulando por internet- (a new life is born) compuesta por Freddie Mercury, con el cuerpo de la propia Breakthru, escrita por el batería Roger Taylor.

En el vídeo podéis ver cómo la banda circula sobre un tren al que denominaron “the Miracle express” –the miracle es el título del álbum en el que se presentó la canción-, así como a Debbie Leng, la entonces novia de Roger Taylor.

Todo en este tema y en el vídeo está planteado para transmitir sensación de velocidad, de urgencia, de prisa, desde el contraste entre la introducción vocal y el resto de la canción hasta el ritmo sincopado del bajo de John Deacon y, por supuesto, el tren circulando a gran velocidad y atravesando extrañas paredes de poliestireno.

Rápido, rápido, rápido. Así han sido las últimas semanas y, previsiblemente, así serán las próximas. Suele decirse que correr es de cobardes, pero uno puede correr porque le persiguen, porque quiere llegar antes o, simplemente, porque le gusta. Yo tengo muy claro por qué corro.

Y tú, ¿ya sabes por qué corres? 🙂

Que tengas un domingo fantástico.

Canción del domingo: Breakthru (Queen)
Etiquetado en:                            

3 thoughts on “Canción del domingo: Breakthru (Queen)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *