god save the queen sex pistols

Quinto domingo del último mes del cuarto año de la segunda década del siglo XXI, 29 de diciembre de 2013. Último domingo del año 2013; no va más, hoygan. Si @TheTweetOfGod (este tweet es buenísimo) y la mayoría de mis clientes están en lo cierto, el mundo se acaba pasado mañana, así que hoy es un buen día para hacer todo lo que tienes pendiente. No sé, ya me entiendes, bajar la basura, llamar a tu madre, aprender chino, nadar entre tiburones. Pero, eh, recuerda que sólo tienes tres días, así que vas a tener que sudar la camiseta.

Como todos los años por estas fechas, tengo la cabeza como un balón de Nivea, intentando organizar mil ideas que buscan una oportunidad para colarse en la agenda. Seguro que os pasa algo parecido, pese al hecho indiscutible de que hacer este ejercicio en función del calendario y no de las necesidades de cada uno es una absoluta gilipollez; reconozcámoslo, somos una masa de imbéciles, pero a veces incluso los menos brillantes tenemos momentos de aparente lucidez.

Si vas a hacerlo, hazlo bien. Olvídate de objetivos o propósitos que sabes que no vas a cumplir. No intentes dejar de fumar, adelgazar y hacer deporte, todo al mismo tiempo. No vas a aprender a hablar inglés o ruso o, qué se yo, sánscrito, en un año, ni tu vida va a ser mejor si lo consigues. Mi propuesta es que adoptes actitudes distintas, que hackees tu estado mental. Eso sí que es un reto y a mí me ha funcionado bastante bien hasta ahora. No es un consejo, es una propuesta, ya sabes lo que opino de los consejos. Me explico.

Para mí, las actitudes son estados mentales (los mindsets de toda la vida), una forma de abordar el día a día con un enfoque y una perspectiva especial que hacen que las cosas, poco a poco cambien. Las actitudes, en mi pequeña cosmogonía, son las impulsoras del cambio y la innovación en la toma de decisiones personales y profesionales.

Por el contrario, los propósitos son la manifestación más o menos concreta de esas actitudes, materializadas en objetivos tangibles o cuantificables. Aprender un idioma nuevo, apuntarse al gimnasio, dejar de fumar o comer menos carbohidratos (no entiendo nada de estas cosas), son propósitos, inspirados en actitudes distintas en materia de salud o superación personal o profesional.

Es muy fácil definir un propósito; también es muy fácil cumplirlo o incumplirlo y seguramente hacerlo no afectará a tu vida. El verdadero reto consiste en mantener una actitud específica en situaciones distintas, incluso en rutinas que ya forman parte de tu vida y que vas a tener que cambiar por coherencia.

Os pongo un ejemplo: este año voy a ser más cuantificador, optimizador y ejecutor; probablemente sean los tres atributos más ajenos a mi forma de ser que he podido identificar, pero  mi vida ahora mismo es una concatenación incontrolable de sprints, viajes y bolas de nieve que en algún momento hay que mantener en unos parámetros razonables; de controlar, por el momento, ni hablamos.

2014 me parece un buen año para empezar a poner ciertas cosas en orden, empezando por uno mismo. Va a ser un año divertido, intenso, motivador y contra natura. Mola. ¡Vamos allá! Y para celebrar el fin de la anarquía, la canción del domingo es una oda al nihilismo y, al mismo tiempo, uno de los principales himnos del punk anarquista: God save the Queen, de Sex Pistols.

When there´s no future,
How can there be sin?
We´re the flowers in the dustbin,
We´re the poison in your human machine
We´re the future, your future

No me vengáis ahora con historias. Seguro que con 16 años también habéis cantado este «no future« a voz en grito en un tugurio de mala muerte mientras luchabais para evitar que se derramasen los últimos tragos calientes de la única cerveza que os podíais permitir esa noche. Y si no es así, peor para vosotros. En mi caso, el tugurio era un local bastante digno pero suficientemente oscuro llamado «Hobby«, en mi Alcoy natal y recuerdo perfectamente la sensación de salir de allí, ya de día, acompañado por los últimos compases de Sweet Caroline.

Entendámonos. Yo nunca he sido anarquista. Al fin y al cabo soy abogado y he conocido a demasiados hijos de puta como para pensar que las personas actúan de buena fe o son capaces de respetar a los demás; pero también me gusta ir por libre y que no me digan lo que tengo que hacer. Supongo que en el fondo todos somos un poco anarquistas, liberalistas, comunistas, capitalistas y tiranos y que la vida nos acaba moderando de una u otra forma.

Desde luego, no fue el caso de Sex Pistols, que como formación original no tuvo tiempo de moderarse, ni apenas de triunfar en serio. Pocas bandas han sido tan influyentes con un solo disco (si no contamos con The Great Rock´n´Roll Swindle, que no es sino parte de la banda sonora de la película homónima). El grupo fue un estallido salvaje de libertad que nació y murió en el corazón del Reino Unido decadente y sin rumbo de finales de los setenta que desembocó en el mandato de once años de Margaret Thatcher.

Yo apenas tenía dos años cuando Sid Vicious murió por una sobredosis aparentemente suministrada por su madre, pero el recuerdo de este himno siempre me evoca momentos divertidos e intensos. En mi mundo interior, esta canción no tiene nada que ver con la monarquía y mucho con la sensación de libertad que provoca pensar que no hay futuro y que, por tanto, éste es el momento de la verdad.

Así pues, os dejo para que acabéis de haber vuestros planes  mientras acabo de confeccionar mi nueva piel para el año que entra. Sobre todo, recordad: los propósitos -como los consejos– son una mierda y lo importante es ser coherente con uno mismo; para lo demás siempre hay tiempo.

Que paséis un domingo y un año 2014 cojonudos.

 

Canción del domingo: God save the Queen (Sex pistols)
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