Cuarto domingo del séptimo mes del séptimo año de la segunda década del siglo XXI. 24 de julio de 2016 y primer día de vacaciones de verdad.

V-A-C-A-C-I-O-N-E-S. Joder, qué raro me suena. Y cómo mola.

Muchas veces he escrito posts desde un avión, pero éste es el primer post que escribo Y PUBLICO desde el aire, en concreto desde un Airbus A380 enorme de Emirates que me está llevando a Kuala Lumpur. De hecho, ahora mismo estoy pasando muy cerquita de El Cairo. Y no cuento esto porque quiera darte envidia, porque ya he descontado que mi vida personal te importa un huevo –y si no es así, debería- sino porque es la primera vez en mucho tiempo que siento que puedo desaparecer y contarlo sin que todo se vaya a ir a tomar por el culo.

Dentro de muy poco hará siete años que fundé Metricson y en abril se cumplieron dos años desde que lanzamos Terminis; vamos, que este último período no ha sido precisamente un remanso de paz. Si has dirigido o fundado un negocio sabes de lo que estoy hablando. Crear una empresa –ya no digo dos o tres- puede resultar muy intenso, gratificante e increíblemente sexy pero también acaba con tu salud mental en un pispás.

Durante los últimos doce meses he pasado algunos de los mejores y peores momentos de mi vida, he tocado la plenitud más absoluta y he perdido seis kilos en dos semanas por la ansiedad. Dos veces. Supongo que esto es a lo que llaman la montaña rusa del emprendedor, que no es más que la constatación de que crear un negocio exige todo tu esfuerzo, toda tu atención y un montón de suerte. Sí, suerte. Ya hablaremos de esto otro día.

Pero si ahora mismo estoy en un avión camino de Asia para desconectar durante dos semanas, no es porque yo sea muy listo o esté forrado –nada más lejos de la realidad- sino porque he conseguido crear un equipo en el que confío y que sé que puede hacer mejor que yo cada una de las pequeñas cosas que exige el día a día de compañías tan complejas como Metricson o Terminis.

Gracias a todos por vuestro esfuerzo y por ayudarme e inspirarme todos los días para que nuestras aventuras sigan creciendo y convirtiéndose en algo mucho más grande de lo que yo solo podría haberme imaginado.

Pero, claro, no todo va a ser follCURRAR, así que todos los años aprovecho el verano para hacer planes y prepararme para los retos de los doce meses siguientes; esto requiere un poco de paz mental y, en mi caso, mucha distancia, para poder ver las cosas con perspectiva.

Pensando en todo esto y aprovechando que estoy en un trasto enorme impulsado a 950 kilómetros por hora, a 37.000 pies de altura y a 5.000 km de casa, me he acordado de varias canciones que hablan de escaparse unos días y perderse en algún lugar especial, sólo o acompañado. Así a bote pronto me vienen a la cabeza El sitio de mi recreo de Antonio Vega, Somewhere only we know de Keane, Banana pancakes de Jack Johnson y Catch and release de Matt Simons que, al ser la que más escucho últimamente de las cuatro, y la única que todavía no ha pasado por este blog, que es el suyo, joven, ha conseguido el dudoso honor de convertirse en la canción del domingo 24 de julio de 2016.

 So let it wash over me
I’m ready to lose my feet
Take me off to the place where one reveals life’s mystery
Steady on down the line
Lose every sense of time
Take it all in and wake up that small part of me
Day to day I’m blind to see
And find how far
To go

Everybody got their reason
Everybody got their way
We’re just catching and releasing
What builds up throughout the day
It gets into your body
And it flows right through your blood
We can tell each other secrets
And remember how to love

Matt Simons es un cantautor norteamericano que lleva en la carretera desde 2010 y hasta la fecha ha publicado dos discos: Pieces y el que da nombre a esta canción Catch and release.

Si escuchas el vídeo y notas que le falta algo a la canción, es probable que la culpa la tenga Deepend, un dúo de productores holandeses de música house que han impulsado el éxito de esta canción en nuestro gracias a un remix bailongo y bastante macarra. Pudiendo elegir –para eso éste es mi puto blog-, me gusta más la canción original porque prefiero escuchar que oír, pero para gustos, los remixes (puagh).

Sin más, con vuestro permiso –o sin él- voy a seguir pirándome lo más lejos posible hasta que encuentre un sitio en el que esconderme y recordar todas las cosas buenas que me han pasado este año para poder reproducirlas y amplificarlas, pero eso ya será a partir de septiembre.

Un abrazo y que paséis el domingo y las vacaciones que os merecéis.

PD 1: si queréis seguir mi lista del verano 2016, podéis hacerlo en spotify. Aquí la tenéis, aunque aviso de que la voy cambiando casi a diario.

PD2: como siempre, aquí tenéis la lista con todas las canciones del domingo hasta la fecha, también –cómo no- en spotify:

PD3: mucho internet a bordo, pero no he conseguido cazar ni un puñetero Pokémon en todo el vuelo.

Canción del domingo: catch and release (Matt Simons)
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