Tercer domingo del decimosegundo mes del séptimo año de la segunda década del siglo XXI. 18 de diciembre de 2016. Dentro de una semana es Navidad y todavía no he visto Rogue One. Así están las cosas, amigos.

Ahora mismo estoy en el aeropuerto de Gatwick, escribiendo este post gracias al retraso –de momento de una hora- de mi vuelo a Valencia, agotado pero feliz. Los que opináis que los británicos son unos desaboridos, no les habéis visto celebrar -ni preparar- las Navidades.

Suelo escaparme un par de veces al año por aquí por trabajo, así que he tenido pocas oportunidades de disfrutar de la ciudad de verdad; este fin de semana he decidido cobrarme la deuda con intereses, pero con 80 kilómetros a pie en menos de 72 horas, más que un fin de semana de ocio en Londres, esto ha sido el puto camino de Santiago.

Topicazos y lugares comunes aparte, me ha sorprendido la cantidad de fiestas privadas de Navidad que se celebran en locales de cualquier pelaje, en toda la ciudad. Y cuando digo fiestas, quiero decir FIESTAS, con música a toda pastilla, locales cerrados al público y gente a punto de perder el conocimiento, mucho después de haber perdido el sentido del ridículo.

Tampoco conocía el Christmas jumper day, una iniciativa de Save the Children que consiste en calzarse el jersey más ridículo con motivos navideños que se encuentre y donar para que los niños puedan tener una Navidad digna. El seguimiento que la campaña tiene en Londres es extraordinario, así que os animo a que también donéis ahora mismo: http://christmasjumperday.org.

Por último, reconozco que mi nivel de ojoplatismo rozó máximos históricos al descubrir las luces del centro y de las principales calles comerciales de la ciudad: Picadilly, Regent, Oxford, Brompton (y cómo no, Harrod’s), me han hecho sentir como un Paco Martínez Soria cualquiera, con mis gallinas, mi boina y mi cara de panoli.

Por eso, y porque la he escuchado hasta querer arrancarme los tímpanos durante estos días, la canción del domingo 18 de diciembre de 2016 es Christmas lights, de Coldplay:

Oh Christmas lights light up the street
Light up the fireworks in me
May all your troubles soon be gone
Those Christmas lights keep shining on

Coldplay lanzó esta canción el 1 de diciembre de 2010 a las 20:00, como un single, tras publicar una cuenta atrás de una semana en su página web. El vídeo se grabó en un escenario enfrente del Támesis, muy cerquita de donde comí el sábado, y, como curiosidad, hace varias referencias a Elvis, como la leyenda Credo Elvem Etiam Vivere que aparece en el escenario.

En realidad Christmas lights no tiene nada de navideño, más allá de recordar que esta es una época verdaderamente jodida para que te den la patada, pero no por eso vas a dejar de escucharla en todos los sitios en los que pinchen una selección de canciones de Navidad, es decir, EN TODAS PARTES.

Olvidando rápidamente el mensaje de mierda de la canción y volviendo a estos últimos cuatro días, os recuerdo que todavía estáis a tiempo de descubrir cómo se vive la Navidad en esta ciudad, tan inabarcable como indescriptible; sólo necesitáis un jersey de renos con narices rojas, el grado justo de alcohol para no morir de una intoxicación etílica y unos cuantos millones de bombillas de colores.

Para mí, han sido unos días geniales de trabajo y de ocio, de puesta en marcha de la Navidad y, sobre todo, de hacer planes para los próximos meses con un poco de distancia, que siempre viene bien.

Que las luces de Navidad sean con vosotros. Mierda, tengo que ir ya mismo a ver Rogue One. ¡Feliz domingo!

Canción del domingo: Christmas lights (Coldplay)
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