Amigos enfrentados. Familiares que no se hablan desde hace meses. Gente que se ha vuelto insoportable -para ti- en Facebook, Twitter o casi en cualquier sitio en el que tiene un hueco para expresarse. Grupos que ya no lees en Whatsapp porque siempre hay alguien diciendo cosas que te molestan.

¿Te suena algo de esto? El conflicto catalán rescató la discusión política y la colocó en las sobremesas de Cataluña y, después, de toda España. De allí, dio el salto a las portadas de los medios y ahora es una plaga onmipresente en nuestros timelines, grupos y bandejas de entrada.

En un país donde la discusión política casi siempre está relacionada con la corrupción y donde la Hipótesis de Godwin se cumple a partir de forma estricta, cualquier iniciativa que nos ayude a ampliar el debate y a pulir nuestros argumentos a favor en contra, es bienvenida.

Sin embargo, seguimos siendo torpes en el uso de las redes sociales. Al fin y al cabo, la independencia de Cataluña es un tema tan político como sentimental o cultural, y eso hace que algunos -muchos- acaben echando cubos de mierda sobre su credibilidad y su imagen pública al sostener posturas indefendibles, irracionales o, simplemente, erróneas.

Como creo que la libertad de expresión incluye el derecho a equivocarse, pero no la potestad de insultar y abrasar a los demás, hace unos días creé y publiqué esta web:

www.undiasinpolitica.com

Mi único objetivo era generar cierto debate en mi entorno acerca del uso que hacemos de las redes sociales como amplificador de nuestras opiniones políticas y, sobre todo, fomentar el respeto a las opiniones ajenas porque estoy harto de ver a personas a las que aprecio llamar nazis, fachas o asesinos a gente que no conoce o, lo que es peor, que conoce muy bien y, simplemente, mantiene una postura distinta a la suya.

Dentro de esta página incluí una encuesta en la que preguntaba cosas como éstas:

  • ¿Has leído o recibido algún mensaje que consideres agresivo o excesivamente crítico con tus opiniones políticas durante las últimas semanas?

  • ¿Has dejado de seguir a alguien en una red social o has salido de un grupo de mensajería por sus opiniones políticas?

  • En tu opinión, ¿cuál es la gravedad de la situación actual en Cataluña?

  • ¿Cómo te gustaría que acabase todo esto?

Aunque algunos me han tildado de tendencioso (cómo no), he intentado ser objetivo a la hora de plantear las preguntas, utilizando cierta sorna para quitarle hierro al asunto. Mi objetivo nunca ha sido dirigir las respuestas en un sentido u otro, sino generar debate y promover el respeto entre gente que opina de forma distinta.

Al menos, de momento, nadie me ha llamado nazi o asesino o cosas peores, si las hay. Es un buen punto de partida.

En el momento de publicar este post, la encuesta había recibido 80 respuestas, que no son muchas pero sirven para confirmar la tendencia que todos hemos detectado durante las últimas semanas.

Algunos de los resultados más interesantes son:

  • el 80% opina que usamos incorrectamente el término nazi o fascista. Me ha sorprendido que un 20% de los encuestados opinen que las personas a las que llaman nazis o fascistas en redes sociales, en efecto lo son, lo que pone de manifiesto una aberrante falta de cultura y de perspectiva.
  • casi el 80% opina que el conflicto debería solucionarse con una reforma constitucional pactada entre todos. Un 9% está hasta los cojones y sólo 1 persona cree que la mejor solución es una Declaración Unilateral de Independencia (DUI). Por suerte, nadie ha caído en la tentación de pensar que la mejor solución es una guerra civil para matar a los hijos de puta que opinan distinto 🙂
  • El 79% ha dejado de opinar alguna vez en los últimos meses para no posicionarse y evitar meterse en jaleos.
  • Casi la mitad (el 46%) han dejado de seguir a alguien o han salido de grupos por el tipo de mensajes o posts que publicaban.
  • El 21% se ha pasado de frenada y ha dicho cosas en redes sociales, mensajes o grupos con una agresividad de la que luego se ha arrepentido.
  • El 70% se ha sentido ofendido o dolido por comentarios vertidos hacia sus posiciones políticas durante las últimas semanas. Nos estamos haciendo daño, amigos. Esto no mola nada.

Quizá uno de los datos más relevantes es que para un tercio (un 33%) de los encuestados, la situación en Cataluña es de máxima gravedad (10/10). La media está en un 8,53, es decir, que las cosas no están para tonterías. Sólo un usuario ha tasado la gravedad por debajo de un 7, que es una barbaridad.

Puedes consultar el detalle de los resultados aquí: VER RESULTADOS COMPLETOS.

¿Sesgos? Los que queráis. Con 80 personas no puedo proyectar la opinión media de la población española, pero sí entender qué pasa a mi alrededor y qué opina la gente que me importa, entre la que, probablemente, te encuentres tú si estás leyendo esto.

¿Conclusiones? Cada uno puede extraer las suyas, pero yo me conformo con que

  • Nos respetemos: quien piensa distinto no es un nazi, un facha, por mucha rabia que nos dé su opinión. Puede ser un radical, un neoliberal, un comunista, un xenófobo, un machista o, simplemente, un imbécil. Pero ser un nazi, un fascista o un facha es algo distinto, mucho más grave y específico. Y si no, que se lo digan a El Mundo Today
  • Ampliemos nuestras miras: si dejamos de seguir a gente que no opina como nosotros, reforzaremos nuestra posición, pero empobreceremos nuestros argumentos y dejaremos de ver la realidad para convertirnos en acólitos de quienes lideran las facciones que nos han llevado hasta aquí. En un contexto de enfrentamiento, la perspectiva, la objetividad y la capacidad de ponernos en la posición del otro es casi tan importante como saber defender nuestros propios argumentos.
  • Cambiemos de vez en cuando de tema: que sí, que es un tema interesante, pero no da para mucho más. Todo esto nos ha ayudado a posicionarnos y a entender y darle forma al conflicto. Ahora toca buscar soluciones, porque ninguna acción unilateral, en uno u otro sentido, va a hacer que las partes bajen las espadas. La realidad y la actualidad son mucho más complejas y no podemos estar todo el día hablando de lo mismo. Que sois muy cansinos.
  • Dejemos de hacernos daño: el 70% se ha sentido dolido o agredido por gente de su entorno, debido a su opinión política. Estamos intentando salir de una crisis horrible, que nos ha dejado heridas profundas sin cicatrizar. No necesitamos jodernos aún más los unos a los otros, cuando en realidad no podemos hacer nada para conseguir lo que queremos, sea lo que sea. Opinad lo que queráis, pero dejad de tocar los cojones, no persigáis, no señaléis, no humilléis, no llevéis a la gente hasta sus límites. En serio, no tenéis nada que ganar con toda esta mierda.
  • Pasemos la pelota a los que tienen que solucionarlo: pagamos muchos millones de euros a un montón de políticos y de funcionarios públicos para que solucionen todo esto. Yo no voy a ser su lacayo, a pelearme por él, a ser un escudo humano, un combatiente o una víctima de un conflicto que no he provocado. Dejadnos tranquilos. Tenemos una vida, una familia, un trabajo o hobbies de los que ocuparnos y preocuparnos todos los días.

En la web que lancé esta semana (www.undiasinpolitica.com) hablo de esto y de algunas otras cosas. Si se te ocurre cualquier otra medida que pueda ayudar a que dejemos de hacernos daño, ya tardas en compartirla.

Independencia, política y redes sociales
Etiquetado en:                                                                            

Un pensamiento en “Independencia, política y redes sociales

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *