Canción del domingo: Aquarius & let the sunshine in
Segundo domingo de la segunda década del siglo XXI, último antes de las Fallas. Por fin ha llegado la primavera a Valencia, y con ella el sol, el calor y la nueva oficina de metricson :)
En efecto, tras un par de semanas de preparativos, ya lo tenemos todo listo para trasladarnos al centro de Valencia, prácticamente sobre la Plaza de España. Ése ha sido el motivo por el que he dejado la canción del domingo para el lunes para poder escribirla desde la nueva oficina. Parece que el tiempo ha querido acompañar y hace un día brillante, cálido y luminoso, tanto que, hasta que nos traigan los nuevos estores, voy a tener que trabajar con gafas de sol por la mañana. Y no es coña; es lo bueno -y lo malo- de trabajar en una séptima planta sobre una avenida de 10 carriles:)
Para celebrar la apertura de la oficina y propagar el advenimiento de la era de metricson, no he encontrado una canción mejor que este remix de The 5th generation: Aquarius + let the sunshine in.
This is the downing of the age of Aquarius…
Aquarius y Let the sunshine in es un medley compuesto para the 5th generation a partir de los temas del musical “Hair“, ambientado en el movimiento hippie y la rebelión pacifista contra la guerra de Vietnam, que forman parte del folklore antibelicista gracias a las incontables versiones que se han interpretado y grabado por todo tipo de artistas; incluso Raphael llegó a grabar una versión spanglish (por el acento, no por la letra) de Aquarius.
Sin más, os dejo trabajando y os deseo que paséis un feliz y luminoso lunes. Que Jupiter os traiga la paz, hermanos peludos :)
Canción del domingo: Nanas de la cebolla (J.M. Serrat)
Último domingo del segundo mes de la segunda década del siglo XXI. Mañana empieza marzo, el mes grande en la ciudad de Valencia. Desde mañana hasta el día 19, Valencia se convierte en una maraña imposible de puestos de churros y buñuelos, carpas y fallas, una especie de parque de atracciones gigantesco y maravilloso. Durante estas tres semanas Valencia modifica su fisonomía para convertirse en una aldea gigantesca volcada en sus fiestas mayores. Esto es lo más increíble de esta ciudad, su capacidad de ser muy grande y muy pequeña, casi al mismo tiempo.
La semana que hoy termina nos ha dejado noticias de todos los sabores, amargas y dulces, aguadas, insípidas, ácidas, agrias o, incluso, irreconocibles. Para mí, la noticia más amable ha sido el lanzamiento del nuevo proyecto musical de Joan Manuel Serrat, un homenaje a Miguel Hernández, precisamente en el año del centenario de su nacimiento (de Miguel Hernández, no de Serrat :)
Serrat es uno de los pocos genios así reconocidos de forma natural y generalizada. A diferencia de muchos de sus compañeros de generación, ha sabido superar las hechuras de la canción protesta y de la política para volar mucho más alto y dejarnos algunas de las composiciones más memorables de la historia de nuestra música. Ha cantado en catalán cuando se suponía que tenía que hacerlo en castellano y en castellano cuando le pidieron que lo hiciera en catalán; ha puesto música a poemas inmortales que, de otra forma, hubiesen caído en el olvido y ha puesto letra a los momentos más importantes de los últimos cuarenta años.
Para celebrar este nuevo lanzamiento, porque es una de las canciones favoritas de Gemmurrín y, sobre todo, en recuerdo del gran maestro oriolano, la canción del domingo 28 de febrero de 2010 es Nanas de la Cebolla.
Vuela niño en la doble
luna del pecho.
Él, triste de cebolla.
Tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.
La calidad y sincronización de la grabación no es la mejor pero, a cambio, os ofrezco el lujo de ver a ese Serrat apenas treintañero, interpretando los versos de Miguel Hernández desde dentro, con veneración, sintiéndolos de una forma que casi parece estar creándolos de nuevo.
Miguel Hernández escribió Nanas de la Cebolla para Josefina, su mujer, desde la cárcel, tras recibir una carta en la que ésta le contaba que ella y su hijo sólo podían comer pan y cebollas. Estas “coplillas“, como él las denominó en la carta que acompañaba el poema, en realidad son un canto agridulce, entre irónico y sombrío ante una situación difícil que, desde su celda, no podía solucionar, sino tan sólo tratar de consolar.
Alberto Cortez, quién compuso la música de la versión que interpreta Serrat, mantuvo el carácter intimista y agridulce del poema al crear una melodía tranquila y repetitiva, en la que los instrumentos van cobrando protagonismo a poco, creando una atmósfera de paz que invita a relajarse y a dejarse de llevar. Como una nana, posiblemente la más conocida y extendida de todas las que se han compuesto en nuestra lengua.
Serrat, Cortez y Hernández. No puedo dejaros en mejor compañía. ¡Que tengáis un fantástico domingo!
Canción del domingo: Anarchy in the UK (Sex Pistols)
Tercero domingo del segundo mes de la segunda década del siglo XXI. Sigue el frío y la lluvia. Este invierno se está haciendo más largo que el long tail de Todoexpertos ;) Sí, lo sé, protestar por el clima en Valencia es un insulto para los que vivís en Madrid, Bruselas o Helsinki, pero cada uno se queja de lo que tiene cerca, ¿verdad?
Para quejicas, nuestros políticos. En pocas ocasiones ha coincidido en un país un momento económico tan nefasto con un grupo de políticos tan abiertamente incapaces y poco dispuestos a solucionar los problemas si no es para obtener un rédito personal, ya ni siquiera un beneficio electoral. Recuerdo que hace meses me exasperaba al comprobar cómo los medios aceptaban de buen grado las cortinas de humo lanzadas por unos y otros ante casos gravísimos y meteduras de pata pueriles.
Son embargo ahora me siento avergonzado por cómo se tratan temas como la política económica, el empleo o la cultura, pero ya no me enfado. Somos un país de plañideras, de quieroynopuedos, de conformistas descerebrados. Si éstos son los políticos que nos merecemos, es porque hemos perdido definitivamente el norte, pero las opciones son sencillas: aguantarse o irse. Nadie nos obliga a vivir en España.
Yo he optado por aguantar aquí y seguir trabajando. Seguramente todo esto pasará pronto, simplemente porque, como bien sabe ZP, esta situación no puede continuar durante mucho tiempo. Alguien tiene que hacer algo, y ya que el gobierno se escuda detrás de los sindicatos, de los que es mejor no hablar, y la oposición simplemente no existe, esos “alguien” somos los otros, los que luchamos por crear y crecer.
Este gobierno no está dispuesto a ponernos las cosas fáciles, pero lo conseguiremos, saldremos adelante. Pero eso no quita que, en ocasiones, uno tenga ganas de enviarlos a todos a tomar por donde amargan los pepinos. Por este motivo, la canción de este domingo es Anarchy in the UK, de Sex Pistols.
I am an antichrist, I am an anarchist Don’t know what I want but I know how to get it I wanna destroy passerby ‘Cause I wanna be anarchy
Como padres y verdaderos promotores del punk más extremo desde Reino Unido, Sex Pistols fueron capaces de eclosionar y autodestruirse en muy poco tiempo, con canciones duras, agresivas y ácidas, casi siempre con una fuerte carga nihilista y de crítica social.
Anarchy in the UK es uno de sus mayores éxitos, una proclama contra el sistema sin distinción de clases, colores políticos ni de creencias. Queremos anarquía para destruir a los viandantes. Chúpate esa.
Sin embargo, mi álbum preferido de Sex Pistols sigue siendo The Great Rock and Roll Swindle, la banda sonora del documental homónimo, que, de hecho, se publicó tras la separación del grupo. El álbum incopora canciones de otras formaciones, como una versión de esta anarchy in the uk por un grupo de músicos callejeros franceses, así como versiones inéditas y algunas sorpresas como como la interpretación de My Way por parte de Sid Vicious o el Who Killed Bambi, con orquesta y Edward Tudor-Pole gritando desesperado “who killed Bambi!”.
Tal vez no sea un gran seguidor de Bakunin et alt, pero hay momentos y momentos, y anarchy in the UK supone un bálsamo reconfortante para superarlos. ¡Que paséis un buen domingo!
Canción del domingo: All that matters
Segundo domingo del segundo mes de la segunda década del siglo XXI. Esta semana ha vuelto el frío a Valencia, aunque sólo durante la noche y hasta poco después del amanecer. Aquí no suele hacer frío, y cuando lo hace se nos queda una cara de idiota bastante característica.
La semana que ahora acaba ha sido dura e intensa por muchos motivos. Proyectos que empiezan, proyectos que terminan y miles de oportunidades que pasan por delante y por detrás, y que apenas llegas a reconocer entre el ruido frenético que suponen las escasas veinticuatro horas de un día cualquiera.
Esta semana me han pasado muchas cosas, la mayor parte de ellas positivas y casi la totalidad han dependido en buena parte de mi voluntad e intervención. Es bueno ser capaz de conducir tu vida con cierta capacidad de control sobre tu entorno. Por desgracia, el hecho más relevante de la semana no ha dependido, ni podía hacerlo, de mi actuación ni de la de ninguna otra persona, pues fue el fallecimiento de una familiar de Gemma, muy cercana y aún más querida, tras un derrame cerebral fulminante.
Dedicamos mucho tiempo a pensar cómo va a ser nuestra vida, a hacer planes y a ejecutarlos con mayor o menor fortuna. Nadie cuenta en su propia ecuación, salvo en casos muy especiales, con la variable de que al día siguiente puedes haber dejado de existir y el abismo que se produce cuando un ser querido nos deja, provoca que el mundo se pare por completo. No hay más planes, simplemente esa sensación de que algo se ha roto y de que una parte de tu realidad ha cambiado para siempre.
Nuestros planes importan un carajo. Internet, el networking, los emprendedores, twitter, google y el resto de temas sobre los que suelo hablar aquí en realidad no importan un carajo cuando te plantas ante la evidencia de tu propia fragilidad. Por ese motivo, la canción del domingo va dedicada es All that matters, de Cliff Richard y va dedicada a Mª Ángeles, Adolfo y el resto de su familia.
We touch happiness, but we can’t hold her
Feelings come and disappear
I’ve known the laughter, I’ve cried those tears
I should know better after all these years
But I’m no wiser, I’m just older
Escuché All that matters por primera vez en el recopilatorio publicado por varios autores como tributo a Diana de Gales, tras su muerte en 1997. Pese a tratarse de uno de los grandes éxitos del cantante indio-británico como solista y tras liderar durante muchos años a The Shadows, es un tema que no destaca por ningún aspecto en especial; sin embargo, a mí me resulta muy reconfortante en momentos difíciles, cuando te planteas si todo lo que estás haciendo tiene sentido y cuáles deberían ser tus prioridades.
Hoy no es un buen día para mí, ni para la familia de Gemma, pero voy a intentar disfrutarlo todo lo posible. Nunca sabes cuándo la variable se convertirá en constante o cuándo el resultado va a tender a infinito, así que te aconsejo que hagas lo mismo: disfruta y piensa qué es lo importante para ti. Y que pases un buen domingo.
Canción del domingo: Sweet child o’ mine (Guns ‘n’ Roses)
Primer domingo del primer mes de febrero de la segunda década del siglo XXI. En Valencia ayer alcanzamos los 20 grados, un dato que va a entusiasmar a mi buen amigo Sebastiano. En apenas un par de semanas la ciudad se convertirá en una imposible sucesión de calles cortadas y barrios colapsados gracias a las Fallas, unas fiestas que aún no he acabado de entender pero que me encantan.
A raíz de la canción del domingo de la semana anterior, Welcome to the jungle, de Guns ‘n’ Roses, he pasado toda esta semana recuperando los grandes temas de la banda, que ha vuelto a ocupar un pequeño espacio en los 8Gb de mi Ipod. Guns ‘n’ Roses me recuerda a los primeros 90, a mis años de instituto en Alcoy y, curiosamente, me he enterado de que el día 20 de febrero se celebra una comida de reencuentro de antiguos compañeros de la época, cómo no, organizada a través de facebook.
Una cosa son los recuerdos y otra muy distinta nuestra realidad actual; puedo entender que haya gente a la que le apetezca reencontrarse con antiguos compañeros a los que hace quince o veinte años que no ve.
Sin embargo, a mí este tipo de reuniones no me va y tengo una máxima al respecto que aplico desde hace varios años: cuando has perdido el contacto con alguien durante quince años, lo más probable es que se deba a que te importaba un carajo. Y si hace quince años te importaba un carajo, imagínate lo que realmente te importa ahora.
Provocar un reencuentro quince o veinte años después constituye, por sí mismo, un ejercicio de hipocresía elemental. Supone actualizar tu imagen de un grupo de personas con las que en algún momento tuviste algo en común, añadiendo gafas, arrugas y kilos, suprimiendo pelo y tersura y constatando el cruel efecto de la gravedad sobre lugares comunes.
Por principios no acudo a cenas, comidas o actos varios de reencuentro. Prefiero dedicar ese tiempo a disfrutar de los amigos que el tiempo, la distancia y las circunstancias me han permitido mantener, pese a que se encuentran dispersos por todo el planeta. Sin embargo, no quiero perder la ocasión de dedicar la canción de este domingo, Sweet Child o’ Mine, de nuevo de Guns ‘n Roses, a mis antiguos compañeros de instituto de la Salle de Alcoy. Qué cojones, por los buenos tiempos. Ya buscaré otra canción para los malos, que también los hubo :)
She’s got a smile that it seems to me
Reminds me of childhood memories
Where everything
Was as fresh as the bright blue sky
Siempre me ha resultado llamativo que un grupo de super machos metaleros como Guns ‘n’ Roses tuviese entre sus grandes éxitos una canción que dice “if I’d stare too long I’d probably break down and cry“, pero imagino que volver la vista al pasado provoca un efecto booleano: nos puede convertir en piedra o en mantequilla.
En realidad, me hubiese gustado que la canción de este domingo hubiese sido “regresos inesperados” de Señor Mostaza, ya que representa bastante mejor mis sensaciones con respecto a este tipo de situaciones, pero ya estaba cogida (fue la canción del domingo 2 de noviembre de 2008), así que os dejo con Sweet Child o’ Mine, sin duda una de las canciones más representativas del siglo pasado, no sin antes desearos que paséis un gran domingo.
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Canción del domingo: El imperio contraataca (Los Nikis)
Penúltimo domingo de enero. En Valencia apenas nos quedan unas semanas de frío moderado y ya puedes encontrar a mucha gente comiendo e, incluso, cenando en terrazas. En Valencia se vive muy bien, yo que tú me lo pensaba :)
De hecho en España se vive bastante bien en casi cualquier sitio y eso, junto a nuestra situación geopolítica y a otros factores que no vienen al caso, nos ha convertido en un objetivo apetecible para las mafias de la inmigración. Durante esta última semana se ha hablado mucho sobre el tema a raíz de la negativa de Vic y Torrejón de Ardoz a empadronar a inmigrantes sin papeles.
España mola, pero no es jauja. Aquí se puede vivir bastante bien, pero no somos un imperio, como Estados Unidos, ni una superpotencia, como China. Para entrar, trabajar y vivir en China o Estados Unidos tienes que pasar por un buen número de trámites, algunos más vejatorios que otros, y aún así siempre sientes que en cualquier momento puedes estar incumpliendo alguno de los requisitos y un señor con gafas oscuras te va a meter en un avión de vuelta a tu casa.
Sin embargo, todo esto tiene bastante sentido. La demanda de permisos en Estados Unidos es infinitamente superior a la oferta, y allí el mercado es Dios. En China se controla todo y no vayas de listillo porque no se andan con chorradas.
Aquí en España somos más de ir por casa. De manga ancha y que la mano derecha no sepa lo que hace la izquierda. Decimos que hay que expulsar a los que no tienen permiso para quedarse, pero luego les permitimos que se empadronen. Pagamos pensiones, prestaciones y subsidios de todos los sabores, coberturas sanitarias y hasta ayudamos a los bancos y a los países en vías de desarrollo, pese a que nuestra población activa mengua y empieza a ser claramente insuficiente para pagar todas las fiestas.
Entonces subimos los impuestos, para desincentivar a los pocos que aún trabajan y contribuyen a las arcas del Estado en lugar de chupar del bote. Y la culpa, encima, es de los empresarios. Con dos cojones.
Nosotros no somos un imperio, ni una superpotencia, pero tampoco se trata de echar por la borda todo lo que hemos tardado décadas en conseguir. Por eso la canción del domingo es “el imperio contrataca” de los Nikis.
Con los Austrias y con los Borbones perdimos nuestras posesiones esto tiene que cambiar, nuestros nietos se merecen que la historia se repita varias veces
Cuando los Nikis grabaron este tema, en 1985, la transición estaba aún a la vuelta de la esquina y todavía había mucho, casi todo, por hacer. “El imperio contraataca” fue, entonces, una crítica a la situación en que se encontraba España en ese momento, ya que era ridículo compararnos con los países de nuestro entorno.
Nuestra situación ha cambiado mucho durante los últimos veinticinco años. Hemos ganado el mundial de baloncesto por veintitrés puntos -”mira cómo gana la selección, España está aplastando a Yugoslavia por veinte puntos arriba“- y Yugoslavia ya no existe. Miles de inmigrantes llegan cada año a Canarias en pateras “Cambia el rumbo de la evasión, de Cuba van directos a Canarias y ya no van a Florida”, aunque a este respecto hay mucho menos que celebrar.
En España no somos un imperio ni una superpotencia. Somos un país que ha corrido mucho y al que ahora le flaquean las fuerzas. Por eso está bien recordar de vez en cuando de dónde venimos y quiénes somos. Hace veinticinco años nos descojonábamos de nosotros mismos y de nuestras aspiraciones. Ahora nos hemos convertido en un hatajo de plañideras sin sangre, incapaces de reaccionar frente a una situación adversa.
Aunque cada vez somos más los que nos avergonzamos de las cosas que hacen y dicen nuestros políticos, de todos los sabores, y de las situaciones absurdas que se producen en casi todos los ámbitos, creo que tenemos que seguir empujando. No podemos perder en unos pocos años lo que nos ha costado décadas conseguir.
Que pases un buen domingo. Y descansa, mañana estaré esperando tu pequeña contribución para cambiar las cosas :)
Canción del domingo: Killing me softly (The Fugees)
Tercer domingo de la segunda década del siglo XXI. Esto ya no hay quien lo pare.
El año ha empezado con sobresaltos, con cosas buenas y malas. El problema es que unas no compensan a las otras. Sin duda, la peor noticia ha sido el terremoto que ha devastado Haití, uno de los países más pobres del planeta, desestructurado y con un gobierno casi inexistente.
Como suele pasar en estos casos, al principio se dijo que habría muertos. Luego se habló de unos 400, más tarde de miles y las últimas cifras hablan de 40.000 cadáveres ya enterrados, más de 100.000 muertos y de un número aún por determinar de desaparecidos bajo las ruinas de los edificios. Es una catástrofe de proporciones descomunales.
Durante estos días hemos escuchado opiniones de todo tipo, incluso algunas crueles e innecesarias como la de Salvador Sostres, que dice que la tierra a veces menstrúa para purgar lo que le sobra (aquí el artículo en catalán); por supuesto, la mayor parte de las reacciones han sido llamadas a la acción y peticiones de ayuda. El problema es que la falta de infraestructuras de todo tipo en Haití hace que la ayuda llegará tarde, demasiado tarde, cuando miles de personas que hubieran podido salvarse ya hayan perdido la vida bajo edificios convertidos en cascotes que nadie puede -ni podrá en muchos días, tal vez semanas- levantar. Pero aún queda mucha gente que necesita de la ayuda internacional para sobrevivir. Y la ayuda internacional somos nosotros.
Yo soy de los que opinan que las buenas acciones se hacen, no se cuentan, igual que las oraciones, que van por dentro, salvo si eres ZP y te dedicas a rezar en USA con Obama mientras arrancas los crucifijos de los colegios en España. A Dios rogando y con el mazo dando, dirían algunos. País…
Mi apoyo simbólico a Haití es esta versión de the Fugees de Killing me softly with his song, el clásico que popularizara Roberta Flack en 1973.
I prayed that he would finish but he just kept right on strumming my pain with his fingers
No he escogido esta canción por su título (killing me softly), lo que hubiese supuesto un pequeño acto de crueldad inexacta. La he elegido porque esta versión fue uno de los éxitos más conocidos de The Fugees, el grupo con el que saltó a la fama el cantante haitiano más conocido en estos momentos: Wyclef Jean. Wyclef ha sido uno de los cooperantes más activos en la campaña de ayuda a Haití, ha aparecido en todo tipo de programas solicitando donaciones e, incluso, se ha desplazado a Haití para ayudar a las tareas de desescombro.
Ante una tragedia como ésta, nuestras pequeñas miserias deberían palidecer. Sin embargo, nuestra condición de seres miserables hace que, poco a poco, vayamos creando una coraza de mierda que nos impide apreciar las cosas buenas que nos rodean.
Pocos Haitianos tendrán un buen domingo. Si crees que el tuyo puede serlo, aprovéchalo de verdad.
Canción del domingo: Video killed the radio star (The Buggles)
Segundo domingo de la segunda década de 2010. Segunda de unas cuantas fechas binarias que vamos a tener este año (10/01/10) y culmen de la ondonada de fiestas de Navidad. Tranquilos, ya ha pasado todo: Nochebuena, Navidad, Sant Esteve (para unos cuantos), Fin de Año, Año Nuevo, los Reyes Magos y demás han pasado a la historia. Estamos en rebajas, señora, que me lo quitan de las manos. A currar se ha dicho.
Muchos habréis abandonado ya vuestros propósitos de 2010: dejar de fumar, ir al gimnasio, perder unos kilos. Yo no he hecho ningún propósito especial este año, así es más fácil centrarse en las cosas importantes de verdad. Eso sí, me he apuntado a un gimnasio cojonudo porque con la que me está viniendo encima, o empiezo a hacer un poco de deporte o voy a acabar reventando cualquier día de estos.
Uno de los temas que he decidido aparcar por el momento es todo lo relacionado con el #manifiesto. En los últimos días se ha comprobado que los usuarios de internet no importamos un carajo. No es nada nuevo, siempre se nos ha ninguneado, pero ¿tal vez alguien esperaba otra cosa de un gobierno que debe buena parte de su imagen buenista a los cantantes y actores de nuestro país? Sobre todo a los viejunos, a los que sólo sacan recopilatorios y hacen un concierto de vez en cuando. Cobrar sin trabajar, eso sí que mola. O cobrar por ser un artista mediocre, simplemente por haber tenido cierto éxito cuando la competencia y el talento escaseaban o estaban menos expuestos.
El tema es fácil: los artistas y, sobre todo, los productores y distribuidores tienen pasta y saben hacer lobby. El resto, la inmensa mayoría de ciudadanos, no. No estamos dispuestos a luchar por nuestros derechos porque pensamos que alguien lo hará en nuestro lugar. Y nos equivocamos. Los lobbies existen y son necesarios, y si no, dígame usted que hace una directora de cine como Ministra de Cultura.
Ayer tuve ocasión de asistir a un momento mágico: un concierto de versiones de uno de mis grupos favoritos, Sr. Mostaza, en la Sala el Loco de Valencia. Entre otros temas clásicos de los 60 y 70, interpretaron un tema que no suele faltar en sus conciertos: Video killed the Radio Star, de the Buggles y, pensándolo bien, es una canción perfecta para ilustrar lo que está pasando con internet y la música (y pronto con el vídeo): igual que la imagen no acabó con la radio, la tecnología no acabará con la cultura, sólo con algunos negocios que se han aprovechado de ella durante unas pocas décadas y que no han querido adaptarse a los nuevos tiempos. Por eso, Video Killed the Radio Star es la canción del domingo:
And now we meet in an abandoned studio.
We hear the playback and it seems so long ago.
And you remember the jingles used to go.
Como bien comentó al inicio Luis Prado, el teclista y cantante de Sr. Mostaza, el grupo más citado en la canción del domingo :), el repertorio fue un grupo inconexo de canciones que les apetecía cantar y, pese a que seguramente no ensayaron demasiado, el resultado fue un concierto memorable, divertidísimo, un derroche de talento que nos hizo disfrutar de un gran momento. Aquí tenéis el set list, o una parte del mismo.
No creo que Sr. Mostaza venda muchos discos, y apenas actúa una docena de veces al año, cosa que espero que cambie en el futuro porque se merecen un puesto privilegiado en el panorama musical español por sus ganas, por su enorme talento y por sus grandísimos temas, que ya puedes escuchar en Spotify. Son un ejemplo de ilusión en una industria sin corazón, que ha conseguido pervertir el sentido mismo de la música, que existía muchos siglos antes de que apareciese y seguirá muchos siglos después de que desaparezca, algo que se tiene bien merecido por su inmovilismo y negativa a evolucionar.
No creo que a nadie le preocupe el futuro de la música, el cine o la cultura, ni siquiera a los que dicen actuar en su nombre. Pero la pasta es la pasta. Con esta profunda reflexión :) os dejo disfrutar del (poco) domingo que queda y os deseo que paséis un gran semana.


