No te acepto
La proliferación de nuevas redes sociales y comunidades online de todo tipo -generalistas, verticales, sectoriales, privadas y muchas más- provoca que sea necesario establecer criterios distintos de participación y admisión de contactos en cada una de ellas.
No hay nada peor que un newbie, recién llegado a una nueva red, que en vez de pararse a mirar cómo funcionan las cosas, irrumpen cual elefante en cacharrería, invitando a desconocidos, publicando información privada y, en general, pasándose por el arco del triunfo las normas no escritas de convivencia. Porque, si bien es necesario cumplir las normas de uso (TOS), aún más importante es aprender cómo se relacionan los usuarios de una red y qué uso hacen de ella.
Dado que el tiempo y la atención son recursos escasos, hace tiempo que decidí centrar mi actividad en tres redes o comunidades: facebook, linkedin y twitter. Por motivos varios mantengo activos -y, en ocasiones, incluso actualizados- mis perfiles en muchas otras redes, como Viadeo, Sónico, A Small World, Xing, Friendster, Spoke y, por supuesto, Tuenti, pero me he dado cuenta que los resultados que he obtenido, personal y profesionalmente, en estas redes no me han compensado el esfuerzo.
Tras varios años de uso de facebook, linkedin y twitter, mis normas particulares de aceptación de usuarios en cada una de ellas son las siguientes:
- facebook = amigos. En facebook no acepto a desconocidos, negocios, contactos profesionales ni personas con las que no tenga una relación cercana o personal. No utilizo facebook para hacer negocios, sino para mantener el contacto con la gente a la que aprecio. Ignoro casi el 100% de las solicitudes de amistad y todos los días elimino “amigos” que no me aportan nada, me invitan a grupos absurdos o me spamean con sus negocios. Lo sé, a este paso pronto me quedaré sin amigos y quizá ésta sea la única forma de sucumbir a mi tentación diaria de cancelar mi cuenta definitivamente :)
- linkedin = trabajo. Linkedin es el lugar perfecto para conocer y relacionarte con tus partners, clientes y colaboradores. Hay muy poco ruido, ahora quizá más desde que se permite integrar el feed de twitter, y todo está enfocado a facilitar el networking profesional. Acepto a todos mis contactos personales y profesionales e, incluso, a gente que no conozco siempre que (i) tengan perfiles interesantes y (ii) no parece que vayan a molestar a mi red de contactos. Mi perfil de linkedin es al que más tiempo dedico.
- Twitter = información. Twitter es la mejor fuente de información en tiempo real que existe. Intento seguir a entre 90-110 personas siguiendo criterios objetivos, es decir, no por mi relación personal con ellas sino por la calidad de sus tweets. Me molestan mucho los namedroppers, los spammers (#FF), la gente que se mete en conversaciones ajenas sin conocerte ni aportar valor y los que twittean cosas como “te escribo en abierto porque no me sigues”. Si no te sigo será por algo, ¿no crees?
Aunque tengo muy claro cómo interactuar en estas redes, me surgen algunas dudas en otros casos, como el de foursquare, un sitio que te permite indicar en tiempo real dónde estás y publicar trucos y recomendaciones. Por una parte, creo que no debería aceptar a cualquiera porque no me gusta exponer públicamente mi actividad personal, pero por otra parte se trata de una comunidad de prescriptores, por lo que sólo me aporta valor en la medida en que comparta información con mucha gente. Si dentro de un par de años sigo utilizando foursquare (o algún sistema parecido) os explicaré mis experiencias.
Y tú ¿has decidido a quién vas a aceptar en tu red?
Entradas relacionadas:
- ¿En qué red social tienes que estar?
- La madurez de los usuarios de internet y las cadenas de correo.
Canción del domingo: El imperio contraataca (Los Nikis)
Penúltimo domingo de enero. En Valencia apenas nos quedan unas semanas de frío moderado y ya puedes encontrar a mucha gente comiendo e, incluso, cenando en terrazas. En Valencia se vive muy bien, yo que tú me lo pensaba :)
De hecho en España se vive bastante bien en casi cualquier sitio y eso, junto a nuestra situación geopolítica y a otros factores que no vienen al caso, nos ha convertido en un objetivo apetecible para las mafias de la inmigración. Durante esta última semana se ha hablado mucho sobre el tema a raíz de la negativa de Vic y Torrejón de Ardoz a empadronar a inmigrantes sin papeles.
España mola, pero no es jauja. Aquí se puede vivir bastante bien, pero no somos un imperio, como Estados Unidos, ni una superpotencia, como China. Para entrar, trabajar y vivir en China o Estados Unidos tienes que pasar por un buen número de trámites, algunos más vejatorios que otros, y aún así siempre sientes que en cualquier momento puedes estar incumpliendo alguno de los requisitos y un señor con gafas oscuras te va a meter en un avión de vuelta a tu casa.
Sin embargo, todo esto tiene bastante sentido. La demanda de permisos en Estados Unidos es infinitamente superior a la oferta, y allí el mercado es Dios. En China se controla todo y no vayas de listillo porque no se andan con chorradas.
Aquí en España somos más de ir por casa. De manga ancha y que la mano derecha no sepa lo que hace la izquierda. Decimos que hay que expulsar a los que no tienen permiso para quedarse, pero luego les permitimos que se empadronen. Pagamos pensiones, prestaciones y subsidios de todos los sabores, coberturas sanitarias y hasta ayudamos a los bancos y a los países en vías de desarrollo, pese a que nuestra población activa mengua y empieza a ser claramente insuficiente para pagar todas las fiestas.
Entonces subimos los impuestos, para desincentivar a los pocos que aún trabajan y contribuyen a las arcas del Estado en lugar de chupar del bote. Y la culpa, encima, es de los empresarios. Con dos cojones.
Nosotros no somos un imperio, ni una superpotencia, pero tampoco se trata de echar por la borda todo lo que hemos tardado décadas en conseguir. Por eso la canción del domingo es “el imperio contrataca” de los Nikis.
Con los Austrias y con los Borbones perdimos nuestras posesiones esto tiene que cambiar, nuestros nietos se merecen que la historia se repita varias veces
Cuando los Nikis grabaron este tema, en 1985, la transición estaba aún a la vuelta de la esquina y todavía había mucho, casi todo, por hacer. “El imperio contraataca” fue, entonces, una crítica a la situación en que se encontraba España en ese momento, ya que era ridículo compararnos con los países de nuestro entorno.
Nuestra situación ha cambiado mucho durante los últimos veinticinco años. Hemos ganado el mundial de baloncesto por veintitrés puntos -”mira cómo gana la selección, España está aplastando a Yugoslavia por veinte puntos arriba“- y Yugoslavia ya no existe. Miles de inmigrantes llegan cada año a Canarias en pateras “Cambia el rumbo de la evasión, de Cuba van directos a Canarias y ya no van a Florida”, aunque a este respecto hay mucho menos que celebrar.
En España no somos un imperio ni una superpotencia. Somos un país que ha corrido mucho y al que ahora le flaquean las fuerzas. Por eso está bien recordar de vez en cuando de dónde venimos y quiénes somos. Hace veinticinco años nos descojonábamos de nosotros mismos y de nuestras aspiraciones. Ahora nos hemos convertido en un hatajo de plañideras sin sangre, incapaces de reaccionar frente a una situación adversa.
Aunque cada vez somos más los que nos avergonzamos de las cosas que hacen y dicen nuestros políticos, de todos los sabores, y de las situaciones absurdas que se producen en casi todos los ámbitos, creo que tenemos que seguir empujando. No podemos perder en unos pocos años lo que nos ha costado décadas conseguir.
Que pases un buen domingo. Y descansa, mañana estaré esperando tu pequeña contribución para cambiar las cosas :)
Canción del domingo: Killing me softly (The Fugees)
Tercer domingo de la segunda década del siglo XXI. Esto ya no hay quien lo pare.
El año ha empezado con sobresaltos, con cosas buenas y malas. El problema es que unas no compensan a las otras. Sin duda, la peor noticia ha sido el terremoto que ha devastado Haití, uno de los países más pobres del planeta, desestructurado y con un gobierno casi inexistente.
Como suele pasar en estos casos, al principio se dijo que habría muertos. Luego se habló de unos 400, más tarde de miles y las últimas cifras hablan de 40.000 cadáveres ya enterrados, más de 100.000 muertos y de un número aún por determinar de desaparecidos bajo las ruinas de los edificios. Es una catástrofe de proporciones descomunales.
Durante estos días hemos escuchado opiniones de todo tipo, incluso algunas crueles e innecesarias como la de Salvador Sostres, que dice que la tierra a veces menstrúa para purgar lo que le sobra (aquí el artículo en catalán); por supuesto, la mayor parte de las reacciones han sido llamadas a la acción y peticiones de ayuda. El problema es que la falta de infraestructuras de todo tipo en Haití hace que la ayuda llegará tarde, demasiado tarde, cuando miles de personas que hubieran podido salvarse ya hayan perdido la vida bajo edificios convertidos en cascotes que nadie puede -ni podrá en muchos días, tal vez semanas- levantar. Pero aún queda mucha gente que necesita de la ayuda internacional para sobrevivir. Y la ayuda internacional somos nosotros.
Yo soy de los que opinan que las buenas acciones se hacen, no se cuentan, igual que las oraciones, que van por dentro, salvo si eres ZP y te dedicas a rezar en USA con Obama mientras arrancas los crucifijos de los colegios en España. A Dios rogando y con el mazo dando, dirían algunos. País…
Mi apoyo simbólico a Haití es esta versión de the Fugees de Killing me softly with his song, el clásico que popularizara Roberta Flack en 1973.
I prayed that he would finish but he just kept right on strumming my pain with his fingers
No he escogido esta canción por su título (killing me softly), lo que hubiese supuesto un pequeño acto de crueldad inexacta. La he elegido porque esta versión fue uno de los éxitos más conocidos de The Fugees, el grupo con el que saltó a la fama el cantante haitiano más conocido en estos momentos: Wyclef Jean. Wyclef ha sido uno de los cooperantes más activos en la campaña de ayuda a Haití, ha aparecido en todo tipo de programas solicitando donaciones e, incluso, se ha desplazado a Haití para ayudar a las tareas de desescombro.
Ante una tragedia como ésta, nuestras pequeñas miserias deberían palidecer. Sin embargo, nuestra condición de seres miserables hace que, poco a poco, vayamos creando una coraza de mierda que nos impide apreciar las cosas buenas que nos rodean.
Pocos Haitianos tendrán un buen domingo. Si crees que el tuyo puede serlo, aprovéchalo de verdad.
Canción del domingo: Video killed the radio star (The Buggles)
Segundo domingo de la segunda década de 2010. Segunda de unas cuantas fechas binarias que vamos a tener este año (10/01/10) y culmen de la ondonada de fiestas de Navidad. Tranquilos, ya ha pasado todo: Nochebuena, Navidad, Sant Esteve (para unos cuantos), Fin de Año, Año Nuevo, los Reyes Magos y demás han pasado a la historia. Estamos en rebajas, señora, que me lo quitan de las manos. A currar se ha dicho.
Muchos habréis abandonado ya vuestros propósitos de 2010: dejar de fumar, ir al gimnasio, perder unos kilos. Yo no he hecho ningún propósito especial este año, así es más fácil centrarse en las cosas importantes de verdad. Eso sí, me he apuntado a un gimnasio cojonudo porque con la que me está viniendo encima, o empiezo a hacer un poco de deporte o voy a acabar reventando cualquier día de estos.
Uno de los temas que he decidido aparcar por el momento es todo lo relacionado con el #manifiesto. En los últimos días se ha comprobado que los usuarios de internet no importamos un carajo. No es nada nuevo, siempre se nos ha ninguneado, pero ¿tal vez alguien esperaba otra cosa de un gobierno que debe buena parte de su imagen buenista a los cantantes y actores de nuestro país? Sobre todo a los viejunos, a los que sólo sacan recopilatorios y hacen un concierto de vez en cuando. Cobrar sin trabajar, eso sí que mola. O cobrar por ser un artista mediocre, simplemente por haber tenido cierto éxito cuando la competencia y el talento escaseaban o estaban menos expuestos.
El tema es fácil: los artistas y, sobre todo, los productores y distribuidores tienen pasta y saben hacer lobby. El resto, la inmensa mayoría de ciudadanos, no. No estamos dispuestos a luchar por nuestros derechos porque pensamos que alguien lo hará en nuestro lugar. Y nos equivocamos. Los lobbies existen y son necesarios, y si no, dígame usted que hace una directora de cine como Ministra de Cultura.
Ayer tuve ocasión de asistir a un momento mágico: un concierto de versiones de uno de mis grupos favoritos, Sr. Mostaza, en la Sala el Loco de Valencia. Entre otros temas clásicos de los 60 y 70, interpretaron un tema que no suele faltar en sus conciertos: Video killed the Radio Star, de the Buggles y, pensándolo bien, es una canción perfecta para ilustrar lo que está pasando con internet y la música (y pronto con el vídeo): igual que la imagen no acabó con la radio, la tecnología no acabará con la cultura, sólo con algunos negocios que se han aprovechado de ella durante unas pocas décadas y que no han querido adaptarse a los nuevos tiempos. Por eso, Video Killed the Radio Star es la canción del domingo:
And now we meet in an abandoned studio.
We hear the playback and it seems so long ago.
And you remember the jingles used to go.
Como bien comentó al inicio Luis Prado, el teclista y cantante de Sr. Mostaza, el grupo más citado en la canción del domingo :), el repertorio fue un grupo inconexo de canciones que les apetecía cantar y, pese a que seguramente no ensayaron demasiado, el resultado fue un concierto memorable, divertidísimo, un derroche de talento que nos hizo disfrutar de un gran momento. Aquí tenéis el set list, o una parte del mismo.
No creo que Sr. Mostaza venda muchos discos, y apenas actúa una docena de veces al año, cosa que espero que cambie en el futuro porque se merecen un puesto privilegiado en el panorama musical español por sus ganas, por su enorme talento y por sus grandísimos temas, que ya puedes escuchar en Spotify. Son un ejemplo de ilusión en una industria sin corazón, que ha conseguido pervertir el sentido mismo de la música, que existía muchos siglos antes de que apareciese y seguirá muchos siglos después de que desaparezca, algo que se tiene bien merecido por su inmovilismo y negativa a evolucionar.
No creo que a nadie le preocupe el futuro de la música, el cine o la cultura, ni siquiera a los que dicen actuar en su nombre. Pero la pasta es la pasta. Con esta profunda reflexión :) os dejo disfrutar del (poco) domingo que queda y os deseo que paséis un gran semana.
Los abogados también hacemos spam
Tal vez no sea algo que hagas con mucha frecuencia :), pero si alguna vez has solicitado una marca ante la Oficina Española de Patentes y Marcas, seguro que al cabo de pocos días has encontrado tu buzón repleto de cartas de los más variopintos despachos que te ofrecen personarse en tu expediente de marca y prestarte una serie de servicios de dudosa utilidad y que, probablemente, no aciertes a comprender demasiado bien.
Los abogados somos especialistas en utilizar el miedo como reclamo para nuestros servicios. Yo mismo, que llevo diez años registrando y defendiendo marcas españolas y europeas, me he acojonado al leer algunas de las frases de estas cartas:
“Vds. no tienen conocimiento de las distintas fases de tramitación de sus marcas (…) tampoco estarán informados de las solicitudes de Marcas parecidas o idénticas a las suyas” (www.ballesteroycia.es)
“no se encuentra personado un profesional que les asesore en todo el seguimiento de su expediente, evitando de este modo errores en la tramitación del mismo” (www.ima-marcas.com)
“puede que le resulte difícil seguir con su tramitación y seguimiento” (www.ponsconsultores.es)
“requiere un exhaustivo y seguro seguimiento y la asistencia profesional de un experto en el tema” (Manzano patentes y marcas)
No sé a vosotros, pero a mí estas cartas me tocan bastante las narices. Estoy convencido de que si no controlase esta materia me harían sentir un poco inútil, sobre todo porque el hecho de recibirlas inmediatamente después de haber presentado mi solicitud podría hacerme dudar.
Seamos francos: si has metido la pata en la solicitud de la marca hay muchas posibilidades de que te la tumben. Y si no, no necesitas un abogado. Pese a lo que dicen estas cartas, la OAMI sí que te notifica de oficio, sin que tengas que mover un dedo, cuando detecta una solicitud de marca que pueda entrar en colisión con la tuya y, aunque no hayas presentado una oposición, siempre vas a tener a tu alcance varios recursos para evitar que alguien utilice tu marca. Evidentemente eso no te lo dicen, porque ellos saben que en muchos casos van a cobrar por no hacer absolutamente nada.
Por suerte, enviar estas cartas tiene un coste, así que me queda la escasamente reconfortante sensación de saber que mi malestar ha costado dinero, poco, pero algo es algo. Menos da el spam…
PD: Si vas a registrar una marca, avísame ANTES y nos evitamos todo esto :)
ACTUALIZACIÓN 6/12/09: Acabo de recibir otra carta de “J.Isern Patentes y Marcas” que tampoco tiene desperdicio y parece estar más actualizada ya que empieza con un prometedor “En época de crisis económica como la que vivimos, muchas empresas intentan minimizar sus gastos dejando de contratar servicios externos como los de una Agencia de Propiedad Industrial…” y continúa diciendo que “Sin duda, el no mantener una adecuada vigilancia sobre sus registros es un grave error que puede tener consecuencias irreparables“.
En este caso, lo mejor es que por un error tipográfico las direcciones de contacto en Valencia y Sevilla redirigen a páginas de contenido pornográfico (jisem en lugar de jisern)
En fin, más de lo mismo :)
Entradas relacionadas:
No desconectes tu cerebro
Rodeados, como estamos, por el dospuntocerismo imperante, resulta cada vez más difícil abstraerse de la conversación y, lo que es peor, de los discursos presuntamente bidireccionales, que no son más que chorradas expelidas en momentos de mayor o menor inspiración.
Hoy todo el mundo opina, y siempre hay alguien escuchando. Los futbolistas opinan sobre política; los políticos opinan sobre fútbol; los “artistas” (sí, muchos de ellos entre comillas) opinan sobre economía y solidaridad y luego se oponen a que se comparta la cultura; las putas opinan sobre internet y los medios digitales se forran gracias a la publicidad y los artículos sobre el fenómeno de las putas opinantes. Y por fin los bloggers hablamos de todo esto y de muchas otras cosas sobre las que sabemos y sobre las que no tenemos ni la más remota idea.
Con el desarrollo de internet, los periodistas han perdido el monopolio de la divulgación y el tratamiento de la información. Esto es bueno porque se ha democratizado el discurso y menos bueno porque cada vez cuesta más separar el trigo de la paja, la opinión de la información, la basura de la comida. No todos los periodistas saben escribir o tienen cosas interesantes que contar pero al menos, en principio, saben qué se debe hacer y qué no se debe hacer con esa información. Estamos de acuerdo en que nadie cuenta sólo cosas interesantes, eso es algo que los que me seguís de forma habitual sabéis bien :)
Lo verdaderamente importante no es escuchar de forma indiscriminada y otorgar crédito a todo el que lo pide. Esto último los bancos lo han aprendido bastante bien a base de collejas. A mí me gusta leer blogs de economía pero estoy seguro de que si, por ejemplo, siguiese a diario a Marc Vidal, cuyo blog os aconsejo vivamente, acabaría haciendo acopio de latas de berberechos y metiéndome en un agujero a esperar a que escampe. :)
No todo es bueno o malo. Todo el mundo se equivoca alguna vez, sobre todos los que hablamos mucho, o, simplemente confunde opinión con información y utiliza demasiado a menudo axiomas y verdades que no lo son. No todo lo que aparece en la wikipedia es cierto. Ni siquiera todo lo que aparece en una enciclopedia o en las noticias es absolutamente cierto. Una de las primeras cosas que aprendemos los abogados -y los gallegos- es que no existe una sola verdad, ni una sola certeza, ni una sola interpretación de la realidad; de lo contrario, los abogados no existiríamos, y eso sería algo que alegraría a demasiada gente como para ser cierto :)
Simplemente tres consejos que te recomiendo tener en cuenta siempre que recibas una información:
- La objetividad no existe: Cualquier narración está tamizada por una pátina de opinión, no siempre por voluntad sino por simple naturaleza humana. Incluso tu propio cerebro hará que interpretes esa información de una forma distinta al resto de personas. No puedes ser objetivo, no lo intentes y vivirás más tranquilo.
- Sé crítico: No aceptes los mensajes como vienen, porque el transmitente ha intentado que veas la información como él la ve. Todo es discutible, en especial las opiniones. El argumento de autoridad, por suerte, pasó a la historia hace muchos años.
- No desconectes el cerebro: Algunas mentiras o incorrecciones son extremadamente obvias, pero si no estás atento no llegarás a detectarlas y acabarás interiorizando el mensaje sin darte cuenta.
Todos tenemos herramientas para comunicar nuestros mensajes pero, por suerte, tú puedes elegir a quién escuchas.
Canción del domingo: Me gusta tu actitud (Señor Mostaza)
No sé tú, pero yo últimamente siento que muchas de las cosas que pasan en nuestro entorno político parecen cogidas de una película de Garci, o quizá de los hermanos Marx, que le gustan mucho más a Lucía.
Nos encontramos en un momento complicado, en el que todos hacen mal las cosas y nadie parece asumir responsabilidades, salvo nuestra querida vicepresidenta, que no ha tenido más narices que poner, una vez más, su trasero a disposición del vulgo ante la incapacidad de dar la cara de nuestro presidente en el asunto que ya me permitió inspirar la última canción del domingo.
En la otra acera no hay nada mejor, ni peor. Tenemos muchos motivos para estar desmotivados y descreídos. Nuestra clase política no está a la altura, en ninguno de sus bandos. A veces uno se plantea si vale la pena abandonar el barco de una vez para irse a algún sitio en el que la democracia, la política y la gestión de la cosa pública se tome realmente en serio. Aquí no ganamos para disgustos, y nada nos alienta a pensar que algo va a cambiar.
Por ese motivo la canción de este domingo es un himno que el Sr. Mostaza ha dedicado, hasta ahora, a Jesucristo y a Gallardón: Me gusta tu actitud
Sabes que no puedes vencer, sabes que no hay nada que hacer,
pero me gusta tanto tu actitud.
Se hizo pedazos tu glamour, has agotado tu salud,
pero me gusta tanto tu actitud.
Y ahora que puedes escapar, ahora que puedes, vete ya.
Ya no necesitas quedar bien, ya fue suficiente.
Esta vez sonreirás, saludarás mientras te vas.
Se trata de la tercera vez que el Sr. Mostaza aterriza en la canción del domingo, pero en esta ocasión, más que en ninguna otra, su discurso encaja perfectamente con el momento que vivimos.
Si me queréis, irse.
De verdad, ya está bien. Y en este caso el mensaje no va directamente contra Gallardón sino contra la liga de los abrazadores de sillones que no son capaces de soltar el cargo ni con agua caliente.
Muchos habéis hecho todo lo que podíais hacer. No ha funcionado. Sabéis que no podéis seguir aferrándoos al sillón eternamente, que antes o después tendréis que iros por la puerta de atrás. ¿Qué tal si nos ahorramos la vergüenza y os largáis de una vez? Por favor. Se supone que éste es un país serio, que trata de ser competitivo y de jugar en las grandes ligas. Con estos papelones no vamos a ninguna parte.
Sabiendo que todo esto no servirá para nada, pero esperando que al menos disfrutéis de Luis Prado y sus muchahos, os dejo, no sin antes desearos que paséis un gran domingo.
Entradas relacionadas:
Canción del domingo: Años 80 (Los Piratas)
Resiliencia: analizar, aprender y seguir
Ayer por la tarde asistí en Valencia a una charla impartida por Enric Segarra, profesor de ESADE, bajo el título “Empresas ganadoras! ¿Cuál es el secreto? ¿Cuáles sus estrategias?”. Nada nuevo bajo el sol: casos de éxito de marcas que han encontrado sus océanos azules y algunas propuestas de estrategias que nos pueden ayudar a conseguirlos. Sin embargo, hubo dos lecciones que me llevé bien aprendidas a casa:
- La estrategia no basta y, por sí misma, no sirve para nada: es sólo el principio de una cadena. Para que un negocio triunfe, la estrategia debe ir seguida de una ejecución impecable y de un análisis rapidísimo del resultado para seguir mejorando hasta el infinito. Esa cadena, estrategia, ejecución y análisis, es la que diferencia una empresa de un negocio con éxito.
- La importancia de la resiliencia, un término en boga desde hace unos años que yo siempre he conocido como “resistencia a la frustración“. En esencia, la resiliencia es la capacidad de sobreponerse a situaciones adversas, aprender de ellas y seguir adelante.
Las dos lecciones que aprendí ayer están conectadas entre sí: si somos capaces de analizar a tiempo nuestros triunfos y nuestras derrotas, seremos capaces de mejorar nuestra oferta de valor, ser más competitivos y seguir creciendo. Siempre me gusta recordar que, ante todo, un negocio es un negocio y, por tanto, debe buscar la rentabilidad y la optimización de los recursos para ser cada vez más eficiente.
Para poder sobreponernos al fracaso y salir con éxito de un bache profundo, lo primero que tenemos que hacer es analizar cómo hemos llegado hasta allí y cuáles son nuestras herramientas, nuestras mejores y más potentes habilidades para salir de él. Regocijarse en el dolor, buscar culpables y lamentarse no sirve para salir ni para mejorar. No hay magia en la resiliencia: análisis, estrategia, ejecución y otra vez análisis son los ingredientes necesarios para resistir los envites del mercado. El optimismo también ayuda, claro. :)
Recuerdo que hace ya un par de años un business angel me dijo que había invertido en un proyecto, no por la idea de negocio -que no era mala- ni por el sector, sino porque confiaba que el emprendedor sería capaz de cambiar el modelo de negocio las veces necesarias para convertir el proyecto en un negocio rentable.
La resistencia a la frustración (o resiliencia) es un atributo imprescindible -pero no suficiente- de un emprendedor. Tu excel no se va a cumplir, al menos en la parte de los ingresos, pero por eso le llaman plan de negocio: los planes sólo le salen bien a John Anibal Smith, así que prepárate para analizar hasta la última variable de la ejecución de tu proyecto; sólo así conseguirás convertirlo en un negocio.
Más importante aún que las desviaciones de tu plan son las oportunidades que aparecerán durante el camino. Tal vez tu cliente no es el que esperabas, o se encuentra en otro lugar, o tu producto sirve para mucho más -o mucho menos- de lo que aparece escrito en tus planes-. Aprende, levántate y cambia el enfoque de tu propuesta. Estás ahí para hacer negocio, no para perder el tiempo buscando excusas.
Estas lecciones son siempre más sencillas de explicar que de aplicar, pero creo que es importante tenerlas muy presentes porque pueden sernos útiles en los momentos difíciles.
Y tú ¿cómo te sobrepones a tus problemas del día a día?
Entradas relacionadas:
La intensidad

Suele decirse que la incertidumbre es el escenario natural en el que se actúa un emprendedor, una condición esencial pero no suficiente. Yo diría que la media naranja de la incertidumbre, para acabar de configurar el escenario ideal, es la intensidad.
Un emprendedor sobre todo emprende. No es una perogrullada: el inicio, incluso la preparación del inicio de un negocio o un nuevo proyecto, constituye un ejercicio frenético de ordenación del caos y supone tomar decisiones, calcular y asumir riesgos, afrontar escenarios desconocidos, dirigir, gestionar, cobrar (mucho más importante que vender) y miles de pequeñas acciones que exigen atención, disciplina, dedicación, paciencia, energía y muchas otras habilidades.
Los inicios son siempre una locura. Por eso, un emprendedor suele estar envuelto en un entorno eléctrico, intenso y, cuando la fase de lanzamiento ha concluido, suele buscar nuevos retos, nuevas situaciones capaces de devolver la intensidad al día a día. Sin intensidad es difícil que exista tensión y atención, dos condiciones esenciales para el buen fin de cualquier negocio.
Precisamente, durante la última sesión de Iniciador Valencia, Eneko Knorr explicaba las penurias por las que pasó durante los inicios de Hostalia y comentaba que ahora se reía, pero que en su momento todo aquello no le hacía ninguna gracia. Esto es exactamente a lo que me refiero.
Cuando uno piensa en su proyecto, suele recordar los momentos más duros y más intensos: las luchas con los bancos para conseguir financiación, cuando estábamos hacinados en un despacho de 30 metros, lo que nos costó conseguir la primera venta, los retrasos, el primer despido, la primera gran operación. Es en esos momentos cuando sientes que tus midiclorianos emprendedores hierven y gritan, cuando sacas energías de cualquier sitio para seguir luchando y vas forjando el callo necesario para sacar adelante tu proyecto.
Los momentos intensos, buenos y malos, son los que hacen al emprendedor y, como pasa con los grandes papeles del cine, los malos suelen ser los mejores, los que retenemos con mayor precisión en nuestra memoria.
Por eso, si estás pasando por un momento duro y complicado en tu proyecto, te deseo mucho ánimo; todos hemos pasado, estamos pasando o pasaremos pronto de nuevo por ahí. Tienes el consuelo de saber que esta experiencia te va a enriquecer como profesional y que dentro de un tiempo, cuando recuerdes estos días, no podrás evitar sonreír y sentir un cierto deje de nostalgia.
Somos así de gilipollas. O no :)
Tu amiga la empresa

Casi todos los días recibo invitaciones de empresas que pretenden ser mis amigas en facebook y en otras redes sociales. Nunca he aceptado a una empresa como amiga e intento formar parte de la menor cantidad posible de grupos, no porque sea un asocial, sino porque en la mayoría de casos me parece una tomadura de pelo.
Dándole vueltas al asunto, he recopilado los siguientes motivos por los que no deberías aceptar jamás la invitación de una empresa, institución, asociación o cualquier otra forma jurídica distinta a una persona física que conozcas bien como amigo en facebook o en cualquier otra red social:
- Una empresa no es un amigo: Puede resultar obvio, pero una empresa es un conjunto de recursos que tienen una finalidad estrictamente crematística. Una empresa necesita ingresar dinero y para ello necesita clientes. Por definición, un negocio no tiene amigos, es más, ontológicamente sólo una persona física puede tener amigos, te pongas como te pongas. Aunque te trate bien, aunque seas un fan de su marca, aunque te parezca inofensiva o, incluso, graciosa en un primer momento, su único objetivo es que seas su cliente o le ayudes a atraer nuevos clientes, muchas veces por su cara bonita.
- Privacidad: Tu perfil en cualquier red social aglutina una cantidad ingente de información sobre tu actividad, tus gustos y tus amigos. Aceptando a una empresa como amigo, le autorizas para que acceda a toda esa información y, aunque no pueda traspasarla a sus propias bases de datos, siempre podrá acceder a la red para utilizarla. Luego no te quejes cuando recibas miles de ofertas en forma de actualizaciones en su muro, invitaciones a eventos o si machaca a tus amigos para que también la acepten como amigos. Es más fácil ignorarla desde el principio.
- Utilidad: No te sirve de nada ser amigo de una empresa. A ella le interesa tu información, pero tú puedes acceder a la suya a través de su web o de muchas otras formas. Un “perfil” de empresa no deja de ser un panfleto publicitario, así que es evidente que estás en inferioridad de condiciones, o al menos de intereses.
- Concepto: Las empresas tienen grupos y perfiles específicos en las redes sociales en las que pueden darse de alta para interactuar con los usuarios. El hecho de que traten de ocultarse bajo la apariencia de un usuario para intentar acceder a tu información podría suponer una infracción de las condiciones de uso en muchas redes, en especial en aquéllas en las que hay que pagar para dar de alta una empresa o un grupo (ahora mismo no sé si queda alguna, pero hace años muchas redes funcionaban así).
Quizá sea deformación profesional, pero me molesta la gente que incumple las reglas del juego para aprovecharse de mi buena fe. Una empresa jamás será tu amiga y antes o después acabará intentando sacar algún provecho de ti, así que mi consejo es que jamás aceptes una invitación de una empresa como amigo y que elimines a todas las que ya hayas aceptado, antes de que sea demasiado tarde.


