Apostata, que algo queda

Gracias a un artículo de Ana Alfageme publicado ayer en el País, he descubierto que existe algo más in que ser ateo: ser apóstata.
En este artículo se recogen las experiencias de varias personas que no sólo han hecho pública su apostasía, sino que han llegado a presentar escritos ante diversos registros (del arzobispado de Madrid, la conferencia espicopal, etc.), solicitando su «baja» en la fe católica y exigiendo la cancelación de sus datos.

Es normal que algunas personas experimenten un odio visceral hacia la Iglesia como consecuencia de su formación y de las experiencias negativas vividas con esta institución. Esta situación, unida al hecho de que una inmensa mayoría de los recién nacidos en nuestro país son bautizados casi de inmediato, hace que la apostasía se convierta en un fenómeno que, previsiblemente, ganará en adeptos en un futuro no muy lejano.

Sin embargo, el hecho de que una persona quiera «darse de baja» de la Iglesia, nada tiene que ver con la cancelación de sus datos en los registros del arzobispado o de las parroquias.

Estos registros son archivos históricos en los que se documenta el nacimiento -y, por ende, el bautismo hasta fechas recientes- de las personas adscritas a cada parroquia desde hace más de seiscientos años. Dado que la estadística oficial no comenzó hasta el 3 de noviembre de 1856, los libros de bautizados, casados, difuntos, etc. han resultado imprescindibles para conocer y seguir la evolución y la propia historia de nuestro país.

Negar a estos archivos la condición de históricos supone un desconocimiento de nuestra cultura y de nuestra historia. O un ejercicio de desprecio por nuestros orígenes que no merece mayor consideración.

Algunos ejemplos rayan en lo cómico: Según comenta la periodista del país, la diputada de Izquierda Unida por Valencia, Isaura Navarro, presentó un escrito ante el arzobispado de Valencia en el que describía con detalle sus méritos como apóstata, entre los que se cuenta «he votado en el congreso de los diputados a favor del matrimonio gay» y «tengo relaciones sexuales extramatrimoniales». Desconozco qué opinión le merecerán a su pareja estas declaraciones, pero en cualquier caso demuestra un desconocimiento elemental de la normativa en materia de protección de datos de carácter personal.

Estos archivos funcionan como lo que son, registros organizados por folios dedicados a distintas personas, en los que se anota la evolución del estado de cada uno. La solución planteada por la Agencia Española de Protección de Datos consiste en que la renuncia se documente como una anotación marginal, como sucedería en cualquier otro registro.

Esta solución parece no haber gustado a Gerardo Vizmanos, abogado de uno de los apóstatas entrevistados, y que declara en el artículo de El Pais que

«o sea (sic.), que no sólo sigue constando que eres católico, sino que encima se anota que eres un renegado»

Pues casi acierta el compañero; quizá desconoce que una anotación marginal, precisamente, documenta una modificación en el estado de la inscripción, por lo que es una solución idónea -vamos, la única posible- para alterar un status en un registro, por lo que es falso que siga constando que eres católico. ¿O acaso el hecho de que se inscriba un matrimonio en el registro civil y que luego se anote el divorcio supone que sigues estando casado?

En cuanto a la condición de renegado, sí que da en el blanco el tal Vizmanos; según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, renegado es la persona

1.- Que ha abandonado voluntariamente su religión o sus creencias.
2.- Particularmente, que renuncia a la ley de Jesucristo.

Quizá esta definición sea menos ajustada que la de apóstata, pero aún así no deja de ser próxima a la situación del sujeto en cuestión.

En fin, cada uno hace con su tiempo lo que quiere, y me parece perfectamente digno y defendible que uno quiera que su nombre no aparezca entre el de la mayoría de ciudadanos cristianos de nuestro país; ahora bien, de ahí a pretender que se destruyan páginas completas de estos archivos históricos -sería la única forma de borrar estos datos-, en los que aparecen registros de otras personas, sólo por darle un gusto a unos cuantos, me parece una tropelía. Aunque no sería la primera vez que se intenta ni, por desgracia, creo que sea la última.

7 comentarios sobre “Apostata, que algo queda

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  1. Mi querido Gomina, batruz de culo peludo y napia prominente…….estas cosas te pasan por leer El PaisToma yaMotxo, motxo maaaaaaaaaaannnnnnnnnnnnn

  2. Mira quién habla de batruces, el del culo de playmate…A ver si gastas las energías en vender muchos gelocatiles, que este año volvemos a acabar con la reserva de Martín Codax de Zantander.PD: Lástima que en technorati sólo indexen los posts y no los comentarios, tendríamos la única entrada con la palabra Batruz…

  3. Que sí, que los archivos de hace 600, 500, 300, 200 ó 100 años son históricos. Que sí, que la Iglesia ha hecho (y deshecho) mucho por este país. Que sí, que no hace falta que se destruyan o borren los datos de una persona para que quede constancia de su no-cristianismo. Ahora, por lo que no paso es por lo que llamar moda a una convicción moral y tampoco creo que los archivos eclesiásticos de hace 30 años sean precisamente «históricos». Señores/as, ya está bien de etiquetar a los no católicos, ateos, agnosticos, etc. de modernos, fashion, in y otros, que esto ya hace mucho que paso a la historia y es el «pan nuestro de cada día». De todos modos creo que la solución sería no bautizar a nuestros hijos, sino que fuesen ellos los que decidiesen su confesión religiosa cuando tuviesen algo de razón.

  4. Hola Macedonia. Gracias por tu comentario. Con la etiqueta de «in» no pretendo frivolizar el ejercicio de un derecho, sino remarcar que se trata de una tendencia que parece que empieza a extenderse. La figura no es nueva, pero sí su propagación, y en eso espero que estés de acuerdo conmigo. El artículo de El País es un buen ejemplo de ello.En cuanto a tu propuesta de solución, efectivamente es la única que acabaría con el problema -si es que es un problema-, pero no puedes obviar que hay millones de familias católicas para las que el bautismo supone evitar a su hijo el purgatorio -aunque la Iglesia ya aclaró esa situación el pasado año- y, por tanto, no se trata de una cuestión de elección, sino de salvar a un ser querido frente a una contingencia abominable.En cualquier caso, es una cuestión muy interesante y que, previsiblemente, hará correr ríos de tinta en el futuro.

  5. A los güenos días.En primer lugar dar la enhorabuena al creador del blog por sus artículos. En segundo lugar creo que no puedo estar más de acuerdo con Luis, macedonia e Iga…pero motxo ¿por qué no escribe algo sensato? La solución de no bautizar a los bebes me parece correcta, porque entre otras me ahorraré regalos, jeje y en cuanto a lo del purgatorio y el limbo, joder, creo que me voy a cabiar de religión porque esto es más complejo que las plantas del Corte Inglés, que si ahora ropa hombre, que si ahora te esperas al Juicio Final…que les pasa a los obispos.

  6. Vayamos por partes…Estoy totalmente de acuerdo en que los Archivos parroquiales y demás Archivos eclesiásticos, son archivos históricos, y son utilizados a diario en estudios de investigación e incluidos en los apartados de bibliografía y fuentes de numerosos estudios e investigaciones, lo primero que te enseñan en la Universidad cuando estudias la carrera de Historia y cursas la asignatura obligatoria de Paleografía i Diplomática o la de Heráldica i Sigilografía es como consultar en los Archivos, sobretodo en los parroquiales, llamados así para evitar una nomenclatura excesivamente larga como Archivo Histórico de la Parroquia de… Simplemente será el Archivo Parroquial. El ACA (Archivo de la Corona de Aragón) nunca ha sido Archivo histórico de la Corona de Aragón, no es más que un claro ejemplo de silogismo.Gracias a Dios, hoy en día hay maneras un tanto más democráticas para intentar suprimir elementos culturales de gran magnitud como bibliotecas, Archivos o simples documentos históricos. Es decir, hoy se puede exigir la cancelación de los datos de una persona ante la Conferencia Episcopal o un simle Archivo Parroquial, antaño se optaba directamente por la destrucción de los mismos, porque me imagino que la referencia a las personas que “experimentan un odio visceral hacia la Iglesia” va por los defensores y herederos, de los responsables de las quemas salvajes de iglesias i conventos del 36.Solamente desde la postura del resentimiento puedo entender ciertas posturas como la explicada por Ana Alfageme en el ya mencionado artículo del diario El País. Bajo mi humilde punto de vista, una persona resentida que no vive un borrón y cuenta nueva desde el pacto democrático y constitucional que hemos vivido en nuestro País, pedirá que se den de baja sus datos ante la Conferencia Episcopal una y mil veces. En el mundo que vivimos hoy en día en el que el cura ya no pasa lista los domingos, el que tú creas o no creas en Dios queda contigo, y si ya desde joven tienes claro que no deseas seguir esos pasos la decisión de confirmarte (El llamado sacramento de la Confirmación) es tuya, no de tus padres, es una fácil manera de no dinamitar información y crear vacíos históricos en nuestro patrimonio. Menos mal que ahí está nuestro amigo Luis Gosálbez para recordarnos la importancia de los libros de bautizados, casados, difuntos, etc. Que como bien ha escrito “han resultado imprescindibles para conocer y seguir la evolución y la propia historia de nuestro país”.Si el Emperador Juliano conocido como el “apóstata”, levantar cabeza y escuchara las declaraciones de la diputada de IU Isaura Navarro, se volvería a la tumba rápidamente. Una persona de profunda fe Orientalista que se fue distanciando de la Institución eclesiástica pero no de su fe, pues según escritos de Sócrates Scholastic’s, Juliano rechazó la crueldad de la época de de Diocleciano. Una cosa es no creer en Dios y otra bien diferente no creer en la Institución que lo representa. Lo que está claro es que dentro de 10, 15 20, 100 años, seguramente nadie se acordara de este movimiento apóstata, ni de las estupideces que hemos podido leer en el artículo del El País, pero se seguirán escribiendo artículos y libros sobre la Historia de la Iglesia, y a no ser que vivamos otra debacle nacional, los archivos habrán aumentado y si alguien quiere hacerse un árbol genealógico se lo podrá hacer sin problemas, Stat crux, dum volvitur orbis, esto no lo consiguió cambiar ni Diocleciano, ni tantos otros detractores que ha tenido la fe cristiana a lo largo de sus más de 1900 años de historia, y dudo que lo cambien cuatro politicuchos de tres al cuarto.

  7. Noticias sobre la postasía.Parece ser que la cordura y el sentido común han imperado entre tanto desacuerdo político motivado por la rentabilidad electoral. Pues sí, en estos momentos de desmembración de España, de traición democrática y demás insultos e improperios, el PP, CIU y el PSOE han votado conjuntamete en contra de la propuesta de IU de establecer un procedimiento para hacer desaparecer los registros cristianos de los que hoy (haberlo pensado cuando se bautizaron…) quieren desaparecer. Y me pregunto yo, que más les da si total van a ir al infierno igualmente, no?

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