Una de las primeras cosas que aprendes durante la carrera de derecho es el concepto de «fuentes del derecho»: la ley, las costumbres y los principios generales del Derecho. Olvidémonos por un momento de la ley y de los principios generales y centrémonos en las costumbres.

Desde hace ya unos años, nos hemos acostumbrado a que el uso de internet es gratuito; por supuesto, no me refiero a la conexión. Me explico. Hoy en día podemos contratar un dominio por unos pocos céntimos de euro y agregarle, de forma totalmente gratuita, a modo de ejemplo:

un servidor IMAP con cerca de 10 GB de capacidad que apenas «cae» un par de horas al año;

un blog personal o una web corporativa, con un CMS avanzado y alojamiento gratuito;

el mejor sistema de métricas para controlar hasta el último parámetro de nuestro tráfico;

programas de afiliados para conseguir ingresos;

– un servicio de alojamiento y edición de documentos, presentaciones, bases de datos, fotografías, vídeos, música y casi cualquier tipo de documento online, de forma colaborativa.

– chat, videoconferencia y llamadas telefónicas gratuitas, a través de VoIP.

Además de estos servicios, disponemos de acceso gratuito a diccionarios, bases de datos jurídicas, enciclopedias, comunidades de especialistas de casi cualquier materia, emisorias de radio, música a la carta y millones de contenidos y servicios más.

Sin embargo, que el uso de este maremagnum de servicios, productos y contenidos no sea de pago para el usuario no significa que el proveedor no perciba ingresos como contraprestación.

Un negocio exige que los ingresos sean superiores a los gastos. Es así de sencillo, y si piensas lo contrario te equivocas. Es posible que algunas organizaciones no tengan ánimo de lucro, pero aún así están formadas por personas que dedican tiempo y tienen necesidades, así que debe existir algún tipo de ingreso que sustente la estructura.

Tal vez la fuente de ingresos sea una suscripción para conseguir prestaciones adicionales, no recibir publicidad o mejorar tu posicionamiento (modelo freemium). Quizá sea algo tan elemental como un modelo de donaciones o un esquema publicitario basado en CPM, CPC o CPA o el alquiler temporal de espacios. O simplemente es una acción de branding, gestión de reputación, SEO o de captación de tráfico.

Hay muchos motivos por los que una empresa puede estar dispuesta a no cobrar por el uso de sus productos o servicios, pero siempre estará encaminada a obtener algo a cambio.

Por eso, tú, consumidor, deja de llorar y de quejarte por las interrupciones. Si estás escuchando música gratis, no te quejes porque, de vez en cuando, spotify te sirva un anuncio segmentado y casi editado personalmente para ti. Paga una suscripción, cámbiate de servicio -si encuentras algo mejor- o trágate el anuncio y sigue disfrutando de tu música.

Si encuentras publicidad en gmail, en wordreference, en facebook o en youtube, piensa en todo lo que hace falta para que esos servicios sigan online. ¿Quién va a pagar todo ese dinero para que tú puedas disfrutarlos gratuitamente?

Olvídate. En internet nada es gratis. Los sistemas que no encuentran el equilibrio entre los servicios prestados y su modelo de ingresos, antes o después acaban por desaparecer, es así de fácil. Cada vez los modelos deben ser más incontestables, más precisos y permanentemente actualizados.

Por tanto, plantéate si estás dispuesto a pagar una pequeña cantidad por un servicio que hasta ahora has utilizado gratuitamente o a hacer una donación al autor de esa aplicación que utilizas casi todos los días. Si tu respuesta es sí, tal vez deberías hacer caso a tu conciencia.

Sé que en España pagar cuando no nos exigen taxativamente y bajo pena de cárcel que lo hagamos es casi un sacrilegio; estamos demasiado acostumbrados a chupar del bote, a conseguir las cosas gratis y con subvenciones. Éste es uno de los muchos motivos que hacen que sigamos siendo un mercado pequeño y muy secundario para las grandes empresas del sector.

Monetización, monetización, monetización. Son las tres grandes palabras que inundan internet desde hace unos años mientras el negocio de la publicidad online se mantiene año tras año, aunque sabemos que no durará para siempre. ¿Cómo revalorizo mi tráfico de millones de visitas al mes? ¿Cómo cambio mi modelo de negocio sin que mis clientes salgan corriendo? ¿Qué puedo hacer para mejorar mi conversión?

Hay que buscar nuevos modelos, y en ello estamos. Se plantea un escenario asaz interesante, ¿no crees?

En internet todo es gratis ¿o no?
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