Tercer domingo del cuarto mes de la segunda década del siglo XXI. Último domingo antes de las fiestas de moros y cristianos de Alcoy. Vamos, de LAS Fiestas de Moros y Cristianos, y a quién no le guste, que no mire :).

Durante estas últimas semanas estamos asistiendo a un espectáculo sorprendente, hilarante si no supusiese un golpe en los bajos del estado de derecho. Un juez adopta unas serie de medidas cuanto menos discutibles. Un tribunal investiga y decide que hay indicios de delito, por lo que se le abre una causa penal. Miles de personas salen a las calles para defenderle, alegando que ese procedimiento no debería seguir adelante.

Que mucha gente muy posicionada ideológicamente salga en defensa de un juez dice muy poco a favor de la independencia ideológica de ese juez. Cuando un terrorista mata a una persona y es detenido, no va a la cárcel por lo que piensa, por defender la independencia de su región, sino por lo que ha hecho, por matar a una persona. Cada uno es libre de pensar lo que quiera, pero del pensamiento al hecho concreto hay un largo camino, y Garzón parece que ha hecho cosas que no debería haber hecho. Mi impresión es que se ha pasado algunas normas elementales por el arco del triunfo, pero no tengo todos los datos ni, afortunadamente, tengo que dictar una sentencia, así que prefiero delegar en un grupo de personas dicha función. Y esas personas están haciendo su trabajo. ¿Cuál es el problema?

A mí la política no me importa demasiado, pero me toca mucho las narices que me traten como un imbécil. Sólo hay que escuchar los argumentos de los que defienden a Garzón, que, en esencia, se fundamentan en la necesidad de saltarse la ley en algunos casos. Sobre todo me sorprende que se intente identificar la defensa de Garzón con la lucha contra el franquismo, algo que han hecho varios presuntos artistas en actos y ruedas de prensa durante la última semana. Una infracción procesal o un abuso cometido en la incoación de un procedimiento no son delitos ideológicos, sino de puro procedimiento. No te puedes saltar una ley ni infringir las garantías básicas establecidas en nuestra Constitución porque sí, porque tú lo vales. Y, desde luego, no hay motivos de derecho sustantivo que justifiquen una infracción del derecho adjetivo; éste es uno de los pilares de nuestra democracia, esa democracia que algunos dicen defender ahora, aunque sólo en la parte que les beneficia.

Franco murió poco antes de que yo naciese, lo que me ha permitido vivir en libertad toda mi vida. Yo viví la transición y la banda sonora de mi infancia la pusieron los grupos de la movida, la primera generación de artistas que pudieron expresarse en libertad en muchos años. Ahora unos cuantos quieren quitarle el valor a esa época tan importante para la historia de nuestro país, al mayor logro de nuestra democracia, despreciando el esfuerzo de millones de personas por seguir adelante y vivir en paz. Nos ha costado mucho sacar todo esto adelante. Derrumbar las columnas que soportan este sistema no es una buena idea. Buscar atajos y adelantar por la vía del medio no es admisible, ni siquiera para un juez estrella. Si es que lo ha hecho. Y si no, que se resuelva y punto. No es tan difícil.

No hay que idealizar nuestra transición, pero hay que reconocerle un mérito indudable: su capacidad para cerrar heridas y reconciliar a una buena parte de la ciudadanía. Por eso la canción del domingo es uno de los himnos de la movida, la banda sonora de la transición: La chica de ayer, de Nacha Pop.

Un día cualquiera no sabes qué hora es
te acuestas a mi lado sin saber por qué
las calles mojadas te han visto crecer
y tú en tu corazón estás llorando otra vez

Antonio Vega compuso esta canción en 1977, precisamente en Valencia, pero no se grabó hasta 1979, y salió finalmente publicada en el primer álbum de Nacha Pop en 1980. Para muchos es la mejor canción del pop español, y ha conseguido ese reconocimiento en muchas de las votaciones que se han hecho durante los últimos años. Pero, sobre todo, «la chica de ayer» es historia viva de nuestra música, la banda sonora de la transición y uno de los himnos de la movida.

Sin más, os dejo a los hermanos Vega y a Nacha Pop desgranando las notas de una canción mítica e importantísima, que tiene que ayudarnos a recordar todo lo que ya hemos andado, sin olvidar el camino recorrido, pero sobre todo, sin hacernos desviar la mirada del futuro, ese lugar en el que vamos a pasar el resto de nuestras vidas.

Que acabéis de pasar un gran domingo y a los que vais a estar en Alcoy los próximos días, preparaos bien. ¡Nos vemos allí!

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