Bye bye 2022

Ya sé que no se lleva decir que las cosas te han ido bien, pero para mí 2022 ha sido un buen año. Así, sin adversativas ni condicionales. Os lo cuento o, mejor, me lo cuento a mí mismo para recordarlo con detalle cuando no sepa dónde he dejado las llaves del coche que ya no tengo, porque por fin nos habremos dado cuenta de que es una locura dejar a cualquier chalado conducir un trasto que pesa más de mil kilos, a cien kilómetros por hora, rodeado de otros chalados

En fin, vamos al turrón.

En lo personal, he disfrutado viendo a Lola crecer y convertirse en una maravillosa niña, activa, despierta e inteligente y he pasado mucho más tiempo con K, Javier y Rita en Barcelona, en Valencia, en Alcoy, en Menorca, en Puigcerdà y en un montón más de sitios en los que he sido feliz.

También he vuelto a hacer mucho deporte, me he reconectado con el tenis y ahora mismo tendría que estar esquiando, si no fuera porque hace un mes me destrocé el gemelo intentando llegar a un revés cruzado que no me quitaré de la cabeza durante bastante tiempo.

Lo mejor: Lola y K. Corfú, San Fermín, Puigcerdà, los Moros y Cristianos de Alcoy, los San Fermines de Pamplona (gracias a Chapu y a su familia política élfica), la pequeña Kueskas, los macanudos, los paelleros rusos, Nozomi, la Salita, Roberto Bolle y las 6 estrellas Michelin que me he metido entre pecho y espalda, en la mejor compañía posible.

Por contra, el coste de andar todo el día de un lado para otro es que he tenido muy poco tiempo para mí, para Yogur y para disfrutar de mis amigos. Esto va en los deberes para 2023.

En lo profesional, Metricson y Metacorp han crecido un huevo, hemos tenido una suerte difícil de creer con el talento que hemos incorporado este año. Gracias, Fabián, Guillermo, Teresa, Álvaro, Maca, Gabi, Sara y Olga por apostar por nosotros, ojalá estemos a vuestra altura.

Hemos puesto en marcha muchas cosas nuevas, algunas más visibles que otras, hemos participado en nuestra primera feria como expositores y seguimos disfrutando del viaje, que no es poco. Los retos de 2023 son descomunales, pero con este equipo me la juego con cualquiera. Gracias a todos, de verdad, es una gozada trabajar y aprender con vosotros.

En febrero lancé Descorchify con mis amigos Pascual y María, la empresa más divertida que he creado nunca y todavía no me creo todo lo que ha pasado en apenas 10 meses.

Hemos pasado de una suscripción mensual a vender miles de botellas de vino todos los mes a través de varios modelos. Sigue pasando el tiempo y sigo boquiabierto del talento de María y de Pascual. Si tengo un deseo para vosotros este año es que tengáis la oportunidad alguna vez en vuestra vida de montar una empresa con alguien de quien podáis aprender y, a la vez, con quien podáis disfrutar como lo estoy haciendo con ellos. Gracias, amigos, sois lo más.

Por supuesto, también ha habido proyectos que se han quedado en la cuneta antes de salir a la luz, aunque creo que vamos a dar alguna sorpresa durante el Q1 de 2023.

Una forma resumida de explicar lo que ha pasado este año sería que lo bueno de ir muy deprisa es que pasan muchas cosas y puedes llegar muy lejos; lo malo es que no siempre llegas exactamente al sitio que tenías en la cabeza y, entonces, toca parar, mirar alrededor y, en ocasiones, recoger sedal y replantear algunas cosas.

2023 es un año incógnita desde todos los puntos de vista, así que lo mejor es apretar el culo, echar a andar y dormir con un ojo abierto para sortear los obstáculos que van a venir.

¿Retos? Todos, una vez más. Si tuviese que elegir cinco (por poner un número), serían, sin un orden concreto:

– tener más tiempo: con los años, cada vez me cuesta más hacer las cosas, pero sigo organizando mi agenda como si tuviera 25 años. En 2023 voy a descargarla, a dejar más espacios en blanco para amortiguar urgencias y tener más tiempo para pensar, porque hacer cosas está muy bien, pero hacer las cosas adecuadas es aún mejor.

– tener más tiempo para los míos: este año he echado de menos a mis amigos y a mi familia, así que en 2023 tengo como objetivo estar más cerca de ellos y hacer muchas más cosas juntos.

– salud: no voy a beber menos vino, ni a comer más sano (esto lo llevo bien), pero sí que voy a seguir haciendo ayunos intermitentes y mucho deporte, en cuanto me recupere de la puñetera rotura del gemelo.

– crecer, crecer y crecer: los buenos resultados muchas veces ocultan problemas, pero el crecimiento ayuda a detectarlos a lo bruto, porque la tensión acaba rompiendo los procesos defectuosos, antes o después. Por eso no vamos a levantar el pie del acelerador, pase lo que pase.

– seguir formándome: cuando todo te interesa, acabas teniendo un conocimiento superficial de muchas cosas, pero algunas requieren de cierta profundidad. Llevo unos meses leyendo todo lo que cae en mis manos sobre IA, estoicismo y otras movidas sobre las que quiero entrar en mucho más detalle durante 2023.

Tanto por hacer y tantas oportunidades que explotar… Gracias por todo lo que me has dado 2022, pero, por favor, que empiece ya 2023. 🙂 ¡Feliz año a todos!

PD: he generado la imagen de este post con la IA de Canva. Madre mía, qué año nos espera con las IAs generativas. Espero que estés preparado, porque en 2023 nos vamos a cansar de hablar sobre esto.

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