Diez claves para preparar tu ronda de inversión

El mejor consejo que puedo ofrecerte para enfrentarte a tu primera ronda de inversión es: NO LO HAGAS.

Encajar nuevos socios en tu negocio no es una victoria. Luis Martín Cabiedes lo explica mucho mejor que yo cuando afirma no entender por qué los emprendedores se dan golpes en el pecho y publican notas de prensa tras conseguir inversión, en el fondo están reconociendo que no han sido capaces de sacar adelante ellos solos su empresa.

En los corrillos de las startups, llamamos hacer bootstrapping a utilizar recursos propios y tirar las máximas millas posibles sin inversores. Cuanto más tardes en conseguir inversión y más avanzado esté tu negocio, mayor valor tendrá, te diluirás menos y te encontrarás en una posición mucho mejor para negociar las condiciones.

Aquí van unos cuantos consejos que he aprendido tras participar en unos cuantos cientos de rondas de inversión -incluidas las que he conseguido para mis propias empresas- durante los últimos 20 años:

  • El primero ya te lo he dado: si puedes, evítala. Y si necesitas inversión, retrásala todo lo posible. Hay negocios diseñados para funcionar con inversión externa desde el primer momento o que requieren de una cantidad monstruosa de recursos para ponerla en marcha. No es lo mismo lanzar una empresa de servicios que poner en marcha un centro de procesamiento de datos, con infraestructura soberana para proyectos de IA. Aún así, nadie te obliga a crear un negocio en el que la mayoría de la pasta la ponen otros. Empezar un negocio con inversión ajena es más cómodo que hacerlo con la cuenta vacía, pero empezarás a perder el control cuando más lo necesitas y pagarás el peaje mucho antes de lo que quieres.
  • Fasea la inversión: decidir cuánto dinero buscas y cuánto aceptas es un arte que te llevará unos cuantos intentos aprender. Aquí te enfrentas a tres tentaciones: buscar menos dinero del que necesitas, porque no quieres diluirte demasiado; buscar más dinero del que necesitas, para no tener que estar abriendo rondas cada dos por tres, porque es un proceso largo y tedioso que somete a tu empresa a tensiones que te sacan del foco y, por último, si has hecho bien los deberes, aceptar más dinero del que buscabas inicialmente, porque hay más interesados de los que esperabas. Quizá la tercera sea la más peligroso de los tres, porque sobresuscribir una ronda de inversión te llevará a diluirte más de lo que esperabas, sin ningún efecto positivo para ti ni para tu negocio. Tienes más información sobre este punto en este post: https://gosalbez.es/2026/01/21/cuanto-vale-tu-empresa/
  • Rondas puente: son las rondas de inversión intermedias, que no tenías previstas pero te ves forzado a levantar porque te has quedado sin dinero antes de poner en marcha la siguiente. Aunque, por desgracia, es algo que te pasará con cierta frecuencia, evita llamar a tu ronda puente de esta forma, porque es un cebo perfecto para que los inversores salgan corriendo o huelan la sangre y aprovechen la ocasión para estrangularte. Una ronda puente es un error de cálculo y te va a costar muchos puntos en tu porcentaje de capital, así que resérvala como última opción y piensa bien qué ofreces y cómo justificarla.
  • Pocos socios: dar entrada a mucha gente en tu cap table (listado de socios) no es una buena idea, lo leas cuando lo leas. Hay socios profesionales que van a desplegar sus encantos para colarse en tu sociedad y hacerte la vida imposible hasta que les pagues por salirse (los impermeables, échale un ojo a este post: https://gosalbez.es/2026/02/11/los-impermeables/). Y ten en cuenta que para aprobar un nuevo pacto de socios o para vender la sociedad, vas a necesitar alinearte con ellos, diga lo que diga el pacto de socios. Ponerte de acuerdo con 5 o 6 amigos para encontrar una fecha para una cena es complicado, imagínate lo que supone negociar un pacto de socios con 30 personas que han entrado con distintas valoraciones, tienen distintos derechos y algunos de ellos han invertido dinero de otras personas.
  • Lead investor: como es habitual que en una ronda participen varios inversores, uno de ellos tendrá que llevar la voz cantante, no puedes negociar con el mismo nivel de intensidad con cinco personas al mismo tiempo. Por ese motivo, elegir a tu inversor principal es clave. Investiga por tu cuenta y selecciona a alguien con experiencia, que te ponga las cosas fáciles, sea ágil y cuente con el reconocimiento del resto; de lo contrario, cada inversor querrá hacer la guerra por su cuenta y tardarás mucho más tiempo en cerrar la ronda.
  • Préstamos convertibles: aunque han existido siempre, el uso de los préstamos convertibles (o notas convertibles para los que no saben traducir) dentro del proceso de búsqueda de inversión se ha popularizado porque tiene efectos positivos para todas las partes. Los inversores más madrugadores pueden señalar su interés en la empresa y asegurarse un porcentaje de la inversión, en condiciones ventajosas -descuento, cap- y el equipo fundador consigue los primeros desembolsos sin esperar al cierre de la ronda, por lo que compensa una parte de la pérdida de foco que supone pasar meses buscando inversión. Ojo porque es muy fácil meter la pata al configurarlos y requieren de una buena planificación, pero si haces bien las cosas, compensan el esfuerzo inicial.
  • Documentos preparatorios: las primeras fases de planificación de una ronda de inversión están plagadas de siglas incomprensibles. LOI (letter of intent), MOU (memorandum of understanding), TS (term sheet), son distintas formas de llamar a lo mismo: la documentación preparatoria para tu ronda de inversión, en la que las partes os ponéis de acuerdo en las condiciones esenciales de la operación. Por supuesto, hay matices en el alcance y los efectos de cada tipo de documento, pero quédate con esta idea: en una ronda pequeña no vale la pena perder tiempo negociando documentos preparatorios. Elige rápido a tu lead investor y lánzate a por el pacto de socios, así ahorrarás un montón de tiempo.
  • Pacto de socios: cada año imparto unas 15-20 sesiones sobre pactos de socios, así que seguramente te la conoces y te voy a ahorrar la chapa. Sólo te voy a dar dos consejos, que todo el mundo tiende a olvidar antes o después: el pacto de socios no es un pacto entre los fundadores y los inversores, sino la columna vertebral de la gobernanza de tu empresa. No esperes a levantar tu primera ronda para firmarlo, en un mundo ideal, el día que constituyes tu empresa con tus socios, saldrás con el pacto firmado. He visto empresas en las que los problemas empezaron en la comida de celebración de la constitución, nunca es demasiado pronto para firmar el pacto y asegurarte de que todos tenéis las ideas claras y una base sólida sobre la que construir vuestro negocio.
  • Cláusulas de mercado: no existen, son una falacia. Tu empresa es tuya y tú decides las reglas, así que, cuando alguien te diga -por ejemplo- que la liquidación preferente o la no dilución son cláusulas de mercado, sal corriendo. Convertir la estadística en argumento de autoridad es un juego de trileros que no tienes por qué aceptar. Cada vez que negocies con un potencial inversor, has de tener en cuenta el interés de tu negocio y el de los socios que te han ayudado a llegar hasta allí, incluido el tuyo propio. No es justo que los últimos inversores se lleven siempre las mejores condiciones, aunque aporten más dinero o asuman responsabilidades fiduciarias frente a sus propios inversores. Cada uno tiene sus problemas y los suyos no son los tuyos. Otra cosa es que nadie te ofrezca inversión en las condiciones que tú buscabas, la realidad es un muro contra el que cuesta luchar. Pero nunca olvides cómo has llegado hasta allí y quién te hay apoyado por el camino.
  • Opcionalidad: búscala en todos los acuerdos que negocios. A medida que tu negocio avanza y vas incorporando nuevos inversores al proyecto, irás perdiendo capacidad para tomar decisiones sobre el futuro de tu negocio, así que no te olvides de proteger tu opcionalidad durante el proceso. Ésta debería ser la medida que apliques para tomar tus decisiones: qué me compromete y me limita vs qué me permite seguir empujando en la dirección que es mejor para mi propósito y para mi misión como negocio.
  • Bola extra: conseguir inversión es un trabajo a tiempo completo. Las primeras rondas te llevarán mucho más tiempo del que te gustaría y, además, tendrás que gastar dinero en abogados, notarios, registros y, en ocasiones, consultores y peritos externos. Antes de arrancar este proceso, asegúrate de que la respuesta a la pregunta «¿qué necesito para seguir creciendo?» sea «dinero». Si tu respuesta es distinta (equipo, clientes, posicionamiento), seguro que puedes encontrar alternativas mucho más económicas, así que dale una vuelta antes de tomar esta decisión.

Mucha suerte, la vas a necesitar 🙂

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