Desayuna, que algo queda

Ahora que vivo solo en Valencia he redescubierto uno de los grandes placeres de la vida: el momento del desayuno. Mis recuerdos sobre el rito de comer por la mañana se remontan casi hasta la alta edad media, cuando, con 9 ó 10 años, correteaba por el pórtico de los salesianos con las veinticinco o... Leer más →

Subir ↑