Tras pasar las últimas semanas arrastrándome como una babosa y con un humor de perros, he conseguido sobrevivir lo suficiente para alcanzar mi semana de vacaciones. Es la primera semana completa que voy a disfrutar en muchos años y he decidido aprovecharla para hacer una cura de desintoxicación de trabajo y, sobre todo, de internet, que en mi caso es prácticamente lo mismo.

Por tanto, el lunes salgo con Gemmurrín hacia Tetuán, con el objetivo de pasar una semana de viaje por el norte de Marruecos, aprovechando que mi buena amiga Maribel, de quién ya os he hablado en otras ocasiones, ya tiene en funcionamiento su fantástico Blanco Riad.

Maribel vive en Tetuán desde hace más de dos años y conoce muy bien la zona, así que nos ha preparado un plan cojonudo, mix de excursiones y de relax, que, con un poco de suerte, conseguirá apartarme durante unos días de mi adicción a la Crackberry. El mes de agosto se plantea intenso de trabajo y de nuevos asuntos, pero eso será después, mucho después. De momento sólo pienso en Tánger, Chefchaouen, Asilah, Larache y tantos otros sitios que pienso disfrutar a tope.

A diferencia de otros viajes, no esperéis posts en tiempo real, ni fotos en flickr, ni checkins en foursquare, ni tweets en sitios y momentos imposibles. El portátil y Blackie se quedan en Valencia. Esta vez me llevo un par de cámaras de fotos, tres moleskines, algo de ropa y muy poco más. A la vuelta, más.

Desconexión marroquí

5 thoughts on “Desconexión marroquí

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.