Denia en otoño

Aprovechando el puente de la Hispanidad y que el Pisuerga pasa por Valladolid, he tenido el inmenso placer de pasar unos días de asueto en Denia, en casa de Jorge, tío de Gemma, quien nos ha brindado, una vez más su exquisita hospitalidad.

En realidad, el primer día lo pasamos en casa de otro Jorge, mi buen amigo Zurita, en la casa que sus padres tienen en San Vicente. Esta imagen corresponde a nuestras chicas en el evento, bien regado por toda clase de licores y el caldo de las chuletas. Una buena forma de aprovechar los últimos rayos de sol del otoño.

El viaje de vuelta a Denia fue bastante duro, pero lo hicimos acompañado de Lina Morgan, que nos cantaba desde la radio aquello de «Agradecida y emocionada, solamente quiero decir: «Gracias por venir». Tremendo dèjá vu de la boda de Moiso de la semana pasada…

El viernes, tras un merecido descanso, dimos un paseo por Denia, dónde pude comprar un par de llaveros para las llaves de mi nueva casa. Esto ya es otra cosa. El tiempo amenazaba lluvia, así que no tentamos a nuestra suerte y acabamos cenando unos pintxos en el restaurante Lauburu, donde trabaja Paco. Al salir, como era de esperar, la lluvia nos sorprendió tomando unas copas en «la guitarra», así que no llegamos a casa hasta las 4,00. El que no se consuela es porque no quiere…

El sábado, para recuperarnos del trasiego, fuimos a tomar unas tapitas a un chiringuito de la playa. El tiempo no estaba demasiado apacible, así que no apuramos y acabamos comiendo un cocido increíble con la familia de Gemma en un pueblo llamado -si no me falla la memoria- «Sequet y Negrals», cerquita de Orba. A las vistas desde el restaurante se corresponde la foto que ilustra el inicio de esta entrada.

Por si el cocido no había sido suficiente comida para un día -que lo era-, fuimos a cenar a Betibo, un restaurante-pub-lounge a las afueras de Denia, que me gustó mucho, por el trato, la comida y, sobre todo, la compañía. Begoña, gracias por la cena y las copas. Lo repetiremos.

El domingo por fin pude visitar la ermita del Pare Pere de Denia, un lugar algo rocambolesco pero bastante evocador. Digna de mención resultó la arenga del cura a favor del Papa y en contra de los radicales islamistas, que casi no puedo ni reproducir en estas líneas, y no por autocensura.

La vuelta a Valencia, triste y sin gofre de cinco y pico, lo que la hizo aún más penosa; al menos no encontramos tráfico, algo inaudito para una entrada a Valencia de domingo post puente.

Esta mañana cuando ha sonado el despertador he pensado «¿quién coño pone música a las 8 de la mañana?». Buena señal, porque el puente ha servido para lo que más necesitaba: descansar y desconectar. Ah, y comer, claro. Más fotos, como siempre, en flickr.

2 comentarios sobre “Denia en otoño

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  1. Hola Luis. Me pasé por aquí buscando blogs que tuvieran algo relacionado con Dénia y sale el tuyo. La cuestión es que me gusta mucho el artículo por que soy «inhabitant» de aquí. También he visto que de oídas no se puede escribir el nombre de un pueblo y te recomiendo rectificar «Sanet i Negrals» en lugar de Sequet, antes de que sus conciudadanos pidan explicaciones, jaja. Bueno un saludo.

    1. Hola Jaume. Muchas gracias por tu comentario.

      Parece que he mezclado el nombre del pueblo con el lema del escudo de San Vicente del Raspeig!! 🙂

      Un saludo.

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