Adéu Alcoi Digital

Esta mañana he conocido la noticia de que el diario digital de Alcoy «Alcoi Digital» desaparecerá de la red el próximo viernes 22 de diciembre.

Creo que sigo de forma regular este periódico prácticamente desde su nacimiento en noviembre de 2003, cuando aún vivía en Barcelona, por lo que su desaparición me provoca una cierta sensación de pérdida que en otros casos resultaría absolutamente injustificada. Quizá sea porque estamos en Navidad.

Imagino que la noticia habrá sentado bien entre las filas del periódico más antiguo de la ciudad -en todos los sentidos- que aún se publica, el Ciudad de Alcoy, propiedad de El Periódico (Grupo Z).

El Ciudad, como se le suele llamar, sigue en Internet un modelo trasnochado de negocio que ni siquiera su adalid ha tenido a bien mantener: si te gusta la portada, pagas un euro y te descargas el periódico… «en formato .pdf». Un ejemplo de cómo el desconocimiento de las posibilidades de la Red puede llegar a desprestigiar la imagen de un medio de comunicación, que aún tiene la desfachatez de llamar «edición digital» a una página de descarga previo pago.

Con la desaparición de Alcoi Digital, nos hemos quedado huérfanos de información en Internet; por fortuna, podemos seguir consultando el diario información, que en su sección local de Alcoy publica algunas noticias sobre nuestra ciudad. Consuelo reletivo, para ser honestos.

Siguiendo una reflexión iniciada por el fundador de la publicación, Jordi Orts, es una lástima que nuestra ciudad no tenga interés o capacidad para acoger un medio tan extendido como es un diario digital, que tiene la capacidad de alcanzar hasta el último rincón del planeta 24/7. Pero no hemos descubierto la piedra filosofal. Nuestra ciudad continúa creyendo que el futuro pasa por reeditar el pasado y recuperar sectores que perdieron su viabilidad y competitividad hace años, sin tener en cuenta que la economía avanza con paso inexorable y que no hace prisioneros, sino víctimas.

En Alcoy nos gusta nadar contra corriente, y en el siglo XX esta forma de actuar nos ha dado resultado; sin embargo, a nadie escapa que nuestra ciudad está muriendo de éxito, un éxito pasado que nos impide continuar avanzando.

Quizá Alcoi Digital no ha podido remontar el vuelo por tener un nombre demasiado próximo a otro fiasco absoluto en este mismo ámbito, el proyecto Alcoy ciudad digital. Cuando este proyecto se aprobó en octubre de 2003, había grandes esperanzas depositadas en él: incluía programas de e-government, e-learning, alfabetización digital, telemedicina, etc. que iban a convertir a Alcoy en «la ciudad del futuro».

La primera vez que hablamos con los organismos públicos que aparecieron en la foto (ayuntamiento, consellería, ministerio) para averiguar en qué consistía esto de ciudad digital, nos dijeron que había alrededor de siete millones de euros para invertir en la modernización de la ciudad en los ámbitos que he comentado antes, pero que toda la gestión se había delegado en el Ovservatorio Valenciano de la Sociedad de la Información y que absolutamente todas las actuaciones dependían de su aprobación. Me pareció extraño.

Tres años más tarde, mi extrañeza ha devenido vergüenza al ver cómo un proyecto ambicioso, con una dotación importante y grandes actuaciones en cartera se ha diluido como agua de borrajas, llevándose detrás muchos millones de euros y la ilusión de las personas que confiábamos en la capacidad de gestión de un organismo que se ha mostrado absolutamente inútil ante el reto. Espero que no fuera nuestra última oportunidad de reengancharnos al tren al que está subido el resto del planeta, porque en ese caso, lo hemos perdido.

Estos ejemplos de intento frustrado de llevar las tecnologías de la información y las comunicaciones más extendidas en el mundo a nuestra ciudad resultan descorazonadores, pero no debemos dejarnos llevar por el desánimo; yo he renunciado a vivir en Alcoy porque no quiero hundirme con el barco, pero seguiré trabajando desde el exilio para intentar conseguir que algún día reflote.

En el ínterin, valga este post como un pequeño homenaje a los mártires de las TICs como Jordi Orts y su Alcoi Digital, cuyo esfuerzo bien merece un aplauso y un agradecimiento.

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