Via alt1040 he encontrado esta noticia que recoge un vídeo casero en el que un actor disfrazado de Tigger «ataca» a un «niño» en Walt Disney World. Aquí lo tenéis

Vamos por partes.

En primer lugar es casi increible que una estupidez como ésta se convierta en una noticia que aparezca en televisión y que, incluso, se haya convertido en un vídeo visto por millones de personas a través de Internet.

Lo que me parece mucho más triste (o deleznable, o reprobable, no sé exactamente cómo definirlo) es cómo está evolucionando nuestra bonita sociedad en algunos lugares y en algunos aspectos. Si nos fijamos en el vídeo, el amiguito de Winnie apenas roza al niño en lo que parece un resbalón o un simple empujón. Es una acción que en un partido de fútbol ni siquiera se hubiese considerado falta.

Pues bien, según ha aparecido publicado en Internet, el actor ha sido suspendido de empleo y sueldo por no justificar su actuación y por no querer disculparse públicamente ante los padres del joven, que, tras este «cruel e inexplicable ataque», llevaron al «niño», que debe tener como 16 años, al hospital.

Lo más grave de todo es que, seguramente, el padre presentará una denuncia contra el parque de atracciones y conseguirá una indemnización de unas cuantas decenas de miles de dólares. De momento, hay una investigación en curso por parte de los responsables del parque.

A nadie escapa que el derecho de daños (torts) en EEUU se está convirtiendo en una pesadilla para muchas empresas e, incluso, para muchos norteamericanos, hasta el punto de llegar a enrarecer la convivencia: casi por cualquier motivo puedes denunciar a tu vecino, a tus padres o a cualquier persona que se cruce por la calle con unas mínimas garantías de conseguir algo productivo. Dejaré para otro post los típicos ejemplos de la anciana y el gato, el cortacésped volador y tantos otros que parecen sacados de una película de Monty Python.

En el caso de autos, el niño tiene edad y envergadura para haberse comido al tigre, al actor y a sus propios hermanitos que seguramente alegarán que el traúma les ha causado secuelas permanentes. Que un padre se aproveche de esta forma de sus hijos y les haga pasar por un proceso judicial e, incluso, por una serie de entrevistas y programas televisivos, como si fueran seres de otro planeta, me parece de una bajeza que raya en la depravación.

Este caso me ha recordado al de un sujeto que desde hace meses se dedica a atacar sistemáticamente a todas las instituciones relacionadas con las fiestas de moros y cristianos de Alcoy y que ha llegado a utilizar a su hija como punta de lanza de una de sus absurdas iniciativas, en este caso en contra de la asociación de San Jorge.

Personajes como estos deberían reflexionar un poco antes de decidirse a utilizar vilmente a sus hijos para conseguir sus propios objetivos, sea el dinero, la notoriedad o el simple ánimo de perjudicar gratuitamente a un tercero. Aunque igual resulta que les compensa.

Habrá que preguntar a sus hijos (e hija) dentro unos años qué opinan al respecto.

El ataque del tigre
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