Google y las noticias

¡Internet libre!

Desde su nacimiento, Internet se ha configurado como un lugar libre, en el que cualquiera puede expresarse sin tapujos ni cortapisas, intercambiar información, publicar contenidos de todo tipo y un largo etcétera de conductas afines que, con el incremento del ancho de banda y la irrupción del ADSL, no han hecho más que crecer.

En este marco, nos encontramos con frecuencia con los intentos de los proveedores de servicios, los denominados ISP, de aprovechar sus canales para «colar» o «filtrar» información subliminal -en ocasiones muy poco subliminal-; estos intentos, en su mayoría frustrados han provocado una discusión bastante interesante sobre la necesaria neutralidad (también denominada network neutrality) de Internet, es decir, que mi acceso a la red de redes debe ser transparente y libre, no condicionado por la empresa que me proporciona dicho acceso (dicho pronto y mal).

Parece que los tiros van en el sentido de garantizar la neutralidad del acceso (al menos en la mayoría de países) y de mantener la libertad de contenidos de Internet, poniéndola en relación con mecanismos de control parental y los cada vez más inútiles DRM, expresión que, por errónea, está generando algunas de las discusiones más estúpidas que he leído últimamente en la red. Os recomiendo este interesante artículo de wikipedia sobre DRM, que explica a grandes rasgos el verdadero alcance del error contenido en la expresión «derechos digitales».

Pues bien, ahora que habíamos encontrado un posicionamiento bastante claro del sector son respecto a las amenazas de la neutralidad de la red, parece que está surgiendo una nueva amenaza o, al menos, un fenómeno que pocos se esperaban: el ataque a los grandes buscadores.

Y es que Google, por su crecimiento y posicionamiento como el nuevo rey Midas de Internet se ha metido él solito en el ojo del huracán. Desde hace meses he destacado en este blog que algunas de las cosas que hace Google me parecen arriesgadas de acuerdo con la evolución que la normativa internacional está sufriendo en materia de derechos de propiedad intelectual, protección de datos de carácter personal, etc. En especial, me parece peligrosa la indexación y el tratamiento indiscriminado de contenidos publicados en Internet.

De hecho, estamos siendo testigos de un rosario de sentencias contrarias a los intereses de google en todo el mundo, como las recientes condenas en Bélgica por utilizar noticias de diarios francófonos en el servicio de noticias, la sentencia francesa que declara que el servicio adwords no puede permitir a las empresas «comprar» expresiones registradas como marcas por terceros o la prohibición a utilizar la marca «gmail» en europa.

En cierta medida es lógico que google se encuentre en el ojo del huracán; un estudio reciente demuestra que buena parte de los internautas utilizan el cuadro de búsqueda de google como si se tratase del campo de dirección del navegador, es decir, que dejan a google la decisión de cuál es el resultado más adecuado para una dirección determinada. De alguna forma, Google se está convirtiendo en Internet e Internet cada vez se parece más a Google, o a lo que Google le gusta que sea Internet.

A tenor del rumbo que están tomando las últimas sentencias dictadas en Europa, creo que será muy interesante ver cómo evoluciona la posición de los grandes buscadores en el contexto global.

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