Good_Vibrations_single

Segundo domingo del séptimo mes de la segunda década del siglo XXI. 11 de julio de 2010. Verano, fútbol, Estatuto y olé.

La semana pasada me quejaba en esta sección de la huelga de metro de Madrid y del revuelo que había causado la sentencia del TC, que declaraba inconstitucionales varios artículos del Estatuto catalán, pese a no haber visto siquiera la luz. Este viernes, por fin, se publicó la sentencia y vino a decir lo que todos ya sabíamos: que el marco constitucional, al menos de momento, es innegociable e inmutable. No sé si esto es bueno o malo, pero es lo que hay.

El problema del Estatuto no está en el pueblo catalán. Si hubiesen tumbado el Estatuto valenciano, tal vez yo también me hubiese echado a la calle. El problema está en su clase política. Me parece una irresponsabilidad casi sin antecedentes aprobar un texto a sabiendas de su inconstitucionalidad -nadie dudaba de eso- y utilizarlo como acicate contra las instituciones del estado, haciendo uso de falacias ad hominem tan evidentes que sonrojarían a un preescolar. Hubiese sido mucho más fácil hacer lo que han hecho el resto de comunidades autónomas: aprobar un texto que ampliase el marco de competencias, a la luz del texto constitucional, y seguir trabajando, que es lo que ahora hace falta.

Lo realmente grave del asunto del Estatuto es que un grupo de políticos catalanes, con la complicidad de unas declaraciones simplemente increíbles de ZP, hicieron creer a la gente que se podía conseguir una serie de hitos, que nadie había pedido, y que eso supondría una victoria contra el estado opresor. No hace falta recurrir al pulpo Paul para saber que esas pretensiones nunca tuvieron una oportunidad, al menos en el marco actual, porque la política y el derecho son cosas muy distintas, y eso es algo que el pueblo debería reprochar a sus políticos. No se puede jugar con las ilusiones, con las esperanzas, con las expectativas de la gente.

Pero ése no es el tema de la semana, ni mucho menos. Esta noche la selección española juega la final del Mundial contra Holanda, y ahora sí que valen todos los tópicos y excusas posibles. Holanda ha sido finalista dos veces, pero no ha ganado un mundial, así que a la tercera va la vencida. España es la actual campeona de Europa y un pulpo ha dicho que íbamos a ganar. Cábalas, apuestas, magia negra, el perrito piloto… Todo vale, no va más señores.

Yo no soy un gran fan del fútbol. Apenas habré visto un puñado de partidos enteros porque me suelo cansar durante las fases engorrosas en las que la pelota no atraviesa la mitad del campo y todos andan corriendo de un lado hacia el otro, sin que pase nada interesante. Sin embargo, estoy disfrutando con los últimos partidos de la selección (lo de «la roja» me parece una horterada), y tengo buenas vibraciones para el partido de esta noche. Por ese motivo, la canción del domingo es «Good vibrations«, de The beach boys.

I, I love the colorful clothes she wears
and the way the sunlight plays upon her hair
(…)
I’m picking up good vibrations
She’s giving me excitations
 

The beach boys es uno de los grupos más importantes de la historia del pop y el rock, no sólo por los millones de discos que han vendido durante casi cincuenta años (empezaron a actuar en 1961), sino por la influencia que han ejercido en la cultura popular y en miles de otras bandas. Good Vibrations está considerada una de sus mejores canciones y es una habitual de los rankings, como el álbum en el que apareció publicada inicialmente: Pet sounds.

Cuando el calor aprieta, los Beach Boys siempre vuelven a aparecer; casi podríamos decir que son unos de los principales factores coadyuvantes del imaginario colectivo asociado con el verano: sol, playa, bikinis, coches y, por supuesto, rock’n’roll y mucho surf. Y si no que se lo digan a Nick Rivers y su skeet surfin‘ 🙂

Esta noche promete. Si las buenas vibraciones se traducen en victoria, mañana el mundo no será mejor, ni habremos pasado la crisis, pero al menos unos cuantos millones de personas en todo el mundo serán un poco más felices y, seguramente, tendrán un poco más de resaca de lo habitual. Sólo por eso, vale la pena desear toda la suerte del mundo a nuestra selección.

Os dejo con Brian Wilson, Mike Love y compañía y os deseo un domingo lleno de buenas vibraciones

Canción del domingo: Good vibrations (The beach boys)
Etiquetado en:                                                    

Un pensamiento en “Canción del domingo: Good vibrations (The beach boys)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.