Carmen cuida de Lola y de mí. Viviendo en la zona cero de las inundaciones, ha sido capaz de mirar a los ojos al horror y sonreír. Ella es la esperanza que nace del barro.
Vivir de espaldas
A veces es posible e, incluso, necesario, vivir de espaldas porque nadie te va a aplaudir por malvivir de frente.