Ayer -en realidad hasta hace apenas unas pocas horas- tuvo lugar mi cena de promoción de ESADE. No me preocupé de contar la gente que asistió pero calculo que seríamos entre veintiocho y treinta personas, es decir, alrededor de un 30% de la gente que acabó la licenciatura y máster en derecho en ESADE en 2000.

Me alegré muchísimo de reencontrarme con todos ellos, algunos de los cuáles hacía seis años que no veía, y de conocer de primera mano su evolución personal y profesional. Es curioso, pero, una vez más, la experiencia ha hecho bueno el dicho aquél de que «quién no corre a los veinte, vuela a los cincuenta». Eso sí, comienzan a arreciar peligrosamente las conversaciones en torno a los hijos, las hipotecas y la temperatura de la lavadora. Eso ya me gusta menos…

Otra realidad que me sorprendió constatar es que seguimos siendo la generación de abogados más «machaca» del mundo mundial. Varios compañeros que trabajan en grandes despachos, entre ellos algunos de los big four me comentaban que el cambio generacional empieza a producir situciones bastante difíciles de afrontar.

En concreto, una buena amiga de Garrigues me explicaba que en su despacho, uno de los más importantes de nuestro país, se han visto obligados a incrementar de forma notable el sueldo de entrada de los recién licenciados en derecho para hacer más atractiva su incorporación, y que éstos llegan con una formación poco menos que deficiente, sin apenas conocimientos de idiomas y con una mentalidad funcionarial (léase, apagado generalizado de equipos a las 20:30) que obliga a los seniors -o abogados con experiencia- a seguir trabajando a un ritmo infernal, por un sueldo escasamente superior.

Si es que no hay nada como estar organizado. Recuerdo que cuando acabamos la carrera y aplicábamos (bonito anglicismo que se traduce por «solicitamos entrar a formar parte del proceso de selección») a los grandes despachos, dábamos por sentado que sin un conocimiento de dos o tres idiomas a nivel de nativo, un buen expediente académico y algunos períodos de prácticas durante la carrera, nuestro futuro estaba predestinado al fracaso.

Otra condición que considerábamos inextricablemente unida a nuestra condición de «recién licenciados» era que trabajaríamos entre doce y quince horas diarias, seis días a la semana, por un sueldo miserable durante, al menos, los primeros seis o doce meses. Y aceptábamos esa situación como normal, con entereza y resignación. Por fortuna, los resultados están a la vista y no hay más que ver los puestos que muchos de mis compañeros ocupan en algunos de los despachos más importantes a nivel internacional.

Personalmente, no tengo queja de cómo me trataban en Ernst&Young, y no es resultado de una especie de síndrome de Estocolmo, como me comentaba ayer mi buena amiga Chus. Mi horario era aceptable, mi sueldo se encontraba en la media y trabajaba en un buen equipo en un área que me gustaba.

Sin embargo, comparando mi situación de entonces con la que parece ser la situación habitual de los recién licenciados en la actualidad, me siento como un burro enganchado a una noria. Es posible que las condiciones de trabajo que asumíamos como normales realmente no lo fueran. O quizá, simplemente, es que las nuevas generaciones son más listas y se han dado cuenta que no es necesario trabajar tanto para vivir bien y, haciendo menos, consiguen ganar más de lo que yo cobraba cuando era senior y tenía mi equipo.

Sin embargo, este fenómeno provoca una situación difícilmente sostenible: el desacoplamiento de las tradicionales pirámides jerárquicas. Si tu base de trabajo prácticamente cobra lo mismo que los cargos intermedios y, además, éstos están poco motivados porque las capas superiores están colapsadas y no permiten promocionar, la pirámide empieza a adoptar una peligrosa forma de ocho que, al final, repercute en un descenso de la caliad de los servicios y en un incremento de los honorarios para los clientes; y, por supuesto, incide directamente en la carga de trabajo de los cargos superiores, que también acaban cansándose.

Quizá ésta interpretación de la realidad sea un poco exagerada y la situación no sea tan grave, pero ya empecé a apreciar una tendencia similar hace unos años y su constatación me ha hecho ver que quizá, al final, no fue una locura dejarlo todo y crear e-contratos. Como decimos en mi tierra, poc viurà el que no ho veurá (mi socio Jordi sigue sin entender este dicho).

Recapitulando, no hay nada como estar organizado para hacer valer tus derechos; y no hay nada como ser un machaca para poder disfrutar de una cerveza compartiendo tus penas con tus compañeros. Y es que el que no se consuela es porque no quiere…

La generación de los machacas
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3 thoughts on “La generación de los machacas

  • 10 junio, 2006 a las 12:54
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    Luis, me alegro de lo de anoche, nunca se deberia perder la oportunidad de reuniros……..nunca se sabe lo suficiente, verdad?

    Si, ha cambiado mucho, es posible que ahora entiendas, cada dia mas, lo que alguien como yo, de la edad de piedra, ha intentado hacerte ver desde hace años.

    El cambio, en todos los aspectos, ha sido tremendo desde hace 25 años, fijate, si tu lo notas en este periodo, los que por desgracia hemos tendo que vivirlo desde hace «algo mas de tiempo», estamos acongojados (eso si que me permites expresar, asi de duro,mo?)

    Me alrgro enormemente que seas tan sensato y te des cuenta de las cosas, no olvides nunca que la experiencia es un grado, tu ya puedes opinar….

    Con respecto a E-Contratos, por supuesto que sera un «boom», esta mas que claro, pero se tiene que luchar…..

    Es posible que entiendas lo que hemos comentado muchas veces, hay que arriesgar, por narices, bueno si no quieres ser un funcionario o eres un conformista…..no, no lo eres

    Lucha Luis, no tengas miedo a nada ni a nadie, unicamente los valientes son los que llegan al final, no lo dudes, es posible que un poco magullados, pero llegan, los demas se quedan por el camino, creo qye te conozco, es mas, alguien de tu familia es asi tambien, lucador incansable

    A veces se confunde el riesgo con la irresponsabilidad, la razon, la da el tiempo……

    Pero me imagino que todo no habra sido hablar de trabajo…….

    Responder
  • 11 junio, 2006 a las 2:23
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    Los abogados no son los corruptos, sino los corruptos que se hacen pasar por abogados.

    El abogado es el amigo de lo perdido

    El abogado es como una puta, mientras no le pagues no se mueven…

    Cuantos chistes de abogados existen…….solamente tres el resto son historias verdaderas.

    Un buen abogado no discute, destruye………………………………(ojo Luis….no seas así…,sabes que no es cierto)

    Un abogado es aquel que aun contrata con la porquería pero alza el vuelo para no mancharse.

    La vida es un derecho y el derecho es toda una vida.

    Solo hay tres cosas que no existen: extraterrestres, vida en Marte y abogados baratos.

    Para los abogados el cliente tiene la razón hasta que deja de pagar.

    Un buen abogado es diligente antes que inteligente.

    Mientras los ojos del juez estén vendados no tienes de que preocuparte, preocúpate cuando estén vendidos.

    Los abogados son meros intérpretes del derecho que se ganan la vida tan humildemente como cualquier otra persona.

    La Justicia es invisible a los ojos gracias a que tu abogado se encarga de que la conserves y no debas preocuparte por ella.

    Mientras la persona común sólo mira a los ojos y escucha las palabras, el abogado observa y averigua los pensamientos.

    El abogado nunca cobra lo suficiente si tienes en cuenta lo que deberías pagar si ellos no estuvieran salvándote el pellejo cada vez que te metes en problemas.

    El abogado no vale por lo que sabe sino por el ingenio y la capacidad de utilizar todos los conocimientos a su favor.

    El abogado es el diplomático de la mentira.

    Quién necesitaría abogados si todo mundo hiciera lo correcto moralmente hablando y pensara en los demás.

    El abogado aprende el 20% de su profesión en las aulas de la universidad y el 80% restante en la práctica diaria de los conocimientos obtenidos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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  • 11 junio, 2006 a las 20:16
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    En una dinámica de grupo para trabajar en relaciones públicas de una empresa multinacional, se le hizo la siguiente pregunta a tres candidatos:

    ¿QUÉ LE GUSTARÍA QUE DIJESEN DE USTED EN SU VELATORIO? «

    El 1º candidato dijo:

    – Que fui un gran médico y un muy buen padre de familia.

    El 2º candidato dijo:

    – Que fui un hombre maravilloso, gran ejecutivo, excelente padre de familia, y un profesor de gran influencia en el futuro de la juventud.

    Pero el 3º arrasó:

    – yo no tengo estudios, pero entiendo la vida, me gustaría que dijesen:

    – MIRA, SE ESTÁ MOVIENDO…!

    Fue contratado!!!!!!!!

    A veces no es necesario estudiar tanto, simplemente hay que vivir y saber estar, verdad?

    Responder

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