La semana pasada comentaba en uno de mis posts que estoy arrancando un nuevo negocio relacionado con internet, del que próximamente daré más detalles.

En estos momentos estoy acabando de hacer números, de definir el modelo de negocio, de planificar la inversión, crear el equipo, vamos, lo que ya sabéis que comporta iniciar desde cero una nueva empresa. Pero, a diferencia de otras veces, en esta ocasión he decidido compartir mis ideas desde el primer momento con amigos de dentro y fuera del sector e, incluso, de un par de escuelas de negocios muy conocidas.

Pasen y vean, están en su casa.

He asistido en muchas ocasiones a situaciones incómodas en las que un emprendedor dice tener una gran idea de negocio que, por miedo, no se atreve a contar a nadie. Yo mismo lo hice cuando creé e-contratos en 2003; durante los primeros seis meses sólo compartí mi idea con mis socios y con la agencia de propiedad industrial con la que intentamos patentar el proceso e, incluso, con ellos fuimos bastante reservados, lo que en parte provocó que al final no consiguiésemos proteger la invención.

Como ya sabéis, una idea no es un negocio. Conozco gente que tiene ideas geniales todos los días y disfruta compartiéndolas con el resto, con el deseo de que alguien las cace y las desarrolle porque ellos no tienen tiempo -ni ganas- para hacerlo. Y también conozco ideas aparentemente absurdas o casi irrelevantes que se han convertido en grandísimos negocios gracias a la visión, el esfuerzo y la ilusión del equipo que las empujaba.

Durante los últimos 7 días he recibido más de 20 feedbacks sobre mi proyecto por parte de algunas de las personas que más respeto dentro del sector y fuera de él, verdaderos expertos que, en su mayoría, llevan más de diez años peleando, analizando, creando y aprendiendo del mercado. He recibido opiniones de todo tipo, positivas, negativas, neutras, alentadoras y desincentivadoras, pero todas y cada una de ellas me han servido para acabar de configurar mi modelo, entender mejor qué puedo, qué quiero y qué debo hacer y aterrizar las ideas que me rondaban en la cabeza.

En tan sólo una semana he conseguido acelerar el proceso de conceptualización y definición de una forma brutal, e incluso he podido empezar a configurar un equipo ganador con el que estoy deseando arrancar de una vez.

Si me hubiese quedado en mi casa dando vueltas y más vueltas a mis ideas, probablemente hubiese sacado algo interesante, pero que estaría a años luz de la madurez y concreción del modelo que ahora mismo tengo entre mis manos gracias a haberlo puesto en un escaparate y pedir a la gente de mi alrededor que opinase sobre él.

Si tienes un proyecto en mente, sácalo de ahí lo antes posible. Compartelo, enséñalo, contrástalo, no tengas miedo a que te digan que es una bazofia, porque si no lo es, habrás aprendido cómo no tienes que presentarlo cuando se lo «vendas» a alguien; y si realmente es una bazofia -reconócelo, es muy probable, sobre todo si crees que no tienes competencia– ¿no crees que es mejor saberlo ahora que darte cuenta dentro de dos años, cuando hayas desperdiciado tu tiempo y tu dinero?

Ojo: compartir no es exhibir. Una cosa es recabar ideas y opiniones sobre tu proyecto para aportale valor, y otra muy distinta lanzarlo a la calle sin madurar para que cualquier hijo de vecino difunda por ahí que estás perdiendo el tiempo. Con algunas personas, sobre todo con determinados clientes e inversores, sólo vas a tener una bala para disparar, así que guárdatela hasta que tengas el pulso firme, el arma engrasada y el ojo entrenado. Pero para llegar ahí, vas a tener que caminar mucho, y hacerlo solo puede hacer que te pierdas antes de alcanzar tu meta.

Seguiremos informando.

Aprende a compartir tus ideas
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6 thoughts on “Aprende a compartir tus ideas

  • 23 julio, 2009 a las 10:41
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    Hemos seguido un proceso bastante parecido… yo hace tiempo era bastante «talibán de las ideas» pero cada vez creo más en la puesta en marcha de la misma y en el conjunto de «pequeñas ideas» que rodean al proyecto que en la «idea madre» en sí misma.

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  • 23 julio, 2009 a las 12:19
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    Estoy de acuerdo.

    Una idea tiene más valor si la compartes, pero…… hay que saber con quién compartirla.
    A veces con críticos destructivos, con entusiastas, con pesimistas, con personas que te aportarán valor.

    Como dice Jordi Bufí al que conozco, muchos son «golums» de sus ideas y se mueren con ellas.

    También es necesario aportar que no esperes mucho a sacar el proyecto hasta tener el modelo ideal.
    SACALO ya lo adornaras por el camino, es preferible que este en el mercado cuanto antes a que otros se te adelanten.

    saludos

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  • 23 julio, 2009 a las 12:31
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    Gracias @Jordi y @Jorge por vuestras aportaciones.

    @jcjurado no acabo de ver la relación entre lo que comentas y el post, al margen del linkbuilding, pero gracias de todas formas por pasarte por aquí.

    Me ha gustado el concepto de «gollum» que muere con sus ideas.

    Me recuerda una frase que escuché mucho en la red innova y que tengo muy presente últimamente: «if you’re not absolutely ashamed when you launch your project, you’ve launched it too late».

    Abrazos!

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    • 23 julio, 2009 a las 13:04
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      Linkbuilding al margen. Lo que quería expresar con el caso de Apple es que el éxito depende de muchos ingredientes.

      No basta una buena idea si no la sabes vender.

      Y en eso el caso Apple es un paradigma, pues ¿qué tienen sus productos que no tengan los de sus competidores?

      Quizás, que Apple no sólo vende móviles, pŕotatiles o mp3s si no algo más, intanglble, y muy apreciado: «estatus» y diferenciacion.

      Y eso en un sector como la electrónica de consumo donde se peca de demasiada homogeneidad.

      Con ello quería ejemplificar que en no pocas ocasiones toda la energía se gasta en la búsqueda de una idea revolucionaría,
      olvidando que hay que venderla.

      Un saludo!

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  • 23 julio, 2009 a las 13:07
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    @jcjurado Te agradezco la ampliación y estoy de acuerdo contigo en que no basta con «pensar»: hay que vender. Al fin y al cabo, un negocio es un negocio… 😉 Un saludo.

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