hormiga iguazú

No hay nada mejor en la vida que saber qué es lo que uno quiere hacer con ella.

En el transcurso de los últimos nueve meses he tomado decisiones muy importantes: me he casado, he liquidado el que pensaba que iba a ser el proyecto de mi vida (e-contratos) y me he incorporado a un nuevo proyecto con Demini: tractes.

Algunas decisiones han sido fáciles y muy satisfactorias, otras han sido dolorosas y también las ha habido neutras. Pero han sido mis decisiones y he aprendido tomándolas. Por suerte hasta ahora he podido controlar mi rumbo y no tengo que arrepentirme de nada de lo que he hecho, ni tengo que rendir cuentas a nadie salvo a mi Santa, que me soporta como razonablemente puede.

Hoy, de nuevo, toca vivir uno de esos momentos especiales: es mi último día en tractes.

Tras nueve meses como Director de soluciones para pymes de Demini y casi siete como Director de Tractes, vuelvo a la carretera para hacer lo que más me gusta: emprender.

Llevo alrededor de una semana dándole vueltas a un nuevo proyecto y he tomado la decisión de apostarlo todo una vez más. No necesito más tiempo para saber que es una idea interesante, pero que requiere de muchísimo análisis, tiempo, esfuerzo y toneladas de cariño. Una idea no hace un negocio, eso lo tengo claro. Por eso hay que apretarse los machos y empujar con fuerza.

Se trata de un proyecto arriesgado, relacionado -cómo no- con internet, con una planificación compleja pero extremadamente interesante. A diferencia de otras ocasiones, he decidido comentar el modelo desde el principio con buenos amigos que conocen muy bien el negocio: al fin y al cabo se trata de sumar apoyos y no cabe duda de que diez ojos ven más que dos. Ya cuento con un buen equipo para tirar del carro y creo que voy a tener que ganar unos kilos para que me quepa en este cuerpo serrano toda la ilusión que estoy generando.

Es el momento y no voy a dejarlo pasar.

Atrás queda un esfuerzo ímprobo en tractes que ha desembocado en el empuje necesario para que el negocio crezca y madure; me hubiese gustado recoger los frutos en persona pero, simplemente, no era mi proyecto por muchos motivos. Mejor así.

Pese a todo, sé que voy a echar de menos a mi equipo de tractes. Quiero darle las gracias a María, Héctor, Ismael, David, Amadeo y Ángel por su esfuerzo y por el cariño que me han demostrado durante todo este tiempo. Os deseo toda la suerte del mundo.

También dejo buenos amigos y grandísimos profesionales en Demini, con los que seguro que pronto tendré ocasión de colaborar de nuevo. Gracias a todos, en especial, a Simón, Adrián, Héctor, Román, Eloy y Joana y sobre todo a Juan Pablo por permitirme formar parte de vuestra gran familia. Disculpad que no os cite a todos porque no acabaría jamás; gracias en cualquier caso.

Nueve meses después es tiempo de volver a jugársela. Vuelvo a la carretera y preparaos porque esta vez es para quedarme.

#modo_emprendedor_on
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