Estamos en el fango.

De repente, ser emprendedor es cool, una nueva tendencia, un trend topic. Vamos, que se ha puesto de moda. Y esto, señores, es un verdadero drama.

Ser emprendedor es como ser rubio: naces así. En algunos casos puedes llegar a tunearte, pero al final del camino, cuando hay que tomar decisiones importantes, la naturaleza se acaba imponiendo.

Sacar adelante un negocio no es cool, no es guay, no mola. Es una auténtica putada. Alguien tenía que decirlo. Si bien es cierto que a algunos este sufrimiento, esta mezcla de tensión e incertidumbre permanente, nos genera una especie de placer sadomasoquista y nos impulsa a crear nuevos negocios de forma compulsiva durante toda nuestra vida, hay que saber que se trata de una conducta de riesgo, que probablemente hará que pierdas varias veces todo lo que has conseguido ganar durante tu vida. En mi opinión, hay que tener un ADN especial para afrontar algo así. Todos conocemos casos de grandísimos profesionales crecidos al abrigo de grandes empresas que, al verse solos emprendiendo un nuevo negocio, han echado a correr; afortunadamente.

La moda del emprendedor es un drama porque está provocando que cientos, tal vez miles de personas desperdicien los mejores años de su vida intentando hacer algo para lo que no están preparados, alentados por la promesa de un exit que no se va a producir. Algunos, incluso, tan solo arrancan su negocio para poder ir a los eventos de emprendedores o decir que lo son en su bio de twitter o su perfil de facebook. Podría listar unas cuantas decenas de personas que cumplen este patrón.

No se trata de eso.

Sólo hay dos motivaciones que deberían provocar que alguien se plantee crear una empresa: cambiar el mundo y convertir un conjunto de recursos en un conjunto más grande de recursos, lo que se suele llamar ganar dinero. No hay fines más nobles, ni ningún otro objetivo que justifique perder tu salud y los mejores años de tu vida intentando crear algo que no existe. Por este motivo, si te consideras emprendedor, deberías enfocar todo tu esfuerzo a cambiar tu entorno y ganar dinero. Por supuesto, a veces hay que dar algunos rodeos para llegar a la meta, pero el foco y tu capacidad de trabajo es lo único con lo que realmente puedes contar. El dinero llegará y se irá, los equipos se crean y se destruyen, pero al final todo depende de ti. Y si no estás absolutamente convencido de lo que estás haciendo, te cansarás y acabarás abandonando.

Abandonar no es malo de por sí, de hecho probablemente tengas que hacerlo unas cuantas veces. No hay nada que justifique seguir empujando un negocio que no lo es porque antes o después acabará explotando y es mejor que dediques tus energías a algo que realmente sea viable. Sólo tienes una vida y deberías dedicarla a hacer algo que realmente te llene.

Si lo que buscas es hacer algo emocionante para ocupar tu tiempo, puedes organizar partidas de póker clandestino, saltar de un acantilado o coleccionar animales venenosos en el cajón de tu ropa interior. Hay miles de hobbies y aficiones que no te costarán dinero y que te permitirán obtener tu dosis necesaria de adrenalina. Emprender es otra cosa, es una necesidad, una enfermedad, una auténtica putada que no te permite plantearte tu vida de otra forma. Una putada, eso sí, maravillosa, que te hará disfrutar de tu trabajo aunque éste ocupe el 90 de las parcelas de tu tiempo y de tu vida, convirtiéndote en un simbionte profesional. No importa, no tienes alternativa, así que, al menos, intenta disfrutarlo.

En mi condición de emprendedor irredento, me he equivocado mucho más que la mayoría de las personas que conozco. Ya he perdido una vez todo lo que tenía y espero no volver a hacerlo, aunque estoy preparado para el momento en que esto pase. Mientras tanto, sigo trabajando 16 horas al día para sacar adelante mis proyectos. ¿Esto es cool? No, pero a veces pienso que debería pagar por hacer este trabajo.

Ya os lo he dicho antes, estamos en el fango. 🙂

Emprendedores en el fango
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12 thoughts on “Emprendedores en el fango

  • 6 abril, 2011 a las 11:31
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    Pues yo creo que el dinero suele ser un subproducto de la realidad empresarial. Y no creo que lo que dices sea verdad, te refieres a los ‘emprendedores’ de internet, que es una raza de gente fascinada por los blogs, TechCrunch y la posibilidad de hacer una ronda de inversión. Como si eso fuera un fin.

    Yo creo que en este ambientillo blogosférico se olvida a todos los empresarios que hay por el mundo que se dedican a crear otras empresas, de otro cuño, pero que dan resultado, trabajo y satisfacción. ¿O acaso el que monta una pastelería es menos empresario y menos emprendedor que el que monta una red social?

    Lo que estamos viendo es una cosa que en muchísimos otros ambientes existe desde siempre, los toreros (escritores, músicos, aventureros, pintores…) de salón, están ahí porque no todo el mundo sirve y no todo el mundo puede. Ni quiere.

    Yo después de darle muchas vueltas al tema, creo que lo que distingue a un empresario de un asalariado es que en general al empresario le da lo mismo no tener dinero el mes que viene. Y lo que distingue a un empresario de éxito de uno que no lo es es simplemente la suerte.

    Y desde aquí, mi consejo a la juventud fascinada por Silicon Valley que tienen a Zuckerberg como modelo: dejad de pensar en idioteces y haceos notarios, si es que sois lo bastante listos y lo suficientemente currante. Yo no soy ni lo uno ni lo otro y aquí me tenéis, haciendo el panoli.

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    • 6 abril, 2011 a las 12:23
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      Hola Juan:
      Me ha encantado esto

      Yo después de darle muchas vueltas al tema, creo que lo que distingue a un empresario de un asalariado es que en general al empresario le da lo mismo no tener dinero el mes que viene. Y lo que distingue a un empresario de éxito de uno que no lo es es simplemente la suerte.

      En cuanto al resto, evidentemente yo me refiero a una realidad concreta vista desde mi propia experiencia, no a todo el fenómeno emprendedor del mundo mundial. Bastante tengo con lo mío como para opinar de lo de los otros 🙂

      Abrazos y gracias por tu comentario Juan.

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  • 8 abril, 2011 a las 20:44
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    Emprender creo que no es una putada.

    La putada es tratar de dar en la diana con los recursos ajustados (no hay margen para el error), o idear hacerlo sin casi recursos.

    La putada es cuando el dinero no es propio (si te importa quién te lo dejo, sobre todo familia y amigos). Porque cuando es propio, uno mismo es el propio termómetro de su confianza y seguridad en la idea a desarrollar. E invertirlo en la propia idea puede tener el mismo riesgo que tirarse de una acantilado como hobbie :).

    La putada es cuando hay personas que dependen de ti, y tienes que calcular muy bien los riesgos.

    Pero no lo mencionas explícitamente, y a mi me parece importante. Emprender también es algo social y hay casos que permite dar la oportunidad a profesionales a crecer, desarrollar su talento, al paraguas de la idea del emprendedor. 🙂

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  • 12 abril, 2011 a las 13:21
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    Yo creo que tú tienes ese ADN del que hablas, y seguro que tu mujer también.

    El mundo perfecto no existe y pensar que vas a montar una empresa y triunfar sin esfuerzo es una utopía.

    Lo bueno de ser emprendedor y vivir una época de crisis es que sabes que NO te van a despedir.
    🙂

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  • 26 abril, 2011 a las 16:42
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    Adviertes que «tal vez miles de personas desperdicien los mejores años de su vida intentando hacer algo para lo que no están preparados»… Y yo te pregunto: ¿Acaso es mejor la alternativa de estar encerrado en una oficina 12 horas diarias trabajando en el proyecto de un desconocido?

    Bingo!

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    • 8 mayo, 2011 a las 19:57
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      @fabricante Eso es exactamente lo que quiero decir, que para muchas personas es mucho mejor trabajar 12 horas al día en el proyecto de un desconocido y cobrar su sueldo a final de mes, porque esta forma de vida se ajusta mucho mejor a su forma de ser, a sus capacidades y habilidades que iniciar un negocio desde cero e intentar ganarse la vida y mantener a su familia con él. Creo que para la mayor parte de la población ser emprendedor no es una alternativa real, afortunadamente, porque un país no necesita millones de emprendedores, sino empresas potentes que generen riqueza.

      O al menos ésta es mi opinión 🙂

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  • 21 mayo, 2012 a las 20:39
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    Juan Dominguez comenta que hay gente fascinada por los emprendimientos de Internet, estoy de acuerdo, aun mas con el show mediático y hasta películas que hay, pero el emprendimiento se puede dar de muchas mas formas no solo en Internet. Sin embargo, no creo que sea malo incentivar generaciones de emprendedores, pero creo que no debería de mostrarse como algo cool por que como lo dice el post, no lo es, debería de mostrarse mas realista y no solo en términos de ganancias sino de impacto personal y social.

    Algo que me gustaría agregar al post es que aunque el proceso es difícil y doloroso, también es una fuente de experiencia enorme, ya que así sea un talentoso programador, panadero o administrador, deberá aprender de gestión, mercadeo, manejo de personal, finanzas, leyes, psicologia, etc. ademas, muchos por mas que nos retiremos o fracasemos en varios intentos… deseamos hacerlos una vez mas y mejor :o)

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