La despedida

No me voy a ningún sitio (bueno, en realidad sí), pero este post no va sobre eso. El título obedece a que esta tarde me voy con once amigos de despedida de soltero, un concepto que siempre me ha parecido curioso.
«Despedida de soltero». ¿Realmente es necesario celebrar durante un día -o un fin de semana, como es el caso- el cambio de estado civil? ¿Y por qué se supone que este tipo de eventos debe estar acompañado por alcohol, drogas y mujeres de afecto negociable?

Entiendo que hay personas que necesitan justificarse a sí mismas para llevar a cabo determinadas conductas; lo que me extraña es que haya podido generarse una especie de conciencia social permisiva respecto de este tipo de acontecimientos. Me horripila escuchar algunas de las conversaciones que han tenido mis amigos últimamente con sus parejas, en las que ellas dan por asumido que va a haber de todo. DE TODO. ¡Y lo que me resulta acojonante es que no les parece del todo mal, porque ellas esperan hacer lo mismo con sus amigas!

¿Pero es que hace falta que alguien se case para organizar una fiesta? ¿Acaso toda la industria del sexo de nuestro país depende de las despedidas de soltero? ¡¡En ese caso resultaría que el índice de matrimonios o uniones formales está vinculado al de servicios sexuales!! No lo veo claro.

Todo esto me parece de una hipocresía y falta de coco tremenda. No hace falta una justificación para ir a un lupanar. Y tampoco es necesario ir, sólo porque un amigo se case.

Nosotros, de momento, tenemos un plan que me hace muchísima ilusión; me apetece TODO juntarme con amigos que hace meses que no veo y, sobre todo, reunirme en un lugar «neutro» con un grupo que lleva en activo doce años. Sólo lamento la baja de Poto, pero cada uno toma las decisiones que estima oportuno en cada momento.

En nuestro plan no entra lo que la gente llamaría una despedida de soltero al uso. Prefiero hablar de reencuentro, que es lo que realmente vamos a celebrar este fin de semana. Hace años, a este tipo de acontecimientos le llamábamos el «día de los macanudos», y sigo prefiriendo ese nombre.

Bon cap de setmana a tothom.

Un comentario sobre “La despedida

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  1. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices. En multitud de ocasiones nos hemos reunido por motivos mucho menos importantes; para vernos, recordar viejos tiempos, o, simplemente en nuestro caso, por la tradición anual de hacer una cena de navidad con la Tuna. Lo hemos hecho en multitud de ocasiones, en ciudades de lo más diverso, y vice Dios que lo seguiremos celebrando año tras año (Mientras el cuerpo aguante…). Para mí, la Tuna es importante, pero que se case un amigo, lo es todavía más. Hace unos años, así como tres, se caso un muy buen amigo nuestro, Paco. No le preparamos ninguna despedida de soltero, entendida como tal, pero todavía recuerdo aquel viaje a Ubeda, el último viaje con Paco de soltero. Que un amigo se case es un gran acontecimiento, para la gente que valoramos por encima de muchas cosas el concepto «amistad», que un amigo se case representa un gran acontecimiento, a la vez que una gran pérdida, porque egoístamente hablando, ya no puedes compartir tanto tiempo como te gustaría con él. Si por el mero echo de verse un fin de semana, para irse un poco de juerga y jugar unas «partidacas» somos capaces de mover cielo y tierra, qué no haremos por montarle una despedida a un amigo que se casa. No es necesario sobrevalorar el concepto «Despedida de soltero-a», es simplemente ese momento, esos instantes especiales… todo un elenco de factores que tanto para el casamentero como para sus amigos siempre serán inolvidables. Bueno Luis, pásalo bien, y recuerda siempre esta frase de Benjamin Franklin: «Un padre es un tesoro, un hermano es un consuelo: un amigo es ambos». SaludosLuisG

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