El repositorio universal

A raíz de una serie de comentarios introducidos por distintas personas en una de las entradas recientes del blog de Enrique Dans, se ha suscitado una discusión que considero interesante: ¿Puede google guardar las conversaciones mantenidas a través de su chat o de gtalk para luego publicarlas?

En el momento actual, a través de gmail, google ya identifica palabras claves en conversaciones privadas y ofrece a través de adwords publicidad contextual, algo que siempre me ha causado mala espina porque, aunque se lleve a cabo de forma automática, no me gusta sentirme espiado cuando hablo de asuntos personales.

Sin embargo, yendo un paso más allá, creo que plantearse la indexación y publicación de una conversación privada, aunque se haya mantenido a través de un medio mantenido por un tercero –en este caso google- es un error y una temeridad. No quiero que google mantenga en sus servidores mis conversaciones telefónicas -o «VoIpónicas»- privadas, y mucho menos que trate y publique su contenido. Sobre todo, si lo hace sin mi consentimiento.

Esta discusión me ha recordado que en el curso que imparto todos los años en la Universidad Politécnica de Valencia sobre derecho informático y de las TICs solemos debatir un asunto que siempre genera polémica entre los alumnos: ¿Constituye una infracción de algún tipo el que yo guarde masivamente datos personales de terceros, imágenes, fotografías, vídeos, etc., los trate, los indexe y los ofrezca a quién me pregunte por ellos? ¿Quién me ha autorizado a copiar y publicar estos contenidos?

Normalmente, los grandes buscadores se excusan en que sus robots están diseñados para capturar e indexar contenidos de forma masiva y afirman que quien no quiera que sus contenidos se indexen, dispone de herramientas para evitarlo. Yo tengo mis serias dudas al respecto. Si yo publico mis datos y obras en mi blog o página personal o corporativa, tengo que poder decidir quién puede utilizarlos y tratarlos, igual que coloco mi nombre en el buzón de mi casa y aparezco en las páginas blancas para que me localicen, no para que me envíen publicidad y me hagan perder el tiempo.

Tengo curiosidad por saber cómo evolucionará este asunto en el futuro, si google verdaderamente acabará convirtiéndose en una especie de repositorio universal o disco duro de la humanidad, o conseguiremos defender nuestra libertad de expresión y nuestro derecho a equivocarnos, rectificar y que nadie nos lo recuerde eternamente.

En un post anterior recuperaba una cita rayana en la greguería que me hizo mucha gracia la primera vez que la leí: la caché de google es la fe de erratas de Internet. Cada vez que pienso en ello me hace menos gracia.

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