Segundo domingo del cuarto mes de la segunda década del siglo XXI. El sol empieza a caldear el ambiente, las plantas ya han florecido y todo parece mejor, más fácil y más bonito para casi todos. No creo que Garzón y los chorizos de la Gürtel estén para pajaritos y chorradas, pero allá ellos por meterse en la boca del lobo.

El buen tiempo no sólo insufla optimismo, sino también energía y nos ayuda a recordar que, en mayor o menor medida, seguimos vivos y tenemos mucha vida por delante. Una de las cosas en las que más pienso últimamente, sobre todo después de haber escuchado tanto la palabra durante las últimas semanas, es la pasión; sin embargo en mi caso no me refiero a la pasión como acción de padecer 🙂 sino a una sensación de fuerte determinación y amor por algo o alguien.

Por suerte, hay muchas cosas que me apasionan y siempre intento situarlas en el centro de mi vida. Por ejemplo, me apasiona mi trabajo. En este sentido me considero una persona afortunada, que disfruta trabajando en lo que más le gusta hacer. También me apasiona Gemmurrín, la música, mi familia, mis amigos y muchas otras cosas que no vienen al caso. La vida es demasiado corta como para malgastarla haciendo cosas que no te apasionen y que te hagan sentir vivo y aunque ahora te parezca una máxima imposible, creo que si luchas por ello acabas consiguiéndolo.

Por desgracia, muchas veces dejamos que las circunstancias de nuestro entorno nos alejen de nuestros objetivos, de lo que realmente nos apasiona, y nos hacen conformarnos con una vida mediocre y sin sentido. Es fácil dejarse llevar por lo fácil, incluso por el desánimo cuando el escenario es tan negativo como el que nos rodea actualmente, pero es en estos momentos cuando realmente hay que darlo todo y luchar por los sueños. Éste es el espíritu de los emprendedores, de la gente que está decidida a cambiar su propia vida, mejorando una parcela de la realidad sobre la que cree poder introducir un cambio positivo.

Hace unas semanas mi buen amigo Luv Sayal me hizo una reflexión muy interesante sobre todo esto y la puso en relación con la canción con la que suele acompañar iWeekend. Por eso la canción del domingo es Eye of the Tiger, de Survivor, y está dedicada a todos los que lucháis día a día por hacer vuestros sueños realidad y por convertir vuestra pasión en el centro de vuestras vidas, entre los que Luv ocupa un lugar destacado 🙂

So many times it happens too fast
You change your passion for glory
Don’t lose your grip on the dreams of the past
You must fight just to keep them alive

Eye of the Tiger fue compuesta en 1992 por el grupo Survivor especialmente para la banda sonora de la película Rocky III, a solicitud del propio Sylvester Stallone, quién no consiguió los derechos de Another one bites the dust, de Queen. Se trata de una canción perfectamente reconocible,  intensa, llena de energía y con un mensaje positivo.

Fue precisamente Luv -¡gracias!- quien me hizo ver la conexión entre el mensaje de la canción y el mundo de los emprendedores: muchas veces  renunciamos a nuestra pasión y a nuestros objetivos por conseguir una gloria efímera; sin embargo, para hay que seguir luchando para mantener vivos nuestros sueños.

Y tú, ¿sabes qué es lo que realmente te apasiona? Entonces, ¿a qué esperas para convertirlo en el centro de tu vida?

Canción del domingo: Eye of the tiger (survivor)
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