
Emprender es un caso extremo de palo y zanahoria.
Distintos estudios concluyen que es una de las actividades profesionales más estresantes que existen y, al mismo tiempo, una de las que más satisfacción genera.
Lo que amas, te mata. Tal cual.
Desde que puse en marcha mi primera empresa en diciembre de 2003, no he dejado de emprender. Como todos, he pasado temporadas difíciles y me he apoyado muchas veces en psicólogos, psiquiatras y coaches, que me han proporcionado un buen puñado de herramientas para enfrentarme a los retos que implica este estilo de vida.
Porque crear y gestionar empresas es un trabajo a vida completa.
No te levantas por la mañana siendo presidente ejecutivo y te metes en la cama siendo Manolo. Eres ambas cosas todo el rato y la presión permanente de pagar las nóminas, atender a las expectativas de tus clientes y de tu equipo, cuidar la caja, cumplir con las leyes, proteger tus activos, defenderte de tus competidores y mantener algo de equilibrio en tu vida personal, pasa factura.
No pasa nada, son las reglas del juego y hay que aprender a vivir con ellas. Pero a veces te falla la energía o te falta claridad mental. Estás cansado. Pruebas un montón de cosas que no funcionan.
Entras en LinkedIn -el planeta natal de todos los mentirosos del universo- y parece que todos lo hacen mejor que tú.
De repente, empiezas a sentir que todo es tu responsabilidad. Y, claro, de la responsabilidad a la culpa hay sólo un pasito. Y de sentirte culpable a interpretar como un fracaso personal que tu empresa no funcione como te gustaría, menos de eso.
El germen de Ancla.life fue, precisamente, un mensaje que compartió mi amigo Diego Ballesteros en Twitter (hoy, X), en el que hablaba sin tapujos sobre sus problemas de salud mental derivados de su condición de emprendedor.
A partir de ese mensaje, unos cuantos decidimos unirnos a la causa y, bajo el liderazgo de Diego, creamos esta asociación sin ánimo de lucro, que tiene una misión muy clara:
eliminar el estigma y prevenir las enfermedades mentales en el ámbito emprendedor de habla hispana. De emprendedores, para emprendedores.
Aquí no hay magia:
- Crear y gestionar empresas es una actividad exigente y extenuante. No es la única, pero es la que mejor conocemos.
- Tener el cortisol por las nubes no es bueno para ti, ni para tu negocio.
- Si alguien te ayuda a detectar que te estás pasando de rosca, puedes empezar a tomar medidas.
- Si, además, te damos los recursos que necesitas para hacer las cosas de otra manera, puedes que entre todos hagamos que tu vida sea un poco mejor. Y, sólo entonces, habremos conseguido nuestro objetivo.
Estamos en un sistema que premia la hiperdisponibilidad, castiga la vulnerabilidad y nos hace vivir con una mochila que, a veces, pesa demasiado. Y nos quemamos. Y nos frustramos. Y nos agotamos. Y la mayoría de veces no nos damos cuenta de todo esto hasta que es demasiado tarde.
Gracias a Ancla, aprenderás a detectar qué es lo que no está funcionando, descubrirás ejemplos de emprendedores que han conseguido darle un giro a su vida, sin renunciar a mantener empresas rentables y vidas saludables y tendrás acceso los recursos que necesitas para llegar adonde quieres.
Entre los recursos que Ancla pone a tu disposición, destaco tres, que he experimentado en mis carnes:
- El programa Healthy Minds. Es un curso basado en evidencia científica, que analiza hábitos, habilidades y patologías con las que te sentirás identificado rápidamente, desde el sueño hasta el estrés, la alimentación, la actividad física, la gestión emocional o los mecanismos que el cerebro utiliza, a veces para salvarte la vida, y otras para reventártela. Yo lo hice hace casi tres años y me voló la cabeza.
- Los retiros y experiencias presenciales. Son fines de semana largos en los que podrás convivir con otros emprendedores y con expertos en salud mental, que te ayudarán a resetear y profundizar en técnicas de cuidado personal basadas en evidencia científica. Mucha física y poca metafísica.
- Los Personal Boards: para mí, los PBAs son el arma secreta -cada vez menos secreta, eso es cierto- de Ancla. Se trata de pequeños grupos privados de emprendedores que se reúnen una vez al mes y tratan todo tipo de temas, personales y profesionales, para crear una auténtica red de seguridad, siguiendo una metodología muy específica que busca facilitar el intercambio de experiencias y el respeto entre sus miembros. Yo formo parte de un personal board desde el mes de mayo de 2023 y te aseguro que me ha cambiado la vida, hasta el punto de que ahora ya no entiendo cómo he podido sobrevivir sin ellos. Os quiero todo. Gracias de verdad.
Además de Heathy Minds, los retiros y los PBAs, Ancla colabora con psicólogos recomendados por otros emprendedores y publica muchos contenidos, como artículos y un podcast dirigido por la gran Toñi, que valen oro.
Y en todo este proceso tenemos la suerte de contar desde el principio con Nirakara, un Instituto de investigación en salud mental dirigido por Gustavo Díez, un tipo increíble al que si no conoces, ya tardas en seguir. Aquí tienes sus publicaciones en Researchgate y aquí puedes ver una de sus últimas entrevistas.
Todo esto -y mucho más- es Ancla, una comunidad de emprendedores que nos ayudamos entre nosotros y que hemos pasado por los mismos retos que tú. Gracias a Diego, a Carlota, a Gustavo, a Jon, a Pablo, a Jordi y a todos los que hacéis posible esta locura que tantas vidas y empresas ha salvado en unos pocos años.
Porque emprender no es un sprint, ni una maratón, como dicen algunos. Es una parte de tu vida que requiere esfuerzo, claro que sí, pero que has de aprender a disfrutar de una forma equilibrada, porque tú no eres tu negocio, aunque sientas que todo depende de ti, todo el rato.
Si tú no te cuidas, nadie lo va a hacer por ti. Salvo Ancla, claro, pero el primer paso tienes que darlo tú. Te estamos esperando.
PD: Gracias por llegar hasta aquí. Si quieres leer más posts como éste, puedes apuntarte a mi lista y sólo te escribiré cuando publique algo: http://eepurl.com/h-O2lf. 0% de spam, garantizado 🙂