Canción del domingo: I just might (Bruno Mars)

I just might – canción del domingo

Tercer domingo del primer mes del séptimo año de la tercera década del siglo XXI. 18 de enero de 2026. A partir de hoy, ya no se puede preguntar a la gente cómo ha empezado el año ni desearle un feliz 2026.

Vamos a por el año con todo lo que tenemos.

Todos los años empiezan bien, aunque empiecen regular, porque llevan implícita la posibilidad de que las cosas sean mejores que el año anterior.

En mi caso, 2026 ha llegado cargado de retos, que no son lo mismo que los objetivos.

El objetivo te indica el resultado que quieres conseguir, pero no necesariamente el camino que has de seguir para obtenerlo, ni la persona en la que tienes que convertirte para llegar allí. Quiero perder X kilos. Quiero aprender bable. Voy a cambiar de trabajo.

Esos son objetivos cuantitativos y por eso se llaman metas: empiezan y terminan en sí mismos y, eh, están muy bien si los alineas con una estrategia de vida concreta porque, en ese caso, se convierten en la manifestación táctica de esa estrategia.

Los retos son otra cosa, porque abarcan desde el objetivo hasta las distintas unidades de acción asociadas con él y te ponen a prueba de una forma concreta, definiendo así el camino que quieres seguir.

El reto te lleva al objetivo, pero se centra en el proceso. El objetivo sólo comprende el resultado.

¿A qué viene esta chapa un domingo por la mañana?

Porque estoy convencido de que hay retos que no puedes cumplir siendo tú mismo.

Hace tiempo, leí una entrevista en la que un tipo decía que quería vender su negocio por un montón de millones, no por la pasta, sino por la persona en la que tendría que convertirse para conseguirlo.

Ahora sé que mi versión actual no es capaz de conseguir algunos de los retos que tengo para éste y los próximos años. Así que tengo dos opciones: acomodar mis expectativas a mis capacidades actuales o romper cosas y convertirme en la persona que puede cumplir con los retos que de verdad me motivan.

Piénsalo un momento. La persona que eres, las decisiones que has tomado y las circunstancias que te rodean te han llevado hasta donde estás. Métele una cucharadita de buena o mala suerte, pero tampoco nos flipemos. La mayor parte es causalidad, no casualidad. No hay magia ni determinismo. Es un algoritmo transparente, un silogismo prístino que no vas a hackear tan fácilmente.

Pero, claro, ser una persona distinta requiere de una cierta planificación y un objetivo. A ver si te vas a convertir en alguien que todavía te lleve más lejos de tus metas actuales.

Hay gente que ya está bien como está. A la que le sienta de maravilla el consejo “sé tu mismo”, que tantos psicólogos y coach de medio pelo han utilizado a lo largo de los siglos para arrastrar a sus pacientes hasta las cunetas del ostracismo.

A mí me gusta más uno de los corolarios de ese consejo:

Sé tu mismo, salvo que puedas ser Batman. Si puedes, sé Batman.

Uno que lleva un porrón de años siendo él mismo y le va muy bien, porque no puede molar más, es Bruno Mars. Acaba de sacar un nuevo disco -en realidad sale dentro de unos días- pero ya hemos escuchado su primer single y mola todo.

Por eso, la canción del domingo 18 de enero de 2026 es I just might, de Bruno Mars.

Hey, Mr. DJ, play a song for this pretty litle lady
‘cause if she dances as good as she looks right now
I just might, I just might make her my baby

Olvídate por un momento de la letra y el mensaje, no los necesitamos para lo que te quiero explicar.

Para entender por qué he elegido esta canción tienes que ver el videoclip (no sé si aún se llaman así): en él vemos a Bruno Mars, haciendo de Bruno Mars, multiplicado por cinco (hasta seis, sin incluimos al Bruno de la cámara) y cantando y bailando la misma canción que lleva cantando y bailando desde hace 16 años.

No necesita nada más.

Un poco de funk, un poco de pop, a veces un poco de rock, unos bailes molones y una voz que parece diseñada en un laboratorio para esto.

La fórmula funciona porque los ingredientes son buenos de verdad. Yo no sé bailar, así que admiro a la gente que representa el concepto de groove tan bien como él.

Hubo un tiempo en que Bruno Mars se llamó Pete Gene Hernández e imitaba a Elvis en su Hawái natal.

Hoy, es una superestrella mundial -de verdad- que hace muy bien una cosa muy difícil y la repite todo el rato. Bien por él.

Bruno Mars no necesita convertirse en Batman, porque ya es Bruno Mars.

Tú no eres Bruno Mars pero puedes ser tú mismo o empezar a construir la persona en la que te quieras convertir.

Salvo sí que seas Bruno Mars. O Batman.

En ese caso, ya sabes lo que tienes que hacer.

PD: como siempre, más adelante tienes mi lista con todas las canciones del domingo, en orden cronológicamente inverso.

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