Conociendo Doha

Segundo (en realidad tercer) día en Doha.

Las últimas 24 horas han sido intensitas.

Por motivos que no vienen a cuento, he pasado 14 horas currando y 6 conociendo algo de Doha porque, no sé, ya que vengo hasta aquí, me gustaría entender de qué va todo esto.

Por fuera, Doha parece la madre de todas las locuras y por dentro, cuanto más lo conoces, más marciano parece todo.

Dormir, ya si eso.

Anoche visitamos Souq Waqif, el mercado (zoco) tradicional de la ciudad, que fue construido en el siglo XIX sobre la antigua ubicación del lugar en el que los beduinos intercambiaban todo tipo de mercancías. Es como una mezcla de la Medina de Tetuán, el Pueblo Español de Barcelona, las Dalias y Port Aventura, pero sin atracciones. Tienes que ir para entenderlo. O no y creerme, pero no aspiro a tanto, querido lector.

Como todo en Doha, es enorme y puedes conseguir casi cualquier cosa que te puedas imaginar. Sí, eso también. No, hombre, eso no de qué vas. Fuera de aquí.

Cenamos en una especie de restaurante con balcones en el que había una barbacoa enorme presidida por un mostrador con un montón de bichos marinos metidos en hielo. No estoy seguro de qué demonios cené, pero me encantó. Y al acabar fuimos a hacer unas fotos de la Corniche al paseo marítimo, donde casi atropellan a K, cuando intentaba cruzar en rojo una autopista de 8 carriles. No fue la primera vez, ni será la última. Y así, todo.

Hoy, tocaba seguir siendo un guiri y después de una carrerita matutina y de 7 horas de reuniones, nos hemos escapado al museo nacional de Qatar, donde Donna y Robotín nos han explicado la historia del país, que es tela, amigos. Otro día os explico mejor todo esto.

Tras comernos un plato de hummus más grande que mi cabeza, hemos conocido por pura casualidad a Achu, un taxista indio que lleva 33 años en Qatar, quien ha decidido -obviamente sin preguntar- tirar por tierra todos nuestros planes y darnos una vuelta por The Pearl, Qanat (la llamada Venecia de Qatar) y el centro comercial más ostentoso -y hortera, claro- en el que he estado en mi vida: Place Vendôme mall.

Si alguna vez necesitas un conductor en Doha, tengo el móvil de Achu. Es pesado como llevar una vaca en brazos, pero majérrimo.

Mañana toca madrugar para unirnos a la misión de ICEX y arrancar el Web Summit Qatar, así que diría que la cosa se pone seria, pero comparado con la paliza de reuniones que me he pegado estos dos días, estoy convencido de que esta parte del viaje se va a convertir en un paseíto por la playa.

Seguiremos informando.

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