Decide rápido o muere en el barro

Una de las características de las startups y, en general, de las empresas que operan en entornos muy competitivos, es que tienen que tomar decisiones de forma muy rápida y con poca información.

¿Sabes qué pasa cuando tienes que decidir con información parcial? Que te equivocas más veces de las que te gustaría.

¿Y sabes qué pasa cuando vas muy rápido y te equivocas muchas veces? Que generas rozamiento y esta fricción provoca fallos en el sistema. Tu equipo empieza a rotar y pierdes algunos clientes, aunque probablemente tu competencia esté sufriendo igual que tú, por los mismos motivos.

En ese contexto, lo mejor que puedes hacer es simplificar al máximo las cosas: centrarte en lo que sabes hacer bien, apoyarte en tus fortalezas y tratar que tus debilidades tengan el menor impacto posible en el resultado de tu trabajo. No sólo que no se note, sino que, además, no acabe por romperlo todo.

En estos contextos tan competitivos, la velocidad y el crecimiento son innegociables y la rotación y los errores no son un defecto del sistema, sino una de sus características.

Así que relájate.

No te machaques intentando que todo esté en su sitio.

Aprende a vivir en la incertidumbre, porque va a ser tu casa durante mucho tiempo.

Y simplifica: descubre qué es lo que haces mejor que los demás, cuáles son tus factores diferenciales, los motivos por los que tus clientes te eligieron en primer momento, lo que disfrutas haciendo sin importar todo lo demás. Y concentrate en que, al menos, esto salga siempre bien.

La primera vez que escuché hablar sobre velocidad y simplicidad al gran Alberto Knapp, me explotó la cabeza.

Siempre he sufrido mucho intentando que mis empresas fueran excelentes en todos los aspectos, no fallar jamás, sentirme orgulloso de lo que estaba haciendo.

Hay algo cultural en todo esto: tu empresa no deja de ser una forma de expresión de tu propósito personal, así que tus aspiraciones personales y tu propia reputación depende de cómo hagas las cosas en tu empresa. Algún día comentaremos por qué éste es uno de los grandes estresores para los emprendedores.

Pero entonces descubrí que el crecimiento en entornos muy competitivos exige cierto grado de fricción, provocada por la toma de decisiones rápidas con poca información.

Si te paras a pensarlo, es lógico que sea así. Todos los sistemas sometidos a grandes presiones sufren ese rozamiento, que acelera el desgaste y obliga a sustituir algunas piezas de vez en cuando.

Y por piezas no me refiero a las personas, que son lo que más tienes que cuidar en tu organización. Son los pequeños procesos que hay que iterar o automatizar, los productos o servicios a los que hay que renunciar porque no se adaptan bien a este modelo, mil pequeños detalles que se van a romper y que vas a tener que reemplazar o a aprender a vivir sin ellos.

Quizá esto es lo más importante de todo: entender que la fricción forma parte del modelo de crecimiento rápido, es una característica del sistema, no un defecto o un error.

El crecimiento y la velocidad no son negociables cuando eres una startup, porque es muy fácil que un competidor o una secuencia de fallos inesperados te deje fuera del mercado de un día para otro.

Si no vas lo suficientemente rápido, muchos de tus retos pueden ser mortales.

Por eso, la simplificación y el foco son una solución óptima para evitar el sobrecalentamiento del sistema.

No puedes hacerlo todo bien todo el rato. Ni exponerte a meter la pata en ámbitos que no controlas. Por eso es mejor concentrarte en lo que sabes que funciona o que vas a poder arreglar rápidamente cuando se rompa.

Volviendo a Kahneman -últimamente no hago otra cosa- si dejas que tu primer sistema, el de la intuición y las decisiones automáticas, te guíe cuando hay que ser rápido ejecutando, el sesgo de disponibilidad provocará que cometas unos cuantos errores., pero no demasiados.

No olvides que tu intuición es una manifestación de tu experiencia, por lo que si te mueves en un entorno en el que te sientes cómodo, es probable que tengas que conectar menos tu segundo sistema, el del análisis profundo y el razonamiento.

Sé que es difícil vivir en un entorno en el que parece que todo se va a la mierda todo el rato.

En esos momentos, párate, respira y confía en el proceso. Y si no funciona, ajústalo pero recuerda que cuando todo cambia, es el momento de ser fieles a nosotros mismos.

Cuando se apaguen las luces, seremos lo único que nos quede.

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