SF skyline from the COIT tower
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La pasada semana publiqué este post, en el que compartía algunas de las lecciones que he aprendido durante mi estancia en San Francisco y alrededores (lo que viene siendo Silicon Valley). Con esta segunda entrega cierro este tema, sin perjuicio de que más adelante exponga los resultados que haya obtenido de su aplicación práctica 🙂

En mi post anterior hablaba a grandes rasgos, de la importancia del focus, de la forma de organizar y mantener reuniones, de cómo generar interés, de la necesidad de especializarse en una materia concreta y de cómo la selección de un mercado puede ser determinante para el éxito de tu negocio.

Éstas son las cinco lecciones siguientes:

– Talento y esfuerzo: Ya hablé de este tema en un post reciente, por el que he recibido comentarios de todo tipo. En las empresas que tuve el placer de conocer se realiza un enorme esfuerzo para atraer y mantener talento y crear equipos compensados y brillantes. El talento y el esfuerzo son factores cruciales, que se recompensan adecuadamente. En España, con algunas honrosas excepciones, solemos tener equipos poco dinámicos formados por trabajadores poco comprometidos, que se conforman con su situación. Las grandes empresas son enormes ministerios inmovilistas y cualquier negocio está atado de pies y manos ante el enorme coste que supone remodelar sus equipos. Definitivamente, necesitamos un cambio de modelo laboral y, sobre todo, aprender a motivar a nuestros equipos. Mientras tanto, ninguna empresa multinacional seria y competitiva decidirá crecer en nuestro país.

Capital y valoraciones: Seguro que habéis escuchado muchas veces que las valoraciones de las empresas americanas son muy superiores a las que se realizan en España o Europa. Eso no es exactamente así. El ecosistema de inversores y emprendedores en Silicon Valley ciertamente favorece su encuentro, pero ni los emprendedores son más listos, ni los inversores son más tontos. Simplemente, (i) los emprendedores suelen estar más preparados, por formación y experiencia, para defender y justificar sus valoraciones, (ii) existe una tradición mucho mayor de inversión en empresas de reciente creación, lo que ha permitido desarrollar mecanismos y prácticas generalmente aceptadas y (iii) tal y como explicaba el otro día, el mercado es mucho mayor, por lo que el potencial de desarrollo a corto plazo es proporcional. Durante mi viaje tuve la suerte de poder asistir a dos presentaciones de emprendedores ante inversores y la diferencia con las presentaciones que he visto en España, en cuanto a madurez, argumentación y oferta son en verdad abismales. Nada es gratis, y menos con los tiempos que corren.

Networking: El networking en San Francisco es apabullante. Casi todo el mundo conoce a alguien que te puede ayudar, y está encantado de pasarte el contacto. Ahora bien, ten las ideas claras sobre qué quieres conseguir, con quién quieres hablar y qué le vas a ofrecer. Todas las sesiones están enfocadas a hacer y promover negocios o a conseguir un objetivo concreto: un inversor, un socio o simplemente feedback cualificado, pero nadie asiste «a ver qué cae«. Hay tantos y tan variados eventos de networking que no tendría sentido asistir de forma indiscriminada, así que la planificación es fundamental. Pero, sobre todo y ante todo, recuerda que lo que funciona son los escenarios win-win: si no ofreces nada interesante a cambio, probablemente no consigas tu objetivo. ¿Recuerdas lo del focus?

Fracaso y cambio de sector: En algunos momentos de tu vida, seguro que te has planteado cambiar de sector o de actividad. Estás cansado de tu rutina diaria, tu trabajo te quema, tu proyecto no ha conseguido los resultados esperados y no parece que vaya a cambiar en un período demasiado largo como para justificar seguir al pie del cañón. En España solemos conformarnos. Sabemos que es difícil que nos despidan porque el coste asociado es alto y, total, para hacer lo mismo en otro sitio, virgencita que me quede como estoy. En San Francisco, en cambio, cambiar de trabajo o de sector está a la orden del día, y cualquier puede entender que cierres un negocio porque no resultaba rentable. Tenemos poco tiempo y gran parte de él lo vamos a pasar trabajando, así que nadie te va a echar en cara que lo dediques a algo que te resulte interesante y lucrativo, siempre que seas respetuoso con tus socios e inversores. Piénsalo, es una de las lecciones más importantes que he aprendido.

Sé profesional: Si tu profesión es vender, posiblemente tengas que perseguir a mucha gente para cumplir tus objetivos. Si eres un técnico, al principio harás muchas preguntas y necesitarás aprender de tus compañeros. Si te dedicas a contratar a personas, tendrás que hacer preguntas duras y directas, y si estás buscando trabajo posiblemente te plantees pedir favores o hacer verdaderas campañas de spam. Pero, ante todo, sé profesional. No vayas tocando los cojones a la gente, porque muy pronto correrá como la pólvora que eres un agujero negro de tiempo y esfuerzo, y la gente perderá el interés en ti. Todo el mundo entenderá que intentes venderle tu producto o tu servicio, que insistas y apures tus oportunidades, porque él hará lo mismo. Ahora bien, hazlo con respeto a las normas del juego, con discreción y profesionalidad. Controla las variables de tu negocio, machaca tus argumentos, conoce tu producto y a tu competencia. Tu éxito depende, no sólo de qué vendes, sino de cómo te comportas en el mercado, y los amateurs están fuera, en un rincón oscuro y apartado.

Con estas cinco lecciones acabo mi serie, pero hay muchos otros consejos que se quedan en la recámara y que seguramente irán desgranándose por mi blog durante las próximas semanas. En cualquier caso, me gustaría que considerases este post, no como una comparativa entre modelos, sino como una serie de ideas generales sobre cómo funciona el mercado, no sólo en Estados Unidos, sino en el resto del mundo, aunque en otros países, como el nuestro, algunas empresas consigan sobrevivir sin aplicarlos debido a la falta de una competencia seria y profesional.

Una lección es, por definición, un ejercicio interno que exige un esfuerzo por comprender y aprender, por lo que probablemente no puedas aplicar muchas de las lecciones que he expuesto, pero seguro que si recapacitas y tratas de adaptarlas a tu entorno, encuentras algo que te sirve de ayuda.

Y ahora ponte a currar de una vez, que ya has perdido bastante el tiempo por hoy 🙂

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Lecciones aprendidas en Silicon Valley (y ii)
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5 thoughts on “Lecciones aprendidas en Silicon Valley (y ii)

  • 6 octubre, 2009 a las 9:42
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    Desde luego, le has sacado provecho al viaje a Frisco. Y estás consiguiendo que se lo saquemos los demás 😉

    Una serie muy útil, Luis. Gracias

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  • 6 octubre, 2009 a las 13:33
    Enlace permanente

    Que tío, mira que le has sacado jugo a SF, eh? jeje

    Muy interesante todo lo que cuentas en tus entregas sobre conclusiones, tenemos lo que merecemos, etc… tras tu viaje, pero desde mi punto de vista me gustaría hacer algunos comentarios:

    1.- El Bay Area no es USA. Bueno, claro que está en EEUU, pero es una especie de burbuja (SF ya ni te cuento) en el que se dan una serie de circunstacias especiales.

    2.- Es cierto lo de que el talento se prima mucho más, y que está incluso bien visto el que arriesga para sacar sus proyectos adelante… pero a mi gusto el sistema USA está todo demasiado viciado por una excesiva competitividad. Ya el hecho de competir para ir a determinada universidad (eso sí, si tienes pasta no tienes problema) se puede convertir en un vicio un tanto perverso… no son pocos los que me comentaban (que aún siguen pagando los créditos de los estudios) que no les gusta demasiado esa forma de vida, que luego continua con una existencia dedicada a sólo trabajar

    3.- En algunos temas son demasiado ‘salvajes’ por decirlo de alguna manera, como lo de que prácticamente no te puedas poner enfermo o no tengas casi vacaciones.

    4.- Me encanta SF, es el mejor lugar del mundo para este mundillo, pero puestos a copiar modelos me quedo con una mezcla de: el nivel de vida de Islandia, la educación de Finlandia, las empresas de Suecia y Noruega, la SS de Francia y Alemania, los cafés, ambiente, ‘cosmopolitismo’ de SF, la concentración de talento y ambiente emprendedor del Bay Area así como el cuidado y consideración a sus empleados, vacaciones europeas, trabajar para vivir ‘no americano’.

    Me he liao, xe

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