Último domingo del noveno mes del cuarto año de la segunda década del siglo XXI. 22 de septiembre, no te digo nada y te lo digo todo. Esta tarde han echado Náufrago en la primera. Wiiilsooooon. Y vengo de ver La Gran Familia Española. Un día grande, grande, grande.

Como cada año, el verano se marchita pero se resiste a dejarnos en manos del letargo otoñal que inexorablemente nos conducirá hasta las fauces de un invierno que, de tan poca pólvora fresca, casi podríamos decir que es un otoño cabreado. Hoy mismo he apurado los últimos rayos de sol mientras degustaba las últimas páginas de Dune (Frank Herbert, 1965) y remataba con mi Santa una botella de Pittacum. Verano en estado puro: cálido y decadente, como me gusta. Y cómo me gusta.

Que al verano le cueste largarse no es ninguna novedad, como tampoco lo es que la práctica totalidad de las canciones que he escuchado por primera vez durante los últimos meses sean una soberana y magnífica mierda. Ni siquiera Love of Lesbian ha aguantado el tirón -cuánto me cuesta decir esto- y han prostituido su estupenda Toros en la Wii -de lo mejor que he escuchado últimamente- para crear esa hedionda versión que llamaron fantastic shine y que sólo ha conseguido florecer al albur de un anuncio de Damm que exprime el concepto «Mediterráneamente» hasta quitarle todo el sentido, la chispa y el gancho que un día tuvo para convertirlo en una bazofia irreconocible. Game over. Lesbianos, volved, si us plau.

Este verano he hecho un buen puñado de cosas interesantes que carecen de interés para cualquier persona que tenga una vida propia; si eres de los que no la tiene, creo que estaremos de acuerdo en no perder el tiempo ahora los dos en intentar solucionarlo. Entre los momentos que destacaría, se encuentra, sin duda, el festival Bona Nit Barcelona, en el que escuché por primera vez en directo a Kings of Convenience, el dúo de Bergen formado por Erlend Øye y Eirik Glambek Bøe.

Que Bergen es una potencia exportadora de música no es ninguna novedad; pese a su tamaño (poco más de 250.000 personas), constituye la cuna de la industria musical Noruega. No sólo tiene una orquesta filarmónica de las más antiguas del mundo, sino que también han dado a luz a grupos como Kakkmaddafakka, que ya habéis encontrado por aquí.

Bergen debe molar aunque, reconozcámoslo, el clima acompaña lo justo. Llueve muchísimo (una historia local cuenta que, preguntado si era verdad que algún día no llovía en Bergen, un niño respondió «no lo sé, señor, sólo tengo 12 años») y aunque la temperatura es más moderada que en la mayor parte de Noruega, el verano es, cómo decirlo, distinto.

Sin embargo, mi canción del verano del año 2013 ha sido un temazo compuesto por el 50% de Kings of Convenience, el noruego Erlend Øye, que lleva un tiempo instalado en la ciudad italiana de Siracusa y ha querido honrar a los clásicos italianos con una canción alegre, fresca y llena de matices que echa palazos de tierra sobre todos los intentos de los cuatro de siempre cuyas dotes creativas están a la altura de sus composiciones. Dejémoslo ahí.

Non è per rattristarti
Io ti sto cantando
Io voglio ricordarti
La tua vita ce l’hai tu
Se vuoi un consiglio
Solo festeggiare
Lo sai ci sono io
La comitiva è laggiù

Erlend es un tipo prolífico donde los haya. Además de Kings of Convenience, anda detrás de The Whitest Boy Alive, produce a  Kakkmaddafakka y compone y saca discos en solitario. Le conocí en persona en julio, después del festival, y me pareció el tipo de persona que parece ser: excéntrico y con ganas de pasárselo bien haciendo lo que le gusta.

Quizá tu canción del verano la haya interpretado, quién sabe, Rihanna, Daft Punk, Robin Thicke o -cielos, no- alguno de esos tipos o tipas que no saben pronunciar la s ni cantar -ejem- sin dejar de moverse. La que aquí tenéis la ha compuesto, interpretado, producido, grabado y promocionado Erlend Øye y es una canción de verdad. Ding ding ding.

Y dicho esto, os deseo que acabéis de pasar los pocos minutos que quedan del verano y de este domingo de la mejor forma posible. Yo voy a preparar la próxima semana, que se presenta cachonda como pocas. ¡Feliz -final de- domingo!

Canción del Domingo: La Prima Estate (Erlend Øye)

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