Canción del domingo: Olvídame y pega la vuelta (Pimpinela)

2 de mayo de 2010. España camisa blanca de mi esperanza y esas cosas.

Primer domingo del quinto mes de la segunda década del siglo XXI. Calor y solaco en Valencia. Ya era hora.

Ayer fue el día del trabajo, una broma de mal gusto en una sociedad que tiene a más del 20% de su población activa en casa mirando la tele o tomando el sol; sin embargo, lo que realmente resulta una broma, un insulto, una verdadera vergüenza, es que la noticia no es que los piquetes sindicales ayer quemasen contenedores y protestaran a voz en grito pidiéndole al gobierno que haga algo para evitar la sangría. La noticia es que los sindicatos siguen callados, adormecidos con la que está cayendo, prestando su incomprensible -si no fuera por los millones de euros cargados año tras año a los presupuestos generales- servidumbre al gobierno.

Ante esta situación, hay algo en lo que cada vez más personas estamos de acuerdo: los sindicatos, en su expresión actual, han dejado de tener sentido. No estamos en la revolución industrial. En un país donde más del 99% de las empresas son pymes y micropymes que luchan por mantenerse vivas frente a un mercado cada vez más competitivo, toda la ayuda debería ir dirigida a que esas empresas salgan adelante, para que generen riqueza y empleo y, entre todos, podamos acabar con esta situación.

Afortunadamente, hoy en día nadie está obligado a trabajar en condiciones inhumanas o inapropiadas; las empresas compiten entre sí por capturar y retener talento, y el primer beneficiado es el empleado, que está sobreprotegido por una normativa garantista y claramente pro operario. Hay abusos, claro. Y muchos más jetas y vagos. Pero estamos hablando del marco, no de casos puntuales.

En este escenario, los sindicatos, en su actual rol decimonónico, tienen que redefinir su función o desaparecer. Cada vez son más las voces críticas ante una figura que lastra el desarrollo económico y constituye un coste absurdo para la sociedad, en un momento en el que lo que necesitamos es empujar y dejarnos de idioteces.

Me uno a esas voces críticas que creen que los sindicatos necesitan reinventarse; han sido necesarios durante mucho tiempo, pero ahora lo que toca es darles las gracias y pedirles que se adapten a las circunstancias económicas y sociales actuales. Por eso, la canción del domingo es «Olvídame y pega la vuelta«, de Pimpinela, ese gran éxito kitsch y delicioso, dedicado a nuestros amigos los sindicatos.

Vete, olvida que existo, que me conociste y no te sorprendas
Olvídate todo que tú para eso tienes experiencia
¿Quién no ha cantado alguna vez el estribillo, incluso sin haberla escuchado jamás? Posiblemente «olvídame y pega la vuelta» sea la canción más interpretada en karaokes, playbacks, especiales de fin de año y programas de José Luis Moreno.

Recuerdo mi sorpresa cuando, con apenas 1o años, descubrí que esos señores que se pasaban el día discutiendo en la radio y en la tele son hermanos. En su momento pensé que era un alivio porque, entonces, todo debía ser impostura. Hoy en día este dato me resulta aún más sobrecogedor.

Es una lástima ver lo mal que ha envejecido esta canción; ni siquiera en esta versión pseudoespacial resulta fácil de creer hoy que este tema pudiese ser tomado en serio aunque, en realidad, no es tan distinto de alguno de los grandes éxitos de Camela, los creadores de la tecno-rumba. En fin.

No quiero que lo banal y kitsch de la canción esconda mi verdadera motivación al escribir este post. Tómense el mensaje en serio, por favor, y hagan algo. Dejen de avergonzarnos, de creer que sólo ustedes tienen razón, de ampararse en una norma que antes o después cambiará, y entonces sí que saldrán a la calle, para salvar su gordo trasero, no para defender a los que pagan sus estupideces en la actualidad que somos los españoles y, en especial, los empresarios a los que atacan para justificar su posición.

Qué grande Pimpinela. Ahora que lo pienso, Joaquín, el barbudo de Pimpinela, con esa barba perenne tiene pinta de líder sindical. Yo le votaría. O mejor, no. Con escuchar su voz cada vez que entro a un karaoke ya tengo bastante.

¡Feliz domingo a todos! Y que Dios reparta suerte.

6 comentarios sobre “Canción del domingo: Olvídame y pega la vuelta (Pimpinela)

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  1. Tienes razón Luis.
    Los sindicatos, hoy por hoy, dan mucho que hablar. Esta organización que se creó para defensa y promoción de los intereses sociales,económicos y profesionales de los trabajadores o empleados, está muy lejos de lo que la organización pretende actualmente. Lo podemos ver en diversos ámbitos, como en la educación en el Perú. A través de los años, la historia nos ha demostrado, que todo es política y lo que sí repercute es el interés personal, egoísta e hipócrita, más allá de la unidad.

  2. Pingback: Bitacoras.com
  3. ..siempre he pensado q la música de Camela era flamenco-pop,jejeje,la próxima canción del domingo se la dedicas a zp,el gran amigo de los boticarios:»tu te has burlado de mi,y pasas x mi lado para «haserme» sufrir,el daño q estas «hasiendo» un dia lo pagarás,xq el amor q tu tienes un dia te dejaráaaaaa…»

    1. Tengo los pelos como escarpias de la emoción…. La Sra. de Rapado por mi blog, qué gran honor! 🙂 No creo que ZP se preocupe mucho por que le abandonen los que le quieren, porque debe ser consciente de que ya no lo quiere nadie, como Tristón. 🙂 Gracias por el comentario y un besote.

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