Lovable: la magia tiene un precio

En el mes de diciembre de 2025, la empresa sueca Lovable cerró su segunda ronda del año: 330M$ a una valoración de 6.600M$. Cinco meses antes había levantado 200M$ a una valoración de 1.800M$.

Son cifras al alcance de muy pocos en Europa. ¿Realmente Lovable vale esto?

Pues depende.

Conocí al CEO y fundador de Lovable, Anton Osika, hace un par de meses en Slush, mi evento de tecnología favorito del planeta. En diciembre de 2024 había presentado Lovable en ese mismo evento (antes se llamó GPT engineer) y un año después volvía al escenario principal para explicar todo lo que había pasado en menos de doce meses. Un WOW gigantesco.

Lovable es una tendencia dentro de LA tendencia. IA + Vibe coding. Y eso se paga.

¿Y qué es el Vibe coding? El término lo acuño Andrej Karpathy en febrero de 2025 con una frase que es mitad profecía y mitad meme: “give in to the vibes… and forget that the code even exists”.

Resumiendo, consiste en que, en vez de escribir código, describes lo que quieres, ejecutas, miras qué pasa y pides ajustes. Conversas con una IA que -al menos conceptualmente- entiende lo que quieres y va construyendo el código a medida que hablas con ella. Repito, en teoría.

Durante 2025 he utilizado Lovable de forma obsesiva, casi para todo:

  • Para crear las landings de varios nuevos proyectos.
  • Para poner en marcha un generador de informes de cumplimiento legal que escrapeaba webs y atacaba un RAG que también había creado y mantenía con Lovable.
  • Para arrancar un chatbot que me permita seguir los procesos de análisis de algunos servicios
  • Para diseñar y curar los RAGs de varias herramientas que estaba diseñando en otras plataformas
  • Para crear un asistente personal con IA disponible 24/7, conectado con todas mis bases de conocimiento

Y muchas, muchas cosas más.

Al principio, Lovable es lo más parecido a la magia que he experimentado como emprendedor. Después de casi 25 años diseñando y gestionando proyectos tecnológicos, disponer de un asistente disponible 24/7 que construye lo que le pido y me permite experimentar con mis ideas en minutos, es una propuesta de valor imbatible para un muggle de la tecnología como yo.

El efecto WOW es aún mayor por la interfaz de Lovable y de muchas herramientas similares: cuando has aprendido a relacionarte (promptear) con la herramienta, ves en tiempo real cómo interpreta tus instrucciones, infiere lo que estás intentando conseguir, define una hoja de ruta y va creando, paso por paso, lo que le has pedido. Antes de entregártelo, analiza su coherencia, verifica que funciona correctamente e, incluso, es capaz de buscar bugs que pueden poner en riesgo la seguridad del sistema.

Incluso crea los conectores con las herramientas que necesitas y te sugiere posibles integraciones que mejoran la funcionalidad: cuando empecé a utilizarlo creaba por defecto una base de datos con Supabase (el alta de la cuenta se producía sobre la marcha) y te proponía algunas herramientas por defecto, como firecrawl o, por supuesto, Open AI.

Pero, claro, la magia tiene un precio. Tras el efecto WOW inicial, empiezas a ver que se atasca en algunas tareas, que la funcionalidad que buscabas no acaba de llegar, que hay errores de diseño o planteamiento inicial que impiden avanzar y te obliga a deshacerlo todo y volver a empezar una y otra vez.

Y cada bucle, cada iteración quema créditos -no precisamente baratos- que irás pagando, al principio con ilusión, y al final con resignación.

Porque Lovable es tan rematadamente bueno que puedes llegar a olvidar que es un modelo de lenguaje pegado a un chat. Extraordinariamente bien hecho, eso sí, pero sirve para lo que sirve.

¿Y para qué sirve Lovable?

Es perfecto para prototipar las funcionalidades que tienes en mente. Para probar si algo tiene sentido o no. Para convertir en código proyectos sencillos, que puedes poner en marcha en unas pocas horas. Para conectar herramientas. Para ampliar capacidades de productos que ya tienes en marcha, añadiendo por ejemplo un panel de control (dashboard) o una herramienta de seguimiento, crawling o reporting personalizada.

Si tienes claro lo que buscas y tienes experiencia dirigiendo proyectos, puede considerar a Lovable como un desarrollador junior muy rápido, que va a hacer lo que le pides, aunque no necesariamente lo que necesitas ni de la forma en la que lo necesitas.

Es capacidad brutal de ejecución, con un nivel que -de momento- aún está lejos de la producción en entornos profesionales exigentes. Pero que te sirve para probar y romper cosas en entornos controlados.

¿Lovable vale lo que dicen? Probablemente sí.

Es una herramienta increíble, que cubre muchas necesidades básicas de programación, pero desde luego no todas y que tiene limitaciones y sesgos evidentes que hay que aprender a detectar para evitar que acabes sintiéndote frustrado en poco tiempo, porque el problema no está en la herramienta, sino en tus expectativas.

Si has utilizado Lovable o cualquier otra herramienta de Vibe Coding, me encantará conocer tu opinión.

Y si quieres leer más posts como éste, puedes apuntarte a mi lista y sólo te escribiré cuando publique algo: http://eepurl.com/h-O2lf. 0% spam, garantizado.

Un comentario sobre “Lovable: la magia tiene un precio

Agrega el tuyo

Deja un comentario

Subir ↑

Descubre más desde El blog de Luis Gosálbez

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo