Focus
Focus

¿Qué termino utilizas en castellano para el concepto de focus? ¿Foco? ¿Atención? ¿Enfoque?

Tal y como sucede con la expresión resiliencia, el término focus se ha incorporado al lenguaje técnico de los negocios por su capacidad de evocar un concepto claro y rotundo: imagina una sala totalmente oscura, iluminada por un solo foco que alumbra un sólo objeto rodeado de miles de otros objetos que puedes imaginar pero no atisbar, ni siquiera distinguir. Podemos decir que el focus la capacidad de centrar tu atención en una tarea, competencia o asunto y de priorizarla frente al resto.

En un momento de crisis global, pero aún más dura y sin visos de recuperación a corto plazo en nuestro bonito país, cobra aún más importancia la necesidad de acertar y mantener tu focus; eso es algo que conocemos muy bien los emprendedores, posiblemente uno de los grupos más sensibles a la falta de focus.

Por definición, un emprendedor es un hombre orquesta. Cuando arrancas un negocio, tu focus se encuentra disperso entre miles de tareas y competencias que en cualquier empresa estructurada y con el volumen necesario, se distribuirían entre un grupo formado por varias personas: gestión, dirección general, facturación, personal, marketing, ventas, compras, estrategia, producción, planificación, relaciones públicas, incluso la limpieza de la oficina pasa por ti.

En una primera fase, tienes un foco amplio, panorámico. No puedes dejar de producir, ni de vender, ni de facturar, ni de cobrar, ni de hablar con los bancos, los proveedores, los clientes y el resto de tu equipo o, incluso, con tus socios. Si descuidas una sola de las áreas de tu negocio, estás muerto, así que tu foco es débil y descansa sobre miles de pequeños objetos, que debes pararte a mirar por separado para poder distinguirlos.

A medida que un negocio crece, debes ser capaz de encontrar tu posición natural, el puesto en el que sabes desenvolverte mejor y puedes desarrollar todas tus habilidades. Esto te permitirá repartir juego y cerrar progresivamente la apertura de tu foco hasta convertirla en un haz potente y concentrado, como un láser.

Llegado ese punto, ya sabes qué eventos no son interesantes y cuáles te van a reportar algo; has aprendido lecciones críticas para tu negocio, como que no vale la pena mantener cientos de reuniones con personas distintas por si suena la flauta, que no todos los asuntos merecen el mismo esfuerzo, que algunos clientes están mejor en la competencia o que puedes encontrar personas que hagan parte de tu trabajo mucho mejor que tú. Todas estas lecciones han mejorado la calidad y la intensidad de tu foco y es entonces cuando puedes empezar a respirar y aportar mucha más calidad a tu esfuerzo. El salto de la cantidad a la calidad, del destajo a la excelencia, es crítico para el desempeño de un emprendedor.

Este año me he perdido casi todos los eventos a los que quería asistir, desde el EEC hasta el EBE -una vez más-. He renunciado a ofertas interesantes y a negocios que me hubiese encantado desarrollar para poder centrarme en mis próximos proyectos, algunos de los cuales están recién horneados y a punto de salir al escaparate. Arrancar siempre cuesta, pero el esfuerzo merece la pena, siempre que seas capaz de dedicarle la atención, el tiempo, el focus necesario.

Y tú ¿ya sabes dónde dónde tienes que apuntar tu foco?

El focus del emprendedor
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