Ultimísimo domingo de noviembre y primero de adviento. Por fin ha llegado el frío y espero que sea para quedarse.

Esta última semana han pasado muchas cosas extrañas, algunas de ellas inexplicables. Hasta aquí, nada nuevo bajo el sol. El ser humano, además de extraordinario (la colifata dixit) es imprevisible. Lo curioso es que muchas de estas cosas bizarras han sucedido alrededor de la prensa.

Por ejemplo, un señor está en libertad después de que los periódicos publicasen que había violado y matado a la hija de tres años de su pareja. Cojones. Primero se descubrió que no había indicios físicos de una agresión sexual; después que probablemente falleciese a causa de una caída. Tal vez el tipo la mató, pero el tratamiento informativo ha sido lamentable.

Otro caso curioso es el del famoso editorial por la dignidad de Cataluña que han publicado varios periódicos, en una iniciativa sin precedentes. Bonito ejemplo de pluralidad: todos al alimón. Sin matices ni opiniones. Copy+paste y palante. La causa lo merece: hay que presionar al poder judicial, coaccionarle, apelando incluso a valores y grandes palabras como la dignidad o la memoria.

También ha saltado a la palestra la lucha entre Murdoch y los grandes buscadores. Microsoft, en un desesperado intento por hacer algo distinto al modelo ganador (el de Google), dice que está dispuesto a pagar por los contenidos. Es mejor ser tonto y no ganar dinero que copiar al listo.

Me divierte ver cómo algunas industrias se resisten a adaptarse a la nueva situación. Internet ha cambiado las reglas del juego en muchos sectores, pero ha resultado especialmente dura con la industria audiovisual y los medios. La democratización de la información ha provocado un auténtico Tsunami para los que pretenden mantener el viejo modelo de distribución de contenidos, pero el cambio llegará, aunque en ocasiones algunos movimientos son más propios de un sketch de Muchachada Nui (otrora la hora chanante) que de un sector serio y profesional.

Precisamente por este motivo la canción del domingo es «Vivo con tu madre» un rap absurdo y delirante del payaso, uno de los personajes de la hora chanante.

Vivo con tu madre en un castillo

¡Hola Señor Alce! ¡Hola Señor pingüino!

Vivo con tu madre en un castillo

Vivo con tu madre en la casa del pepino

Llevo varias semanas con esta canción en la cabeza y creo que por fin ha llegado el momento de traerla a esta sección. Como gran fan de la troupe de Joaquín Reyes, quiero rendir homenaje a la difunta hora chanante y, de paso, al establishment de la prensa del mundo mundial. Renovarse o morir.

Algún día los abogados nos veremos en una situación parecida, cuando cualquiera pueda presentar sus reclamaciones en el juzgado y éstas se resuelvan sin necesidad de abogados, procuradores o vistas presenciales. Pero éste es otro tema que espero abordar pronto en este blog.

Sin más, os dejo disfrutar de este domingo con unas cuantas ideas absurdas en la cabeza 🙂

Canción del domingo: Vivo con tu madre (el payaso)
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